domingo, 10 de junio de 2012

THE DEVIL IS A WOMAN

Si leéis religiosamente mi blog, ya sabéis que el pasado 6 de mayo se cumplían los 20 años de la desaparición de Marlene Dietrich. Publiqué la entrada correspondiente en esta Sopa de Mitos y sabréis que decidí homenajearla como se merece visionando una de sus películas, en ese caso “The Devil is a Woman” (1935). Como no quería extenderme demasiado con la misma, que tiene su historia decidí que la comentaría posteriormente.

"El diablo es una mujer" (1935)

Marlene prefería de entre todas sus películas “The Devil is a Woman”, una adaptación de la novela de 1898 “La mujer y el pelele” de Pierre Louys. Novela menor que anteriormente se había llevado al cine en 1928 y posteriormente con otro mito del cine como Brigitte Bardot en 1959. Luis Buñuel también se basó en la novela para inspirarse en su película “Ese oscuro objeto de deseo” (1974).

Retocándose el maquillaje antes de rodar

Marlene la tenía por favorita porque consideraba que era donde aparecía más hermosa. Aquí empieza el origen de su obsesión por sus cejas y su imagen, ya intuida en 1932 cuando se hacía acompañar en los rodajes por un espejo a tamaño natural para contemplar sus interpretaciones ante la cámara.

Marlene y Don English junto al famoso espejo en el set de "Shanghai Express" (1932)

“El diablo es una mujer”  conocida en España como  “Capricho español” o “Tu nombre es tentación” (título escogido por Lubitsch) fue un sonoro fracaso de crítica y público y precipitó la separación del tándem formado por Dietrich y Von Sternberg.


La Paramount estaba preocupada, las obsesiones del director estaban perjudicando considerablemente a su estrella, obsesiones estas que ya se percibían claramente en el anterior trabajo de la pareja “Capricho Imperial” (1934) donde Marlene interpretaba a una suerte de Catalina la grande más preocupada por beneficiarse a su ejército que por su posición social. Esta película ha pasado a la historia a diferencia de la que nos ocupa por secuencias tales como: ver a Marlene vestida con el uniforme de húsar (en este caso blanco), subiendo las escaleras de palacio a caballo seguida de su ejército al ritmo de la “Las Valkirias”, entremezclado todo ello con el sonido de los cascos de los caballos.

"Capricho Imperial" (1934)

Von Sternberg no disimulaba ya sus intereses y los anteponía muy por encima del argumento y de la propia Marlene. Retrata en “El diablo…” al personaje por primera vez desde “El Ángel Azul” bajo un prisma fatalista y la depresión acarreada por el director (por su situación con la Dietrich) se percibe en cada fotograma.


De “El diablo es una mujer” solo se recordó el fracaso y parece ser que el público huía de las salas en estampida ante tal despliegue de barroquismo y masoquismo vertido por el director. El público no podía aguantar el hecho de que Marlene/Concha nunca sienta el dolor que les causa a sus víctimas y sea una mujer sin integridad.



Von Sternberg siempre le decía a Marlene que prefería verla en una película buena o mala pero nunca mediocre.

Como la relación personal entre la estrella y el director también estaba haciendo aguas, este incluso contrató para darle la réplica en el film al actor Lionel Atwill para el papel del “pelele” que tenía un gran parecido con él mismo.

Von Sternberg vs Lionel Atwill

“Ella y yo hemos progresado juntos todo lo que era posible”, explicó, “y estar juntos no nos ayudará ni a ella ni a mí”.

Además la película fue un escándalo que traspasó Hollywood. El gobierno de español de la época la consideró un insulto hacia el país por dar una imagen distorsionada de él y desprestigiar con ello a las fuerzas del orden. Fue prohibida aquí y se exigió a la Paramount la destrucción de los negativos.

La Dietrich en jarras ante el gobierno español

Se hizo un acto público en el que los responsables del film mostraban como se llevaba a cabo la petición del gobierno español, ya que la Paramount temía que se vetasen otras producciones de la compañía.


Como se cuenta en las innumerables biografías de la actriz, siempre alimentando la leyenda y no siempre muy veraces, parece ser que la única copia que sobrevivió a la quema fue la suya. Copia que sacó a la luz en 1959, ya que fue la única vez que compró una de sus películas. Como curiosidad comentar que solo se pudo ver en los ochenta en tv bajo la dirección de Pilar Miró.


La acción tiene poca importancia al margen de comprobar el estado mental de su director. Se desarrolla en la España de 1890, según Terenci Moix (una de mis grandes fuentes en lo que se refiere al cine): “…sirvió a Von Sternberg para crear una visión del país a medio camino entre la stravaganza, la grand opera y el carnaval veneciano. Tanto delirio resulta hoy droga dura”.


Marlene interpreta a Concha Pérez envuelta en los trajes más delirantes creados para ella por Travis Banton (su diseñador en la Paramount) a una devoradora de hombres que sólo acarrea desesperación y desastre. Conoce en los carnavales a Antonio Galván (Cesar Romero), amigo de Don Pascual (Lionel Atwill/Von Sternberg) al que ridiculiza y humilla constantemente Concha. Don Pascual intentará por todos los medios que Galván no se convierta en su próxima víctima.

Nos encontramos ante una “obra maestra” en la que como he dicho, Sternberg plasma, una vez más, su obsesión por la fascinante Dietrich. Se trata de un filme artificioso y estilizado, en el que el expresionismo de su director transita hacia un barroquismo de puesta en escena recargada (“horror al vacío”).


Las imágenes de toda la película son realmente hermosas, Marlene está radiante, se nota que se lo está pasando bien, con un excelente vestuario y maquillaje. Según M.Sheppard Skaerved: “una autentica fiesta para la vista”.


Puedo decir que hoy la película me parece moderna. La visión de la España de Von Sternberg viendo la que se nos viene encima estos días que vivimos me parece muy visionaria cuando estamos rodeados de peleles y fiesteros…


Cuando la vi por primera vez junto a mi amiga Carmen Munster en el cine Doré, el público no huía del cine como en el día de su estreno, pero sí que se reía escandalosamente. Algo que me saca de mis casillas (no porque sea Marlene), pues hay que entender que en muchos casos son películas que superan los 70 años y situarnos en la época en la que fueron rodadas. De todas formas esto solo pasa con un público mayoritariamente de modernitos que lo mismo se ríe con Marlene, “Lo que el viento se llevó”, “Frankenstein” o incluso “El Exorcista”.

¡¡Señores hay que saber ver cine clásico!!

Venenosos salu2 desde Crystal Lake!!

sábado, 2 de junio de 2012

PAPELERA SUPERSTAR

El paso trascendental del vodevil a la astracanada...
No puedo decir que me he levantado con el pie izquierdo porque carezco de ellos, ni derecho ni izquierdo. Más bien soy de centro…

Soy una papelera, pero no una papelera cualquiera no creáis. Vivo muy cerca del rio Manzanares y tengo por vecino al Sr. Voorhees y a la Srta. Escolopendra Venenossa, a los que veo todos los días cuando sacan a pasear a su perro Frankie.

Mi “alimentación” básica se compone de papeles usados y otros desperdicios. Como soy muy educada no voy a enumerar de qué se componen, pero es mucho peor lo que veo en mí día a día…

He de decir que soy una papelera muy ilustrada, de cuando en cuando alimento mi intelecto con algún periódico o revista por lo que estoy muy al tanto de lo que ocurre en el mundo. 20 Minutos, ABC, El País…

Compartiendo pensamientos con mi prima que no tiene nada en su interior...
Soy de un tamaño mediano y metálica. Pertenezco a una extensa familia de muy diversos materiales, colores y modelos. Siempre me encontrareis en lugares discretos al alcance de la mano de quién quiera usarme. No tengo un sexo claro, pero decididamente acuñaré para mí la manida frase que oigo a menudo y que me viene al pelo, pues en estos momentos el Sr. Voorhees está “devorando” el libro Las actrices del destape: “Me considero una mujer objeto”.

Soy un objeto y a mucha honra. ¿Quién en estos días no lo es?
Vivo enteramente por y para la basura. Estoy rodeada de ella en todos los aspectos posibles y no penséis solo en los deshechos…

Puedo decir que mis compañeras me envidian, sobre todo las que están situadas muy cerquita de las sucursales de BANKIA…

Demasiado para mis compañeras de parque...
Generalmente se recubre mi interior de bolsas de plástico para facilitar mi “digestión” e higiene, pero en los tiempos que corren casi que son pocas las veces que suelo usar dicho complemento. Llega a mis oídos que hay crisis en el País en el que vivo. Será por eso…

En el parque donde habito, estoy colocada junto a una farola con la que me llevo la mar de bien, en la trayectoria que recorren los paseantes. Se supone que esto a de animar a la gente a evitar la porquería que inunda la zona pero por experiencia diré que no. Lo que si anima a muchos ejemplares de la especie humana es a desahogarse con nosotras y aunque esté fijada al suelo esto no evita el vandalismo. Si no pueden arrancarme del mismo terminan por golpearme o lo que es aún peor, como les pasan a muchas compañeras, terminan quemándonos “vivas”.

¡¡Mi momento Almodovar!!
Deberían cuidarnos más, ya que hacemos una gran labor social como cualquier ONG o las muchachas tan alegres que habitan la noche…

Me hace mucha gracia que supuestamente se piense que al estar fijada al suelo se evite que nos hurten, pero dudo que alguien excepto el Sr. Voorhees se nos quiera llevar a casa.

Quiero mi reality ya!!
Como he dicho paso mis días uno a uno en el mismo sitio, viendo pasar las estaciones, la gente (cada vez más) y la fauna (cada vez menos) que, increíblemente habita este singular rio: abubillas, serpientes de agua, conejos, patos, fochas, pitos reales, galápagos, pollas de agua…

Aclarar que en el último caso, éste ave con peculiar nombre está identificado en dicho parque por el de Gallineta Común, pero como vivo en una Comunidad regida por un gobierno de lo más arcaico y palurdo he de conformarme llamándola Gallineta cuando (como bien me dice el Sr. Voorhees), desde su más tierna infancia la ha conocido como Polla y sus padres nunca, nunca le han cruzado la cara por decirlo.

Otro de los locos habitantes del parque
Los humanos y su falsa moral… No pueden llamar a las cosas por su nombre pero sí pueden fornicar como conejos (con todos mis respetos hacía estos lagomorfos) entre el Bambú muy cerquita de los espacios infantiles sin ningún tipo de reparos.

Gracias sobre todo a Frankie el perrito del Sr. Voorhees, que me alimenta religiosamente (ja, ja, ja) de caca y a mis poderes de telepatía he llegado a un acuerdo con él para compartir desde este blog mis impresiones del mundo que me rodea.

Panorama para matar...
Ahora en sus paseos diarios, se sienta muy cerquita de mí y evitando las miradas indiscretas del resto de humanos, como si fuera un James Bond urbanita saca de su bolsito un cuadernito donde transcribe todos mis comentarios.

Podría despedirme como si fuese un personaje de la hortera serie de Tv Hostal Royal Manzanares pero prefiero quedarme con los clásicos:

Salu2 desde Crystal Lake!!