viernes, 13 de octubre de 2017

EXPRESS YOURSELF PART II

Bueno, ¿dónde me quedé? Ah sí, estaba atravesando los cortinones rojos del cine Pleyel.

Una vez dentro, recuerdo que la sala estaba más oscura que una caverna de la era paleolítica. Ya habituado a la oscuridad, comprobé que el cine estaba vacío. Como iba un poco predispuesto a llevarme alguna sorpresa desagradable, sopesé todas las posibilidades de huida como si fuese un impala en la sabana africana pendiente de cualquier depredador. Los documentales de la 2 me han enseñado más que un curso de artes marciales.

Un impala prevenido vale por dos.

Solo había dos filas de butacas distribuidas a izquierda y derecha. Me coloqué en el lado izquierdo, centrado (por lo menos veía la pantalla estupendamente), equidistante respecto a la pared y al pasillo, desde dónde podía controlar perfectamente las salidas de emergencia. Más vale prevenir y tener localizadas las vías de escape.

Se apagaron las luces... ¿Había luces?. No hubo trailers ni anuncios, algo que agradecí y empezó a oírse el “Causing a Commotion” uno de los temas principales de “Who´s That Girl” (1987).

Madonna incomoda al personal. ¿Lo mejor de la película? El puma.

Confieso que no estaba relajado del todo. Otra cosa que aprendes de los antílopes africanos es a no bajar la guardia en ningún momento. Pensaba que a las primeras de cambio, se abrirían las cortinas y entraría en la sala alguna “chica de la calle”, al estilo de las que aparecen en la película “Salón Kitty” (1978) de Tinto Brass.

"Si tu alegría se deriva de lo que la sociedad piensa de ti,
siempre estarás decepcionado."

Tampoco es que me preocupase mucho, mi malestar mayormente, es que como (ya lo he dicho anteriormente) soy muy Sheldon Cooper, iba a ver una película, no a confraternizar con el sexo opuesto.

Chicas descocadas y atrevidas asaltando a un señor de bien.

Esto me recuerda una vez que estando mis padres de veraneo, invité a una compañera de un curso a ver un VHS en mi casa. En lo que fui a buscar la cinta me la encuentro tumbada en el sofá… ¿Pero ésta que se ha pensado?
¡¡Le dije claramente que íbamos a ver una cinta!!

No me voy a extender con este tema (da para otra entrada del blog pero me temo que os vais a quedar con las ganas), pues he tenido experiencias parecidas con otras chicas, desde alguna más o menos inocente a otras más heavys y siempre he terminado escaldado. Escolopendra Venenossa siempre me dice que he sido un rompecorazones, no son sus palabras exactas, ella hace referencia a calentar cosas…

Madonna haciéndole olvidar a su coprotagonista que está en una mala película.

A mitad más o menos de la proyección, empecé a escuchar susurros, ruidos extraños y algún que otro ronquido. Esto último normal teniendo en cuenta la película, aunque sea de mis preferidas. Ya que Madonna no es buena actriz, por lo menos se interpreta a sí misma con ganas, como si estuviese en un videoclip de 92 minutos.

"Mucha gente tiene miedo de decir lo que quiere.
Por eso no consiguen lo que quieren.” 

Que entrase alguna señora facilona al cine una vez empezada la película quedó más que descartado, como comprobé más tarde. Continuaban los ruidos extraños que me eran familiares… Para que os hagáis una idea, se parecían a las onomatopeyas de los comics para adultos que leía a escondidas, como conté en mi anterior entrada.

"Me gustaría ponerte en trance..."
(Erotica, 1992)

En fin, que me giro hacia atrás y en la zona más alejada vislumbro (gracias a la luz que venía de la pantalla) unas cuantas cabezas. Me vuelvo tal cual y sigo a lo mío pero, seguramente, no disfrutando la película como los que estaban en la última fila…

"Lo enfermo y pervertido siempre me atrae."

Así si comerlo ni beberlo (muy propio de este cine ¡jijiji!) aparece un tipo y se me sitúa prácticamente delante de mi butaca. No para de girarse y girarse, que parecía Regan, la niña del “Exorcista” (1975), hasta que al final se pone justo en mi fila.

Madonna intentando huir del cine y de la película.

Aquí me di cuenta de que había cometido un grave error. No tenía posibilidad de escape si se hubiese acercado. El sujeto me cerraba el pasillo y al otro lado estaba la pared. Por un lado no tengo la capacidad de modificar mi densidad atómica y atravesar paredes como Kitty Pride mutante de los X-Men conocida como Gata Sombra, ni tampoco tenía la agilidad (pese a mi edad por entonces) para saltar de butaca en butaca hasta alcanzar la salida. En este caso no aprendí nada de los impalas, que llegan a saltar más de 10 metros de longitud. En el supuesto de verme acorralado me hubiese defendido como un facóquero, que son muy suyos.

"¿Llevas una pistola en el bolsillo o es que te alegras de verme?"
(Mae West)

La verdad es que tengo mala suerte hasta para lo malo. Ya podía aparecérseme un tipo a lo George Clooney o en su defecto a lo Brad Pitt, pero no, se me acerca uno a lo Alfredo Landa y José Luis López Vázquez y eso siendo generoso.

“Siempre pensé que debía ser tratada como una estrella.” 

Unos minutos que se me hicieron eternos… Aunque no quitaba ojo de la pantalla, ya tenía la mano aferrada a la aguja que llevaba conmigo, pero no me hizo falta usarla, de la nada, apareció una figura, creo que un chico joven (nunca he tenido muy buena vista) y se acercó a mi López Vázquez. Cuchichearon algo y acto seguido se fueron juntos a la parte del fondo. Mientras tanto los susurros y gemidos eran más que audibles.

"Todos inventamos.
Solo que algunos tenemos más imaginación que otros."
(Cher)

Madonna y sus aventuras supuestamente graciosas desaparecieron para dar paso a Cher y “Las Brujas de Eastwick” (1987). Una vez que me “habían levantado” a mi pretendiente, me dispuse a ver la película sin interrupción alguna. En cuanto aparecieron los créditos salí corriendo tan rápido que parecía un cartoon de Tex Avery, tanto que los cortinones por un momento se quedaron suspendidos en el aire. Sobra decir que no quería ver el panorama una vez se encendieran las luces. Como supondréis, el cine era frecuentado por señores y jovencitos…

Pies, para qué os quiero...

He de decir que por entonces tenía bastante tirón entre los señores y las señoras maduras. Con estas últimas la cosa era más sutil, pero los señores no se andaban con tantos rodeos. Me acuerdo que una vez, esperando el autobús a las tantas de la madrugada en plena Castellana me abordó otro López Vázquez… Desde luego no era buen sitio ni buena hora para esperar el bus. Ahora que lo pienso, si me hubiese pasado al lado oscuro, igual me hubiesen puesto un apartamento y viviría de las rentas, pero eso solo pasa en las películas. ¿O no?

Oops...! Me parece haber visto un lindo viejito...

Creo que he sorteado tantos peligros sin darme cuenta, que si hubiese nacido ñu, tened por seguro que habría sobrevivido al cruce del rio Mara durante la migración.

En definitiva, pese a todo salí del cine bastante satisfecho y todavía más Madonnaidiotizado.

"Yo soy mi propio experimento. Soy mi propia obra de arte." 

Mi siguiente "encuentro" con Madonna, dejando de lado el lanzamiento de vinilos contra la pared y la acumulación de más y más recortes de prensa, fue con motivo de su llegada a Madrid con la gira “Blond Ambition World Tour” (1990).

Madonna dirigiendo su mirada hacía la pared...

Tenía todos sus discos, la había visto en el cine y ahora lo que me faltaba era verla en vivo. Tenía muchas ganas de ir, pero el primer problema que me encontré fue con quién hacerlo. No conocía a nadie que le gustase. El no conocer a nadie (le gustase o no), no es relevante. Siempre he sido de pocos amigos y normalmente iba de la escuela a mi cuarto… Cuarto que mi cuñado llamaba “La Cueva”.
-¿Está David en la cueva? Preguntaba cuando venía a casa.

Siempre he sido muy de estar en casa tranquilamente, muy al estilo de los ctenízidos, como vulgarmente se conoce a las arañas de tapadera.

¿Escandaloso?
A mí, algunas partes, me resultaron tremendamente aburridas.

En la escuela (de Artes y Oficios) donde estudiaba, gracias a unas compañeras, conocí a una chica que era fan de Madonna y que pensaba ir. Ella era un poco, a ver como lo digo… ¿estúpida? pero la cosa era ver a Madonna, costase lo que costase. Aceptó ir conmigo, pero resultó que debía de ser bipolar porque según el día cambiaba de opinión. Al final después de que me lo hiciese pasar mal, se decidió y compró las entradas, porque como era habitual yo no disponía de efectivo. Primera misión: empezar a ahorrar.

¡¡Mi tesoroooo de 4000 pesetas de la época!!

En principio mis padres no me dejaban ir, más que nada por el tema seguridad: la gente, la vuelta a casa, etc. Tardé un poco en convencerles, pero al final me dejaron y debí de ser bastante convincente o portarme bien, porque ¿me pagaron ellos la entrada? Sinceramente no lo recuerdo, pero me gusta pensar que fue así.

"Solo cuando estoy bailando puedo sentir que soy libre."

Este fue mi primer concierto “oficial”. Unos cuantos años antes, “engañé” a mis padres y asistí en 1988 a uno en unas fiesta se San Isidro, pero volví a casa a mitad del mismo, para llegar a una hora prudente y no levantar sospechas.

¡¡Me quedé sin uñas de los nervios!!

Ya tenía el consentimiento de mis padres y la entrada, y llegó Jesús Gil y Gil (presidente del Club Atlético de Madrid) y no sé qué líos se trajo con los organizadores, que a punto estuvo Madonna de cancelar el concierto que se celebraba en el estadio. También soltó no se cuantas tonterías sobre ella con su característica verborrea. Cómo a mí el deporte no me va y el fútbol menos que nada (una suerte para mi futura querida Escolopendra), estuve unas semanas que me daba algo. Estaba hecho un enfurecido Godzilla soltando por mi boca sapos y culebras y de paso algún rayo radioactivo. Desde entonces este señor fue uno de mis “archienemigos”.

Me gustaría ser Godzilla para pisotear edificios y freír personas.

No me alargaré con el concierto, que estuvo bien. Al entrar me regalaron una postal promocional de su película “Dick Tracy” (1990), que fui a ver al cine esta vez de estreno. Al terminar el concierto la postal se había deshecho por el sudor. Como soy muy tonto, me la metí dentro de la camiseta para que no se me estropease, jajaja. Luego cuando salí del recinto, le rogué a una chica (que tenía en la mano un puñado de ellas) que me diera una. Era una puta egoísta. Me costó lo suyo.

"A veces tienes que ser una perra para hacer las cosas."

En cuanto al merchandising oficial, éste era prohibitivo para mi precaria economía, así que esperé a que recogieran los puestos que estaban en la calle para hacerme con el cartel. Mi acompañante me quitó la ilusión del momento diciéndome que era falso, pero yo sigo pensando que no lo es.

Si hubiese llevado Rexona, seguro que habría evitado las manchas de sudor.

En cuanto a Madonna… Gracias a mi "compañera" acabamos casi en primera fila. Como era un pelín bajita, se abrió hueco a codazos mientras yo temía por mi físico. ¿Y de qué nos sirvió? La vi de cerca sí, pero se me cayó el pico al suelo a lo Pato Lucas. La encontré un poco feíta la verdad. Y ese pelo amarillo, ¡no rubio, amarillo pajarraco! y esas cejotas y la bocota. Era todo cabeza… Luego el numerito del "Like a Virgin" con el consolador y los gemidos. Aparte de que la canción es la que menos me gusta de todas, debo decir que no soy amigo de las ordinarieces. Para un ratito vale, pero cuando Madonna se pone "tontita" (como cuando empieza con los ¡oe, oe, oe, oeee!), no tiene límites.

¿Like a Virgin o la Salchipapa?

Aclaro que lo vulgar, no me desagrada del todo, incluso me divierte, pero en una actriz o cantante que me guste no me hace gracia. ¡¡Qué necesidad!!

Madonna lo cultivó posteriormente sacando su libro “SEX” (1992) y estrenando “El cuerpo del delito” (1993) a rebufo del éxito de “Instinto Básico” (1992). Siempre he preferido la insinuación, el misterio. Me gusta imaginar, no que me lo enseñen todo a las primeras de cambio. Para eso, ya tengo el porno.

"No me avergüenzo de nada de lo que he hecho."
(Madonna)

De todas formas no me arrepiento de haber asistido al concierto.  Fue una gran experiencia. Siempre digo que fui en el momento justo a verla, en lo mejor de su carrera. Actualmente, aparte que ya no pasa por Madrid, no me interesa ver en un escenario a una señora amojamada vestida de adolescente. Me parece estupendo que ella siga en la brecha dando lecciones a más de una, pero yo prefiero evitar verla, algunas veces, hacer el "ridículo".

“Sólo el amor puede durar.”

A día de hoy todavía la sigo pero no con tanto ímpetu. Guardo algún reportaje que otro, compro sus discos, veo sus vídeos y poco más. Más por mi afán completista que por otra cosa. Si no estoy de malas (también soy conocido por mi bipolaridad, Escolopendra Venenossa lo sabe muy bien) incluso diría que me gustan las cosas que hace, exceptuando por supuesto el mamarracho, pero eso es algo que ella o no lo puede evitar o no tiene verdaderos amigos que le digan las cosas.

Y aquí sigo, aunque menos Madonnaidiotizado.

Como soy bastante nostálgico, la Madonna que prefiero tener en el recuerdo es la Madonna que viví más intensamente, la de los ochenta y noventa.

Venenosos salu2 desde Crystal Lake!!

Todo el material archivo del autor.

jueves, 24 de agosto de 2017

EXPRESS YOURSELF PART I

¡¡Bitch I´m Madonna!!

Qué más puedo decir...

Andaba yo evolucionando como un Ichthyostega (uno de los primeros anfibios que mantenía cola de pez), pasando de jugar con los Famobil (ahora Playmobil) a leer comics guarros para adultos, de esos que en la portada ponía “Para Mayores de 18 años” y que ibas a comprar con todo el corte del mundo (por si te veía alguien), al kiosco más lejano posible. Esos comics como los de: “Sukia, la vampira” o “Azafatas”, que prometían mucho y que luego al verlos a escondidas, solo encontrabas viñetas repletas de onomatopeyas como: ¡Sí! ¡SiiiiiÍ!; Oooooh!; Mmmm...; Slurp; ¡Flop flop!; Flap flap…, colocadas estratégicamente para no ver nada. Para cuando evolucioné, ya iba camino de Artes y Oficios.

Sueños de adolescente: la decepción final... 

"Soy fuerte, ambiciosa y sé exactamente lo que quiero. Si eso me convierte en una zorra, pues vale."

Como estaba entretenido en otras cosas (no penséis mal, jajaja) no había reparado todavía en Madonna. Pero hete aquí, que me di de bruces con ella cuando cogía el autobús para ir a la Escuela. Un buen día, aparecieron en los autobuses de la empresa Martín. S.A., unos pequeños televisores donde se anunciaban los comercios del barrio y entre uno y otro, no dejaban de poner el vídeo “Dress You Up” (1985) todos los días, tanto a la ida como a la vuelta.

¡¡Aburridito me tienes!!

Estaba hasta el moñete de esta muchacha que parecía la hermana blanca de Mr. T, de tantos abalorios que llevaba colgados. Cada día la iba cogiendo más manía, pero también es verdad que era mejor verla a ella que los comerciales de restaurantes que celebraban bodas y bautizos, una tapicería, una carnicería o Ferri Ópticos, por ejemplo. Un buen día, esas teles del bus desaparecieron sin dejar rastro. Y la eché de menos.

Por si no te la sabes de memoria siempre viene bien tener una chuleta.

"Los crucifijos son sexy porque hay un hombre desnudo en ellos."

Ya me había olvidado de Madonna hasta que un día acompañé a mi madre a ver a una amiga a su casa. La hija de ésta, más o menos de mi edad, estaba en su cuarto con una amiguita tirada en el suelo junto al disco “Like a Virgin” (1984). Y allí estaban las dos, cantando las canciones. Y me cayeron mal, de lo locas que estaban por la tipa esa a la que tanta ojeriza tenía. ¡¡Menudas Madonnamaniáticas!! He de confesar que mi “tirria” hacía Madonna era porque siempre he huido de lo que prefieren las masas (quedaba y queda mejor decir que sigues Grupos de Culto) aunque en el fondo tengo que reconocer que me gustaba.

Madonna la Reina de las niñatas.

Al poco llegó la sensación del año, el famoso tema: “We are the World” (1985) y pusieron en la tele el concierto “Live Aid”, y como de los que salían no me interesaba nadie en absoluto y había leído que criticaron a Bob Geldof por invitar a Madonna a participar en él, me lo vi entero solo por verla a ella.

Madonna otea el horizonte en busca de "víctimas".

"Siempre dije que quería ser famosa...
Nunca dije que quisiera ser rica."

No sé si, la posteriormente conocida Ambición Rubia, tendría algún poder misterioso que utilizaba para ganar adeptos, pero dos años después ya estaba enganchado a las canciones de su álbum “True Blue” (1986). También es verdad que había cambiado su imagen de pedidora de semáforo por el de sofisticada rubita un tanto fresca. ¡¡Y qué vídeos!! Allí estaba ella enfundada en un corpiño y mallas negras dando brincos como si fuese una Campanilla de carne y hueso.

Comenzando el camino hacía la reinvención.

"True Blue" fue el primer disco que me compré de ella y sólo fue después de ver en la tele el concierto de la gira “Who´s That Girl Tour”, gira motivada por el estreno de la película y de la banda sonora del mismo título. Ahora era yo el que estaba en su cuarto cantando, como podía, el “Papa Don´t Preach” o el “Open Your Heart”.

Tele Indiscreta: la fuente del conocimiento.

"Hay gente que me odia porque tengo una opinión."

El caso es que estamos en casa toda mi familia y mi padre empieza a hablar con mi cuñado y no me dejan oírlo. Para colmo,  se ponen de acuerdo para criticarla. Ni corto ni perezoso me levanto, voy a mi cuarto y rompo la hucha (más bien la abro porque es de tapa). Como tampoco tenía mucho ahorrado (las huchas con tapa no son amigas del ahorro) mi madre me ayudó un poco en el tema económico, más porque dejara de dar la tabarra y desapareciera, que por ayudarme a comprarme el disco.

Moviendo el cucu...

Con el dinero en la mano, salgo como un loco Madonnaidiotizado del todo, hacía la tienda de discos más cercana, que curiosidades de la vida estaba debajo de mi casa. Tienda ideal para vagos como yo, pues tampoco es plan irte al centro por un enfado. Entro en la tienda y pregunto por el último disco de la rubita platinada y me sacan el “Who´s That Girl” (1987). No había caído en la BSO. En este punto sale un primitivo Sheldon Cooper: ¿Qué hago? ¿Me compro el último que ha salido o el que realmente me gusta? Tic tac tic tac… Al final me llevo el “True Blue”, pero en mi cabeza no paro de oírme diciéndome que no se si habré hecho lo correcto, porque después de todo yo pedí el último… Así estuve días, no creáis, porque además ese disco estuvo gafado y llegué a comprármelo hasta tres veces en menos de un mes.

Madonna camino del estrellato y de la pared...

"Siempre quise bailar como Shirley Temple. La verdad es que quería ser la nueva Shirley Temple."

Según subo a casa lo pongo en el tocadiscos y no para de saltar la aguja en el “Papa Don´t Preach”. ¿Quería decirme algo la canción? Desde luego yo no iba a tener un bebé, pero seguramente mi padre estaría molesto conmigo. Conociéndome, seguramente habría formado una escandalera por no poder ver el concierto en paz. Bajo a la tienda de nuevo y amablemente me dan otro, pero cuando en menos de media hora lo bajo otra vez por el mismo motivo, me contestan que no me lo van a cambiar más y que mire a ver si el problema es del tocadiscos.

No disimules, nunca fuiste un ángel.

Me pasé más de una semana lanzando el vinilo contra la pared, no una, sino hasta tres veces en un día, pero no se rompía. El disco era muy duro o la pared muy blanda. Era el disco maldito y tenía que vivir con él para siempre. Un día me harté y lo rompí con mis propias manos. Por cierto, el tocadiscos, años más tarde sufrió la misma suerte.

No me mires así, al final te querré.

Años después me pasó algo similar con la versión 12” de “Vogue” (1990). Como la formula de tirar discos contra la pared y no romperse funcionó, pensé que si lo tiraba, al no romperse, por lo menos me desfogaba y conservaría el disco, pero esta vez la formula no funcionó y se hizo añicos a la primera. Esta vez el disco era más blando o la pared más dura. Terminé cabreándome aun más y mi padre de camino al trabajo me llevó al Madrid Rock a por otro.

¡¡Madonna adicto!!

"Marilyn Monroe fue mi primer ídolo cinematográfico. Tan pronto la vi a ella y a Brigitte Bardot deseé teñir mi pelo de rubio y ponerme sujetadores puntiagudos."

Para cuando ya tuve un “True Blue” decente (también en cassette, la seguridad ante todo), Silvia mi hermana mayor, me dio dinero por mi cumpleaños y fui a por el último disco de Madonna. ¡¡Dios, otra vez no!! Y ya sabéis cómo va la historia…

¡¡Venga, tú puedes!!

Al final no me compliqué mucho y me llevé el último que era el disco de remezclas “You Can Dance” (1987) y el “Who´s That Girl”, gracias a mi hermana muy generosa, pude hacerme con los dos. Está vez me fui al centro, no fuese que se repitiera la historia con la pared.

La creatividad sin límites de Super POP...

Aunque cueste creérselo, ya era un fan absoluto de Madonna. Compraba todo tipo de publicaciones donde apareciese como: Super POP, Top Rock o Smash Hits. Incluso me hice socio del Madonna Fan Club, que estaba en Valencia y que todos los meses me mandaban un fanzine y una foto de mi ídola. Luego empecé a coleccionar fotos (incluso mi madre se “permitió” el lujo de llevarse dos postales de El Corte Inglés sin pagar), artículos y recortes de prensa, por minúsculos que fuesen. La pared de mi cuarto había desaparecido por completo de los posters que había. Incluso coloqué alguno en el techo. Cuando me fui de casa de mis padres el cuarto era lo más parecido a un queso gruyère. 

Llévame a casa o cómo hacer un "simpa"...

"Cuando salgo al escenario estoy completamente desinhibida."

En la actualidad conservo dos archivadores cronológicamente ordenados. Además tengo una o dos carpetas repletas a rebosar sin archivar y sin enfundar, pues llegó un momento a finales de los 90 en el que me permití un descanso de tanto archivo y ahí están hasta el día de hoy. Algún día debería ponerme a archivarlos pero me puede la pereza y eso que todos están ordenados por fecha, que me dedicaba a poner en bolígrafo.

Dando rienda suelta a mi creatividad.

Llegados a este punto, era el momento de verla en pantalla grande. El cine siempre le ha tirado mucho, aunque haciendo uso del nombre de su primitivo film “Un Cierto Sacrificio” (1979), tienes que ser muy sacrificado y muy fan para verlas. ¡¡No hay ni una que sea más buena que un tostón!!

Buscando el éxito desesperadamente.

"Soy todas las Madonnas y no soy ninguna. Todas y ninguna."

Mi hermana Silvia ya la había visto junto a mi cuñado en “Buscando A Susan Desesperadamente” (1985), yo no la vi porque por entonces todavía andaba liado con mis Clips de Famobil y jugando prácticamente solo al ¿Quién es quién? Pero… ¿qué pasa con “Who´s That Girl”? Entre tanto trajín con el “True Blue” y las “dudas existenciales” por el orden de las cosas, se me pasó ir a verla y la única opción que me quedó fue verla en una reposición años después junto a “Las Brujas de Eastwick” (1987). Como hacía ya unos añitos que era fan también de Cher, me pareció fantástico poder verlas a las dos en un programa doble por el mismo precio.

Madonna metiéndose en problemas...

Las proyectaban en el Cine Pleyel en plena calle Mayor, que luego fue el Teatro Arenal, luego el Teatro Mayor, posteriormente Arenal de nuevo y hoy es un gimnasio. Tendría que haber sospechado algo solo por el nombre del cine donde las ponían. Ahora sé que cuando lo visité como Cine Pleyel fue una Sala X.

David Jason era más tonto que un mono.

"Para una sesión de fotos desnuda te pagaban diez dólares a la hora. En el Burger King era un dólar y medio, así que me dije:
Todo sea por el arte."

En su momento desconocía a qué se dedicaban, pero tan tonto no soy como para no tener mis dudas y se lo comenté a mis padres. A ellos la verdad, el cine no les auguraba nada bueno y no les seducía para nada la idea, por muy Madonna y Cher que fuesen, de “dejarme” ir. Mi padre en concreto comentó que le sonaba que era un cine de putas y mi madre tampoco es que le corrigiese, aunque no creo que utilizase los mismos términos. Razón no le faltaba porque cerca estaba la Calle Postas…

Todo lo que sea por Madonna: asumiendo riesgos... 

Pese a sus caras de desaprobación, insistí en que era mi oportunidad de ver a la Madonna y a la Cher. –“Tú verás”- me dijeron y me dieron algunas recomendaciones. Mi padre comentó que era poco probable que me pasara algo si iba a lo mío y mi madre me contó que cuando ella era jovencita, muchas chicas llevaban en el bolso una aguja para evitar manoseos en los transportes públicos. Con todas las probabilidades sopesadas, me encaminé bien dispuesto hacía el cine y, sobretodo, seguro con mi aguja en el bolsillo del gabán.

Siempre con la cabeza bien alta.

No voy a decir que era un adonis, pero tenía 18 años y esos años no se tienen siempre. No sé muy bien si antes me compré unos discos en Madrid Rock o los llevaba desde casa para disimular (pasaba por aquí…) como hacía siempre que iba a sitios que eran sospechosos de ser poco recomendables.

Oops...! Lo hice de nuevo. Jugué con tu corazón...

"Como una virgen a la que tocan por primera vez.
Como una virgen..."

Sonriente con “mis discos” me acerqué a la taquilla y amablemente pedí una entrada. Sólo con ver a la taquillera, la cara que puso el acomodador cuando (amablemente también) le pregunté si podía pasar y los cortinones de terciopelo rojo apolillados ya lo digo todo. Aunque, ahora que lo pienso, puede que la cara del acomodador fuese más por mi aspecto (en aquella época era un calco de Robert Smith, el cantante de The Cure) que de preocupación por mi integridad física una vez traspasara las cortinas…

Continuará…

Venenosos salu2 desde Crystal Lake!!

Todo el material archivo del autor.

miércoles, 9 de agosto de 2017

EL ENEMIGO DE LAS RUBIAS

Como todo el mundo, no habrá película de Hitchcock que no haya visto, exceptuando las de su etapa muda (y alguna habré visto, la verdad). También las series de tv “Alfred Hitchcock Presenta” (1955-1958) y “La hora de Alfred Hitchcock” (1964). No descubro nada a nadie si menciono por enésima vez que es uno de mis directores favoritos y solo por ser él, he sido capaz de ver películas donde trabajaban actores y actrices a los que no soporto, como por ejemplo: James Stewart o Grace Kelly. Ambos, por cierto, actores fetiche del director. Así que, imaginad si me gusta, que puedo ver “La ventana indiscreta” (1954) sin rechistar. ¡¡Incluso la tengo en dvd!!

"Alfred Hitchcock era perverso y era feo."
Tippi Hedren

Maestro del suspense y el thriller, todas sus películas tienen un toque especial, por lo que no importa verlas de nuevo. Hasta por escuchar una melodía, caigo en la tentación de volver a ver “Vértigo” (1958), aunque salga Stewart, acompañado esta vez, por la inexpresiva Kim Novak. Actriz por cierto, que no me interesa más allá de esta película.

“Disney tiene el mejor casting. Si no le gusta un actor,
simplemente lo elimina.”
Alfred Hitchcock

Además, siempre te descubren algún detalle nuevo. Si como yo, has leído unos cuantos libros, en especial: “El cine según Hitchcock” de François Truffaut (1966), ya las ves con otros ojos. Lo mismo me pasó cuando leí “Conversaciones con Billy Wilder” de Cameron Crowe (1999). Nadie mejor que ellos mismos para comentar o diseccionar sus películas. Wilder comentaba (más o menos) que cuando hacía una película no pensaba en las cosas extrañas que algún sesudo erudito publicaba por ahí.

"Para mí, el cine no es un trozo de vida, sino un pedazo de pastel."

Al igual que Ernst Lubitsch era conocido por su “toque” y el uso de puertas y escaleras (si, también me leí una biografía de él) en sus películas, una de las características por las que (entre otras muchas) Hitchcock fue conocido, era por sus cameos (en internet podéis encontrar vídeos editados con todos ellos) y el “uso” de las rubias.

“El auto-plagio es estilo.”
Alfred Hitchcock

Lo bueno de Alfred es que contó con un buen ramillete de ellas, entre las que se encuentran algunas de mis actrices preferidas como: Ingrid Bergman, Tippi Hedren, Doris Day o Marlene Dietrich. También están las que me gustan pero no son de mis favoritas como: Carole Lombard, Joan Fontaine o Janet Leight, y como he dicho antes, las que no me interesan más allá de su trabajo con Hitchcock como: Eva Marie Saint o Kim Novak y por supuesto, a la que detesto en cualquier película: Grace Kelly.

Como sería larguísimo ir rubia por rubia, me limitaré a mis preferencias y mencionaré a alguna otra, que resulte más o menos “destacable” por su relación con el director.

Ingrid Bergman junto a Gregory Peck en "Recuerda" (1945)

Según el American Film Institute, Ingrid Bergman es la cuarta estrella más importante de la Historia del Cine. Para mí, fue el paso de la infancia a la adolescencia. Pasé de los dibujos animados a sentirme profundamente fascinado por ella antes de que apareciese Dietrich en escena.

Exceptuando “Por quién doblan las campanas” (1943) y alguna de su etapa con Rossellini, no hay película de la Bergman que no me guste. Con Hitchcock trabajó en tres películas: “Recuerda” (1945), “Encadenados” (1946) y “Atormentada” (1949). Esta última, marcó el fin de su colaboración y fue el fracaso en taquilla más sonado del director.

La Bergman con Cary Grant en "Encadenados" (1946)

Bergman es la primera rubia por la que el director se sintió verdaderamente interesado. Importada por David O. Selznick desde su Suecia natal, el productor la mantuvo en “stand by” hasta que encontrase un vehículo adecuado para ella. Principalmente, obtenía más beneficio cediéndola a otros estudios. Lo mismo hizo con Hitchcock al que Selznick, se trajo de Inglaterra para rodar “Rebeca” (1940). Curiosamente Ingrid Bergman logró el éxito protagonizando las películas que iba rechazando Hedy Lamarr.

"Atormentada" (1949), la última colaboración con Ingrid.
Aquí junto a Joseph Cotten.

“Ingrid Bergman y yo nos encontrábamos en los estudios y a veces en fiestas y nos portábamos civilizadamente una con la otra. Pero supe que me miraba por encima del hombro y estoy segura que le dijeron que a mí no me gustaba.”
Hedy Lamarr

“Rebeca” fue el debut de Hitch en Hollywood. Protagonizada por Joan Fontaine y Laurence Olivier. La química entre los protagonistas fue pésima, Mr. Olivier detestaba a Fontaine. Él era una gran estrella venida del teatro y ella prácticamente no era “nadie”. El “bueno” de Alfred calentó aún más el ambiente entre ellos, algo que benefició al clímax del film.

Mal rollo dentro y fuera del set.
Joan Fontaine y Laurence Olivier.

“Rebeca” fue un rotundo éxito y convirtió a Fontaine en estrella, algo que no le sentó del todo bien a Laurence Olivier, puesto que todo el mundo hablaba de ella. Incluso había sido nominada al Oscar. Este éxito, propició que Fontaine repitiera con el director en “Sospecha” (1941), por la cual, esta vez sí, se alzo como ganadora del Oscar a la mejor interpretación femenina. Fue la primera y única ocasión en que un actor de Hitchcock (hombre o mujer) ganaba la estatuilla.

Fontaine con Cary Grant un actor mucho más agradable
con el que trabajar.

“El Oscar puede traer mala suerte... Puede... causar daños irreparables en las relaciones de uno con la familia, amigos...”
Joan Fontaine

Ingrid Bergman fue gran amiga del director y su actriz favorita, hasta que se cruzó Rossellini rompiendo su relación laboral. Algo, que afectó mucho al director. Él siempre contó que realizó “Atormentada” por el profundo cariño que la tenía. En un homenaje que se le ofreció al maestro, Ingrid le entregó la llave (pieza fundamental de la trama) de “Encadenados”, que ella había sustraído del set y que intercambiaba por temporadas, en plan broma, con Cary Grant. Ingrid fue la única de sus rubias que le visitó antes de morir.

Ingrid Bergman junto a Alfred Hitchcok en 1967.

“Me gustaría saber más sobre sus relaciones con las mujeres. No, pensándolo bien, no lo haría.”
Ingrid Bergman

Al poco de terminar “Atormentada”, Hitchcock regresó a Inglaterra para rodar “Pánico en la escena” (1950). Para el papel de la cantante Charlotte Inwood, fundamental en la trama, contó con Marlene Dietrich. El encuentro de dos grandes mitos, prometía un gran film, pero todo quedó en una (considerada por la crítica) película menor. Alfred quería tener a la “Marlene de Von Sternberg” y para ello dio total libertad creativa a la diva, para el enfado de la verdadera protagonista Jane Wyman. A ninguna de sus actrices dio tanta manga ancha como a Marlene.

Marlene marcando las pautas a seguir a Jane Wyman.

“Jane Wyman me creó muchos problemas.”
Alfred Hitchcok

Wyman, ganadora del Oscar por “Belinda” (1948), se quejó a él en más de una ocasión por el trato de favor que tenía con Dietrich y lo afeada que se veía con respecto a ella. Marlene, seleccionó su vestuario (de Dior, que valía miles de dólares), maquillaje, peinado, incluso Cole Porter creó una canción para ella y dispuso su propia iluminación. Hitchcock, siempre mencionó que respetaba profundamente a las actrices profesionales.

Él la admiraba mucho.

“Tuve muchas dificultades dirigiendo a Jane. Cuando se disfraza de doncella, hubiera necesitado que apareciera más fea, pues después de todo imitaba a la poco agraciada doncella cuyo puesto suplantaba. Cada vez que iba a ver la proyección se comparaba con Marlene Dietrich y se echaba a llorar. No podía resignarse a hacer un papel de composición, y Marlene estaba realmente guapa. Por tanto, día a día, se arreglaba subrepticiamente, mejoraba su apariencia, y por eso no consiguió dar el papel.”
Alfred Hichcock

A la Wyman le asalta una duda: ¿cómo terminará todo esto?

Mientras Jane Wyman fue una imposición de los estudios, con Dietrich (que finalmente robó la película) tuvo una relación de completa camaradería. Su relación fue magnífica. Pienso que incluso el malévolo Alfred lo exageró más. “Miss Dietrich tiene un especial don natural, con el cual ilumina todo a su alrededor”.

"Lo mejor de la película soy yo cantando La Vie en Rose."
Marlene Dietrich
Como anécdota, comentar, que algo similar le pasó a Billy Wider rodando “Berlín Occidente” (1948). A altas horas de la noche, aparecía a la puerta de su casa Jean Arthur junto a su marido, para quejarse del supuesto trato de favor y el aspecto que lucía Dietrich en la película.

La Dietrich, dueña y estrella de la función.

En 1956 para su nueva versión de “El hombre que sabía demasiado” contó para el papel de la rubia protagonista con una actriz que contra todo pronóstico, admiraba desde hacía mucho: Doris Day. Su elección sorprendió a Hollywood. Miss Day, cantante de éxito, debutó en el cine a finales de los años 40. La oportunidad de trabajar en esta película, le proporcionó el reconocimiento de la crítica, que solo la veía dotada para la comedia.

"Soy tan viejo, que recuerdo a Doris Day cuando era virgen."
Groucho Marx

En su autobiografía, Doris, recordaba que se sentía preocupada porque no recibía ninguna indicación, ni comentario por parte de Hitchcock. Armada de valor se acercó a preguntar al realizador a qué era debido, asaltándola la duda de que éste no estuviera satisfecho con su trabajo. Hitchcock, que siempre la trato muy bien y estuvo pendiente de que se sintiese a gusto durante el rodaje, le contestó que si no lo estuviera haciendo bien, ya se habría enterado.

Doris Day junto a Alfred Hitchcok y James Stewart en el estreno
de "El hombre que sabía demasiado".

Aunque en principio, el tema que interpretaba en la película, su famoso “Que será, será”, no le gustaba nada, fue un tema que ganó el Oscar a la mejor canción y que siempre se identificó con la actriz.

“Cuando no era más que una niña
Le pregunté a mi mamá cómo iba a ser de mayor
Si sería guapa, si sería rica
Y esto es lo que me dijo
Qué será, será
Lo que tenga que ser será”

Miss Day interpretando a pleno pulmón el tema
principal de la película. Y lo que le quedará...

Kim Novak, llegó de rebote al set de “Vértigo” (1958). En principio el papel estaba destinado para Vera Miles, con la que Hitchcock había firmado un contrato de exclusividad, ya que la veía como la sucesora ideal de Grace Kelly, lo que la hubiese colocado como favorita del director para futuros proyectos. Después de haberla formado/moldeado en algún episodio de su serie de televisión, le dio el papel de la esposa de Henry Fonda en “Falso culpable” (1957).

Vera Miles, más falsa que una moneda de cartón.

Estando muy avanzada la preproducción de “Vértigo”, Miles abandono por motivos personales (se había quedado embarazada), para disgusto del director que consideraba que este papel le habría proporcionado la condición de gran estrella. Bajo contrato, todavía la “utilizó” sin mucho entusiasmo en algún telefilme y le asignó el papel de hermana de Janet Leigh en “Psicosis” (1960). La Paramount le impuso a Novak, que en ese momento era una actriz en alza. Desilusionado, pierde el interés en “Vértigo” y comentó: “ya no tenía el mismo ritmo”.

"Siempre fui optimista."
Kim Novak

El que le impusieran actores es una cosa que no le gustaba mucho. Más adelante en su carrera se encontró con el mismo problema en “Cortina rasgada” (1966), donde impusieron a Paul Newman y a Julie Andrews. Como no estaba de acuerdo con la elección (simplemente por temas comerciales), Hitch decidió presentarla en una escena directamente en la cama, con el fin de dañar la imagen de castidad que la rodeaba. A Andrews la consideraba meramente una cantante, es curioso que con Doris Day no tuviera el mismo prejuicio.

¿Qué he hecho yo para merecer esto?

Encontrarte con un papel que no está escrito para ti y lo que es aún peor, tener que utilizar un vestuario creado hace meses para otra actriz, no debió de ser plato de buen gusto para la fría y distante Novak. Yo pienso que esa incomodidad real, le otorga un carácter especial al papel.

“La señorita Novak llegó al estudio con la cabeza llena de ideas que, desgraciadamente, no podía compartir.”
Alfred Hitchcock

En sus entrevistas con Truffaut, deja ver, pese a que la película es admirada por muchos, que él nunca quedó satisfecho con el resultado.

Hitch pone en su sitio a Kim Novak...

Lo que no se si muchos sabéis es que, después de “Vértigo”, Hitchcock preparó “No bail for the Judge”, un thriller que abordaba el tema de la prostitución e intentaban asesinar a la protagonista estrangulándola con una corbata. Hitchcock sentía que Audrey Hepburn se vería perfecta para el papel y todo parecía ir rodando de maravilla, con un buen guión y sus justas dosis de comedia y suspense.

Al parecer, los problemas con el proyecto comenzaron cuando Hepburn se negó a hacer, no está claro, una escena de violación que, supuestamente, se había añadido al guión después de que ella lo hubiese firmado. Sin embargo, el guionista Samuel Taylor escribió un borrador del mismo que contenía la escena, lo que significa que Hepburn probablemente lo leyó y firmó de todos modos.

Miss Hepburn, una cara con ángel.

No llegando a un acuerdo satisfactorio por ambas partes, Hepburn hizo algo impropio en ella: en el último momento decidió apartarse del proyecto del maestro del suspense. Desde entonces, fue la “espinita” de Hitchcock que no dudaba en criticar a la actriz en público.

“El cine había ido desplazando a Audrey poco a poco, puesto que las películas violentas y con sexualidad más explícita habían ido ganando terreno.”
Donald Spoto

La biógrafa de Hepburn, Diana Maychick, aseguraba en su libro que Audrey adoraba el guión y atribuye su retiro a un aborto involuntario. Por lo que se ve, las embarazadas perseguían al maestro.

¡La que te espera, bonita!

Descubierta por Hitchcock en un anuncio de bebida dietética, cuando buscaba el reemplazo definitivo de Grace Kelly, la modelo Tippi Hedren, se convirtió en la mayor obsesión del director. Una vez que había terminado su relación profesional y no tanto con Grace Kelly, Hitch puso sus ojos y las manos sobre Hedren.

Acostumbrado como estaba a la permisividad de Kelly, parece ser que la “mosquita muerta” aceptaba ciertas licencias al director. Viendo el curriculum de devoradora de hombres, sobre todo maduros, no es de extrañar. Pero no todas se tomaban tan bien esa faceta “oculta” del director, en especial Tippi Hedren, que lo vivió más intensamente que ninguna otra. ¡¡Acoso y derribo hasta decir basta!!

"Los pájaros podría ser la película más aterradora que he hecho."

Todo empezó bien, con Alfred dirigiendo la carrera de su nueva musa en “Los pájaros” (1963), pero la cosa fue a más cuando empezó a dirigir todos los aspectos de su vida, desde cómo vestirse en público, con quien hablar, etc…

Durante el rodaje de la película, bastante duro por cierto, un rencoroso Hitchcock, la trató bastante mal, todo debido a la negativa de la actriz a aceptar sus proposiciones sexuales. Ahora el maestro ya no se limitaba a espiar a sus actrices mientras se cambiaban en el vestuario (cosa que hacía con Grace Kelly) o a tocarlas más o menos intencionadamente.

Marnie sufre una violación a manos de Mark...

Una vez descansada de un rodaje que la dejó exhausta, Tippi Hedren se incorporó al set de “Marnie” (1964). Aquí las cosas fueron de mal en peor y a mitad del rodaje ya ni se hablaban. Durante el mismo, fue el cumpleaños de la hija de Tippi, Melanie Griffith, y Hitchcock tuvo el “detalle” de regalarla una muñeca réplica de su madre en “Los pájaros” dentro de un ataúd.

“Tengo la cura perfecta para un dolor de garganta: ¡córtala!”
Alfred Hitchcock

Una vez finalizada la película, la relación entre ambos terminó y él juro acabar con su carrera. Todo el mundo sabía que estaba enamorado de ella. Desde entonces cuando hablaba de ella se refería a “esa chica” y cuando un estudio se ponía en contacto con Hedren, tenían que vérselas antes con él (contrato de exclusividad de por medio), a lo que respondía siempre: “ella no está disponible”.

Tippi derrochando amor hacía los animales. ¿Celoso Alfred?

No sé si realmente surtió efecto la amenaza o sólo era una leyenda, pero de todas formas la carrera de Miss Hedren no fue ni larga ni destacable, excepto por su trabajo en sus películas. Con todo Tippi Hedren ha reconocido en más de una ocasión que lo aprendió todo de él...

Hasta que la muerte nos separe...

“Ser el objeto de la obsesión de Alfred Hitchcock fue horrible, pero mientras arruinó mi carrera, nunca podría arruinar mi vida.”
Tippi Hedren

Venenosos salu2 desde Crystal Lake.

Todas las fotos colección del autor.