miércoles, 13 de marzo de 2013

LIMONES ALIENIGENAS


Ayer me pasó un hecho insólito…

A estas alturas ya sabéis que soy un ser de costumbres, muchas de ellas compartidas con mi amiga Carmen Munsters. Una cita obligada que mantenemos durante décadas es acudir juntos al estreno de la última película de Almodovar, de la que ella es gran admiradora como puede atestiguar Escolopendra Venenossa.


A lo que voy: ayer acudimos nerviosos a ver “Los amantes pasajeros” con desiguales expectativas. Ella se niega a leer, ver o escuchar cualquier comentario, noticia o critica hasta ver la película para no hacerse una idea preconcebida al respecto. A mí las opiniones, criticas y demás no me influyen en absoluto (tanto de amigos como de enemigos) para que algo me guste o no.


Antes de entrar en la sala, situada en la calle Fuencarral, fuimos a tomar un aperitivo en un bar de la zona. El típico madrileño con decoración años 70 por lo menos y allí compartimos impresiones ajenas al inminente estreno.


En un momento de la amena charla entre cañas y bravas, como suele ser habitual en esas situaciones, la Munsters se ausento breves momentos para ir al aseo, lo que me dejo tiempo para observar detenidamente el lugar, a la parroquia, a los camareros y a unos sorprendentes limones que parecía me sonreían maleficamente desde su cesta…


Aunque solo me había tomado una caña, mi cerebro analizó tan rocambolesca impresión y zanjó la cuestión pensando que los efectos del alcohol (aunque no suelo beber mucho o por eso mismo) me habían jugado una mala pasada. Carmen volvió y nos encaminamos al cine…


Un horita y media después volvimos al mismo bar a comentar objetivamente el nuevo film. Munsters (a la que había observado durante la proyección) estaba más tensa que de costumbre y sin anestesia ni nada me soltó a bocajarro que la película no le había gustado casi nada. ¡¡Me dejó realmente desconcertado!!

Me di cuenta que en su primera vista al baño algo había sucedido y me la habían cambiado. Volvimos a tomar las respectivas cañas y algo de picar, servido por unos camareros realmente amables y relucientemente uniformados.


Mientras consumíamos, ella una empanadilla que por lo que sucedió posiblemente fuera de Texas y yo un sándwich vegetal a rebosar de una temible mahonesa que ponía en peligro mi aerodinámica figura y mi control mental ante tan adictivo manjar, volvió a bajar al aseo…


En ese instante los limones empezaron a girar a la velocidad de la luz y la barra del bar de forma sinuosa como una serpiente, empezó a vibrar y a transformarse en un cuadro de mandos con sus brillantes lucecitas, como de una nave espacial tipo Star Trek se tratara.


¡¡Ya me extrañó que hubiese tanto papel de aluminio por todas partes!!

En cuando regresó, venciendo mi temor a los baños públicos (sobre todo de aeropuertos y multicines), temor este que tengo desde que vi “Único testigo”, bajé rápidamente las escaleras y casi me doy de bruces con un limón antropomórfico y un tanto baboso que se estaba metamorfoseando en mi gran amiga.



Después de acabar con el dichoso limón a puñetazo limpio, quitarme toda la pulpa de encima, tomar el correspondiente antídoto por si acaso y dejar el aseo con un brillo que haría palidecer de envidia a Mr Proper, regresé con gran tensión bien disimulada, ¡¡de Goya por lo menos!! que para eso me pagué unas clases en el Maxfactor Studio y volví a ocupar mi taburete en la barra del bar.


Ante mis ojos el bar se presentaba con la estética de nuestra primera visita. Gracias a mis esfuerzos por sacarla de su trance, hacerla ver mis sospechas sobre los limones, los camareros y la disimulada nave nodriza donde habíamos ido a parar, salimos de allí dejando el eco de nuestros pasos en la distancia.


Volveremos a repetir, nos gusta el riesgo!!

Venenosos salu2 desde Crystal Lake!!

lunes, 4 de marzo de 2013

ISLA CALAVERA


Sepan ustedes, que desde hace unas cuantas semanas la Srta. Escolopendra salió de su hueco, recogió todos sus enseres y puso en marcha sus 23 pares de patas en busca de parajes exóticos y experiencias que atesorará con su par de colmillos venenosos.

La maleta de la Srta Escolopendra
Como al Sr. Voorhees eso de salir de sus dominios, entre otras razones por desgana, no le hace mucha gracia, permanece en su cabaña de Crystal Lake. Como una especie de Blancanieves siniestra se le puede observar rodeado de sus animalitos y haciendo guardia hasta su regreso.

Lady Death vs Blancanieves
En este tiempo le da por pensar en lo cerca que se encuentra de los dinosaurios que habitaban la tierra desde el período Triásico hasta el Cretáceo y otros animalillos en extinción.

Saliendo del huevo para un futuro incierto...
Sin sospechar nada, como el último de los ammonites permanece aquí retirado de la vida cotidiana, acompañado de lo que más le gusta: sus animales, sus juguetes, sus comic, sus libros y las estrellas del muy, pero que muy viejo Hollywood.

No da tiempo a aburrirse...
Por regla general la tv le aburre, no lee prensa e internet últimamente le da pereza.

Exceptuando el concurso “Saber y Ganar” y la serie “The Big Bang Theory”, no ve la televisión. Y solo la enciende para ver sus películas clásicas y para ello debe quitar el polvo acumulado sobre la pantalla para apreciar que desde hace mucho tiempo, tiene un aparato en color. Eso también le da absolutamente lo mismo pues sigue viendo películas en blanco y negro.

Mr. Voohees for president
Un día cualquiera para él es: verse un par de películas de Tarzán de los primeros años 30, acompañado de un buen vino y unos cigarrillos. Como colofón escuchar su música favorita en la más absoluta penumbra y de cuando en cuando contestar amablemente las llamadas telefónicas de sus amigos.

Johnny Weissmuller con Maureen O'Sullivan en Tarzan and His Mate (1934)
Su gran amiga Carmen Munsters le compara un poco como: “El Consultorio de Elena Francis”, ese programa radiofónico donde se contestaba a las dudas, consultas y confidencias de los radioyentes.

King Kong en la Isla Calavera
Como dice la canción de Alaska y Dinarama: “La ciencia avanza pero yo no”. Su mundo, una especie de Isla Calavera, residencia habitual del carismático King Kong o el Museo de Cera de su admirado Vincent Price, se extingue.

No siente la necesidad de interactuar con gente que no le es nada afín, ni de dar explicaciones, es el ideal de todo aquel al que le gusta una vida sedentaria y solitaria. Como diría Kipling es: el gato que va solo y todos los lugares le dan lo mismo…

El gato que va solo o en compañía de Frankeenwenie
Los psicólogos le calificarían de ser nostálgico, pero él no siente la necesidad de anhelar un momento pasado, simplemente se da cuenta de que sus intereses van contracorriente cual salmón.

A contracorriente
Recibe noticias de vez en cuando de la Srta. Venenossa desde tierras remotas. Gracias a una precaria tecnología se hace eco de su inquietud: ¿sales más allá de los límites de Crystal Lake?

Comunicaciones espaciales!!!
Como una de sus habilidades es la de ser prudente (por fortuna no ha ido por ahí descabezando a todos sin ton ni son) y además es muy disciplinado: SALE!!

Sospecha que, como los animales cuando presienten que se avecina tormenta, los pocos seres afines que le conocen deben de barruntar el próximo regreso de Escolopendra (unos crían fama y otros cardan la lana), el teléfono no ha parado de sonar estos últimos días por lo que la “agenda” la tiene bastante animada.

El teléfono silencioso. A veces...
También se entera por la Srta. Munsters, que Escolopendra le dejo indicaciones para que le aireara de cuando en cuando. De todas formas cuando se trata de la Srta. Munsters tampoco es que haga falta insistirle mucho ya que ambos comparten los mismos gustos y sienten el mismo interés por lo que a otros les parecen simples bobadas.

Te echo de menos...
Como el yin y yang, la dualidad en todo es una constante en su universo.
¡¡Ya está deseando que llegue su mejor amiga!!

“Vimos pasar el cometa, tumbados sobre la arena…”

Venenosos salu2 desde Crystal Lake!!

domingo, 10 de febrero de 2013

LA ISLA DE LOS ESPIRITUS OLVIDADOS


Hay citas que son ineludibles. Cada cierto tiempo mantengo la costumbre de transportarme a otro tiempo junto a mi querida amiga Carmen Munsters cuando visitamos una pequeña y casi desconocida “isla” en pleno centro de Madrid, en lo que se considera el Madrid de los Austrias.

Hace unas semanas visité ese oasis aislado entre edificios y asfalto situado en la calle Bailen 47, de nombre Casablanca. Para nosotros un pequeño paraíso terrenal donde habitan las almas congeladas y sonrientes de las estrellas de cine que tanto nos gustan.


Me invade cierta tristeza al comprobar, según nos cuenta el habitante del lugar, que somos escasos los que nos acercamos a visitarlo y todavía menos los que recuerdan que estas figuras en otro tiempo luminarias, eran adoradas por las masas.

Sobreviven en este último reducto, sonrientes desde el soporte fotográfico donde están presas de “por vida”, alimentadas con la nostalgia de unos pocos.


Después de adquirir la correspondiente ración de recuerdos, mantenemos una amena e interesante conversación con el residente de este Edén cinematográfico, al margen de la actualidad que nos rodea.

En nuestra conversación evocamos épocas pasadas, grandes películas y los nombres de: Garbo, Dietrich, Turner, Boyer, Flynn, Hayworth, entre otros. En poco más de dos horas, una ráfaga de aire recorre los álbumes de fotografías oxigenando de nuevo a sus residentes.


Empujándose unos a otros, por nuestras mentes discurren a modo de caballo desbocado escenas, actores, frases, situaciones… Todos aprovechan al máximo esos escasos 120 minutos para recuperar el esplendor pasado. Como he mencionado nos sonríen esperando que los saquemos de los cajones, perfectamente clasificados y nos acompañen a nuestras moradas.

Comentamos que ahora se considera clásica una película de los años 80, algo que he comprobado en las anuales listas que publican revistas como Fotogramas o Cinemanía. Nuestro interlocutor nos hace ver que la gente joven ya no tiene el gusto del coleccionismo, no sabe quiénes han formado parte del Hollywood de los primeros años y ni conocen películas como “Gilda”, que les parece un rollo. Carmen replica que ese desinterés es imperdonable, que es cultura general.


La cultura sea en el ámbito que sea ha dejado de ser un conjunto de conocimientos y ha pasado a ser un valor denostado y devaluado. Ahora solo interesa aprender la última chorrada de una serie o reality de televisión, ensalzando a individuos e individuas que se perdieron en el proceso de la evolución.

Con internet todo se puede obtener con un simple clic, pero a nosotros eso no nos impide  dejarnos las yemas de los dedos en las páginas de los innumerables álbumes expuestos y alegrarnos al dar con ese cartel, programa o esa fotografía que tenemos en nuestras manos. ¡¡Ese gusto no nos lo quita nadie!!


Salimos del lugar dejándolos en su burbuja particular, esta vez les tocó el turno de recuperarse a Johnny Weissmuller, Dolores del Rio y Doris Day. Quien sabe a quién le tocará la próxima vez... Nos alejamos de allí  sabiendo que esta pequeña isla en el centro de Madrid tiene sus días contados…


Situado sobre la fachada del local, un código de barras traslúcido marca que posiblemente en tres años desaparecerá y nos dejará huérfanos de nostalgia por una época pasada que no se recuperará.

¿Desea comprar algunas ilusiones,
ligeramente usadas, de segunda mano?
Eran hermosas ilusiones,
llegaron a lo alto, construidas sobre la arena.
Tenían un toque de paraíso,
un hechizo que no se puede explicar:
Porque en este paraíso de locos,
estás enamorado del dolor.
¿Desea comprar algunas ilusiones,
muy poco usadas, como nuevas?
Ilusiones románticas - Son todo sobre usted.
Vendo todo por un centavo,
hacen bonitos recuerdos.
Tome mis ilusiones encantadoras –
Algunas de risas, de lágrimas otras.

Venenosos salu2 desde Crystal Lake!!

domingo, 27 de enero de 2013

SLATS, JACKIE Y OTROS ANIMALES (ÚLTIMA PARTE)


En la segunda parte de esta maxi entrada del blog hablé de la simpar cacatúa Cockie. Como dije tenía categoría estelar, pero no es la única ave con dotes interpretativas.

Con menos importancia que la mencionada, Nosey y Charley son muy recordados sobre todo por formar parte del clásico “The Birds” (1963), del maestro del suspense Alfred Hitchcock.

Para el rodaje de la película, las aves eran parte fundamental de la trama por lo que estas debían actuar. Simultáneamente a la dirección de Hitchcock, se desarrolló la misma labor con las aves por el experimentado Ray Berwick.

Charley y Nosey con Hitchcock

Berwick pasó cuatro meses en la preproducción, seguido por cuatro meses adicionales de entrenamiento e incluso capturó él mismo diferentes aves. “El cuervo es el chimpancé del mundo de los pájaros, aprenden más fácilmente que los perros y pueden llegar a conocer diferentes trucos. Aún estoy asombrado por su poder de discurrir”, comentó.

Nosey era el cuervo estrella de Ray Berwick. Berwick le había enseñado a emitir algunos vocablos y para sorpresa de Hitchcock, durante el rodaje de “The Birds”, este se le encaró y le dijo: ¡¡Rueda!!

"Rod Taylor (el protagonista del film) le daba de comer pedacitos de carne para darle pie, y aunque tenía mis dudas, Nosey mordió la mano vacía en la primera toma muy bien", dijo Berwick. "Casi demasiado bien."

Ray Berwick con los gatos amaestrados
de Eye of the Cat (1969)
Otro cuervo llamado Corvus, provocó el típico comentario de Hitchcock. En la toma final en la que debía picar la mano de Rod Taylor, comentó: “Corvus ha aprendido una de las normas básicas de cualquier actor: muerde la mano que te alimenta”.

Berwick entrenó además gaviotas, asombrándose aun más con ellas: “Descubrimos que aprendían más rápido incluso que los cuervos. En tres días pudimos enseñarlas a dirigirse sobre las cabezas de los protagonistas”. Para la famosa escena de la fiesta de cumpleaños se contó con una llamada Charley. Charley desapareció durante los ensayos dándose por perdida esa escena, pero sorprendentemente regresó el día de rodaje de dicha toma, realizándola con éxito.

Los almuerzos para las "estrellas" de la película, con un coste estimado de 1.000$, estaban compuestos aprox., de 45 kilos de semillas y 90 kilos de camarón, anchoas y carne molida. Esto último se untaba en las manos de los actores para atraerlas hacia ellos.

Tippi Hedren y Nosey en Los Pájaros (1963)
Pocas aves de Berwick necesitaron un estímulo para morder a un actor o un miembro del equipo. "Hemos tenido unos 12 o 13 miembros del equipo en el hospital en un día de mordeduras y arañazos", recordó Berwick. "Algunos de ellos estaban absolutamente aterrorizados con los pájaros y con buena razón. Siempre hablan de los peligros para los ojos cuando las aves están involucradas. Las gaviotas van deliberadamente a por los ojos. Me picaron en la región de los ojos por lo menos tres veces, y Tippi Hedren recibió una herida bastante desagradable cuando uno de los pájaros la golpeó justo encima de ellos”.

Para conseguir publicidad para el estreno de la película, Ray Berwick llevó a sus aves entrenadas de gira visitando cines, abriendo camino a “The Birds”. Aunque Berwick no fue tan fotogénico, como Tippi Hedren o Hitchcock, las aves de Berwick si lo eran, y los fotógrafos de prensa estaban encantados de que posasen juntos.

Queda claro que Nosey y Charley eran bastante fotogénicos además de simpáticos (por lo menos eso me parece a mí), pero no se puede negar qué aparte de los perros, los caballos figuran entre los animales más filmados desde los comienzos del cine.

Como estrella del western, Tom Mix (con nada menos que 336 películas), fue considerado como el rey de los cowboys, fijando el estándar. Algo clave en estas películas fue el papel del caballo. Y las películas de Mix se beneficiaron especialmente de la participación de los tres favoritos del actor: Old Blue, hasta 1919, Tony el caballo maravilla, hasta 1929, y el caballo Tony Jr. “Miracle”, hasta 1935.

Tony con Tom Mix (c, 1929)

Tony el caballo maravilla, apareció por primera vez en 1917 y como principal caballo de Mix desde 1919-1929. Fue el más popular entre el público, que le enviaba cartas de admiración semanales. Incluso protagonizó películas que se centraban en su popularidad con títulos como “Simplemente Tony” (1922).

Tony y Tony Jr con Tom Mix (c, 1932)
En los films que interpretó no sólo respondía a los comandos típicos como “Whoa”, también sabía reaccionar a comandos más complejos en secuencias completas. Y mostró sus habilidades con las acrobacias.

En realidad, Tony se retiró del cine en 1929. Pero la noticia no era oficial, ni hecha pública, hasta 1932. En ese momento, el sucesor Tony Jr., que no era un pariente del equino, ya había tomado su lugar.

Tony el caballo maravilla, murió a la edad (madura para un caballo) de 32 años, el 10 de octubre de 1942.

Trigger llamado primitivamente Nube Dorada (1932-1965) fue un caballo de raza Palomino originaria de Estados Unidos. De cuerpo corto, compacto y fuerte, con una alzada de 160 cm, se hizo famoso en América en las películas del Oeste protagonizadas con su propietario, el vaquero estrella Roy Rogers.

Trigger con Roy Rogers
Nube Dorada hizo su debut en el cine montado por “Marian”, interpretada por Olivia de Havilland en “Las aventuras de Robin Hood” (1938).

Cuando Roy estaba preparado para hacer su primera película de protagonista, se le ofreció una selección de cinco caballos de alquiler para montar y eligió a Nube Dorada. Roy lo compró ese mismo año, 1938, y cambió su nombre a Trigger por su rapidez, no sólo de sus patas, sino de su mente. Trigger aprendió unos 150 trucos y podía caminar 152 metros sobre sus patas traseras.

Roy Rogers besando a Trigger (c, 1943)
Trigger fue montado por Rogers en muchas de sus películas, convirtiéndose en un caballo muy querido por el público juvenil que lo vio en el cine y en la serie de televisión de los años 50. Trigger se convirtió en el caballo más famoso del cine de entretenimiento, incluso llego a tener su propio libro de historietas contando sus hazañas.

Rogers hizo muchas apariciones públicas con Trigger. Más de una vez Roy escoltado por Trigger subía las escaleras de hospitales para visitar a niños enfermos.

Trigger murió en 1965 y aunque siguió siendo un semental durante su vida, nunca crio y no tuvo descendientes.

Champion (La Maravilla del Mundo) apareció con Gene Autry como su socio y compañero a lo largo de su legendaria carrera en el cine, la radio y la televisión.

Hubo tres "oficiales" Champion que aparecían en las películas de Autry y varios Champion especializados, como Little Champ, Lindy Champion, Touring Champion, y Champion Three. Otros caballos, sirvieron como dobles de  escenas en sus películas y presentaciones personales.

Champion y Champion Jr con Gene Autry

El Champion original fue de color alazán, tenía un resplandor en la cara y medias blancas en sus patas. Su primer crédito en pantalla fue para “Melody Trail” en 1935. Murió mientras Gene estaba en el servicio militar.

El segundo caballo de Gene fue Champion Jr., un alazán más ligero, que apareció en películas hasta 1950. Fue considerado como "La maravilla del Oeste".

Champion Three fue de gira por carretera junto a Gene de finales de los años 50 hasta 1960. El alazán con cuatro medias blancas y un resplandor torcido se retiró feliz a Gene's Melody Ranch en California, donde murió en 1990.

En conjunto, estos caballos realizaron el repertorio más grande del mundo en trucos, incluyendo bailar el hula y el Charleston, saltando por aros de fuego o hacerse el muerto. Multitudes de felicitaciones llegaron de todo el mundo e incluso disfrutó de una merienda adecuada en el Savoy de Londres. Uno de ellos llegó a imprimir su pata al lado de las huellas de Gene en el Teatro Chino de Grauman en Hollywood.

Champion con Gene Autry en Apache Country (1952)

Siempre popular, Champion recibió miles de cartas de fans cada mes, lo que demuestra que “La Maravilla del mundo” fue un elemento importante en el éxito del vaquero.

Una maravilla no sé si es, pero como curiosidad termino esta serie de entradas relacionadas con los animales cinematográficos con “Francis, la mula que habla”.

Francis, era en realidad una mula llamada Molly que fue seleccionada después de una búsqueda a nivel nacional para el papel protagonista de “Francis” (1949) junto a Donald O´Connor. La voz de “Francis” fue proporcionada por Chill Wills actor que más tarde fue sustituido por Paul Frees.

Molly con Donald O'Connor en Francis (1949)

Molly ganó unos 85 kilos de peso después de su debut en pantalla y tuvo que ser puesta a dieta antes de hacer su segunda película. Perdió el peso gracias al consumo de alfalfa en lugar de heno de avena y el uso regular de una sudadera o sauna.

Les Hilton, entrenador de Molly, trabajaría también con el caballo Bamboo Harvester que era la estrella de la serie de televisión "Mister Ed” que se emitió en la CBS desde el año 1961 hasta 1965.

Molly y Donald O'Connor

Molly actuó en unas seis películas de “Francis. “Francis Goes to the Races” (1951), “Francis Goes to West Point” (1952), “Francis Covers the Big Town” (1953), “Francis Joins the WACs “(1954), “Francis in the Navy” (1955)

Molly fue la primera estrella animal en ganar un PATSY (Star Picture Animal Top of the Year) Premio de la Asociación Humanitaria Americana en 1951 que fue el año en que se creó el primer premio.

Venenosos salu2 desde Crystal Lake!!

viernes, 25 de enero de 2013

SLATS, JACKIE Y OTROS ANIMALES (PARTE 3ª)


Si hay un animal que se lleva el mérito en cuanto a apariciones en películas es el perro. No hay década del cine en la que no tuviesen su representación.


Te gustan los gatos? No sé
La primera gran estrella canina Rin Tin Tin, tenía una historia personal hecha para la pantalla grande.

Recogido por un soldado estadounidense en Francia en 1918 durante la Primera Guerra Mundial. Es adiestrado durante el evento, marchando después junto a su dueño a California.

Filmado durante una exposición canina, atrajo la atención de la Warner Bros, donde se convirtió en una de sus grandes estrellas de la década de los años 20 en películas mudas como: “Man from Hell's River” (1922) o "A Dog of the Regiment" (1929).

Protagonizó más de 20 películas, convirtiéndose en uno de los ídolos de la época. En su momento recibía miles de cartas de fans a la semana, recibió la mayoría de votos para el Óscar al mejor actor en el año inaugural de la ceremonia, cosa que los organizadores desestimaron por considerarlo poco seria.

Rin Tin Tin

Rin Tin Tin murió en 1932 y su nombre fue heredado por varios perros, parientes entre sí, de la misma raza para dar continuidad a la peculiar estrella. 

En la inscripción de su lápida en Le Paris “Cimetière des Chiens” se puede leer: Rin Tin Tin. La gran estrella de Cine.
Tenía su huella estampada en el Paseo de la Fama de Hollywood.

Pete the pup

Pete the pup (6 de septiembre de 1929) era un personaje de las comedias “Our Gang” de Hal Roach durante los años 20 y 30. También conocido como "Pete, el perro con el anillo alrededor del ojo", o simplemente "Petey.

Pete en Our Gang
El perro original que interpretó a Pete fue un American Pit Bull Terrier llamado "Pal el perro maravilla", y tenía un anillo natural casi completo alrededor de su ojo; se utilizó maquillaje para terminarlo.

Después de que Pal fuese envenenado en 1930, Pete su hijo, asumió el papel de la mascota en “Our Gang” apareciendo en muchos de los cortos más recordados. El anillo alrededor de su ojo estaba maquillado por Max Factor el maquillador de Hollywood, para que coincidiera con el marcado natural de su padre.

Pete (c, 1930)
Pete continuó trabajando hasta que murió de vejez el 28 de enero de 1946 en Los Ángeles a los 16 años, dos años después de que la serie hubiese terminado.

Su entrenador y propietario Harry Lucenay comentó: “Era un perro manso, juguetón y cálido. Dormía al pie de mi cama. No era más que el típico perro de la familia. Realmente lo echo de menos.”


Como con todo lo que me gusta, tengo predilección por Skippy. Skippy era un perro de raza Wire Fox Terrier que apareció en muchas películas durante la década de 1930, retirándose en 1939.

Skippy como Asta (After the Thin Man)
Skippy, es mejor conocido por su papel de “Asta” el perro de la comedia de 1934 "The Thin Man", protagonizada por William Powell y Myrna Loy. Su nombre fue cambiado a Asta después del estreno de la película. Fue bajo ese nombre como aparece en el resto de secuelas.

Skippy fue entrenado por sus dueños Henry East y Gale Henry East y también por el entrenador Frank Weatherwax.

Se decía que era uno de los animales más inteligentes de los que trabajaban en las películas.

"Cuando Skippy tiene que beber agua en una escena, la primera vez que lo hace realmente bebe. Si hay retomas y ha tomado toda el agua que puede beber,  vuelve a realizar la escena con el mismo entusiasmo como si su garganta estuviese seca”.

The Thin Man (1934)
Además de órdenes verbales, también obedecía señales de mano, esenciales para un perro en el cine sonoro. Su formación comenzó cuando tenía tres meses de edad, e interpretó su primera película profesional a la edad de un año, entre 1932-1933.

Como personaje en la película “The Thin Man”, Asta fue la juguetona mascota de Nick y Nora Charles, tirando de ellos en sus paseos alrededor de la ciudad, escondiéndose del peligro y oliendo los cadáveres. El éxito de esta película fue tal que el interés por la raza se disparó.

Skippy también apareció con éxito como el "Sr. Smith" en la película de 1937 “The Awful Truth”, donde su personaje fue objeto de una disputa de custodia entre los personajes interpretados por Cary Grant e Irene Dunne. (En un momento de la película se puede oír a Cary Grant llamarlo claramente Skippy).

Skippy como George con Grant y Hepburn (Bringing Up Baby)

En “La fiera de mi niña” (1938) Skippy interpretó a "George", el perrito de la tía de Katharine Hepburn que roba y entierra el último hueso de Brontosaurio de Cary Grant y se escapa junto al leopardo “Baby” y en "Topper Takes a Trip" (1938), fue "Mr. Atlas".

En esos momentos en los que otros actores caninos de las películas de Hollywood ganaban 3.50$ al día, el salario semanal de Skippy era de 250.00$.

Skippy con Myrna Loy y William Powell (After the Thin Man)

Myrna Loy comentó en su autobiografía: "me mordió una vez, así que nuestra relación era casi idílica".

Si hay un perro famoso por una película concreta ese es Terry, conocido popularmente como Toto en “El mago de Oz” (1939).

Terry (1933-1945) fue una Cairn Terrier cuyo papel más famoso fue Toto, apareció en 15 películas diferentes, pero se acreditó sólo en una, aunque no como Terry si no con el mencionado nombre.

Su primera aparición en el cine fue en "Ready For Love" que fue estrenada el 30 de noviembre 1934 alrededor de un mes antes de su primera aparición importante, en una película con Shirley Temple, “Bright Eyes” (1934) como Rags.

Terry con Shirley Temple (Bright Eyes)

En “El Mago de Oz” hacia sus escenas de riesgo y casi perdió la vida durante el rodaje, cuando uno de los guardias de la bruja accidentalmente la piso, rompiendo su pie. Pasó dos semanas recuperándose en la residencia de Judy Garland. 



Terry con Judy Garland (The Wizard of Oz)
Garland desarrolló una estrecha relación con ella y quiso adoptarla, pero su dueño se negó. 

El sueldo de Terry, 125$ por semana, era más que la de muchos actores humanos de la película (por ejemplo los enanos) y también más que la de muchos trabajadores estadounidenses. 

Fue encontrada después de una larga búsqueda por MGM, que estaba buscando un perro que fuese exactamente igual que los dibujos originales del libro.

Asistió al estreno de “El mago de Oz” en el Teatro Chino de Grauman como cualquier otra estrella. Debido a la popularidad de la película, su nombre fue cambiado a Toto en 1942. Su última película fue Tortilla Flat (1942), en la que se reunió con el director de “El Mago de Oz”, Victor Fleming y compartió reparto con Hedy Lamarr.

Terry falleció en Hollywood el 1 de septiembre de 1945. El 18 de junio de 2011, un memorial permanente para Terry fue dedicado en el Hollywood Forever Cemetery en Los Ángeles. La inscripción en su base dice, en parte: "No hay lugar como el hogar".

Si se pregunta a cualquiera sobre un perro famoso del cine, seguramente mencionaran a Lassie.

Lassie es probable que sea "la perra más famosa del mundo". Participó en diversas películas, series de televisión y libros durante años.

Lassie con Roddy McDowall (Lassie Come Home)
A pesar de que muchas generaciones de collies interpretaran a Lassie en cine y televisión, la primera fue Pal, un elegante macho entrenado por Rudd Weatherwax.

La leyenda dice que Pal no había sido originalmente pensado para protagonizar la película "Lassie Come Home” (1943), con Roddy McDowell y Elizabeth Taylor, siendo contratado como doble. Sin embargo, se le dio el papel principal cuando impresiona al director Fred M. Wilcox cruzando un río embravecido, así fue como Pal hizo su debut en el cine.

La película fue un gran éxito, y el perro, rebautizado Lassie, pasó a protagonizar una serie de películas. También actuó en los dos primeros episodios de la serie de televisión de 1950 "Lassie", antes de ceder el papel a su hijo, Lassie Jr.

Lassie con Liz Taylor (Lassie Come Home)

Pal murió en 1958, casi la totalidad de los perros que han interpretado a Lassie en las décadas siguientes en la serie de televisión y las películas posteriores fueron sus descendientes.

Continuará…


Venenosos salu2 desde Crystal Lake!!