domingo, 9 de abril de 2017

LA CARA OCULTA DE LA LUNA

Sofisticada dama de la alta comedia, el primer recuerdo que tengo de Claudette Colbert, siendo niño, es oír a mi padre decir: ”¡Puf, la Colbert!”, cuando su nombre aparecía en alguna película.

"Siempre he creído que actuar es un instinto con el que naces;
Lo tienes o no lo tienes."

Setenta años de carrera, avalan la trayectoria de una actriz pizpireta y versátil, que cultivó todos los géneros habidos y por haber. Se inició en el teatro, desarrolló su carrera mayoritariamente en el cine, frecuentó la televisión y después de su retiro del cine en 1961, volvió al teatro hasta 1992.

El fastidio que al parecer mostraba mi padre cuando la Colbert encabezaba el reparto, se me quedó grabado. Lógico también porque la imagen que recuerdo de ella en esa época, era la de la señorona del drama, la Colbert madura, con ese eterno flequillo que no abandonó nunca.

"Bette Davis fue la más afortunada de todas nosotras.
Empezó a interpretar mujeres mayores cuando era joven.
Así que nunca tuvo que salvar la brecha."

Recuerdo eso sí, una película que le gustaba o por lo menos de la que solía hablar: “Sangre en Filipinas” (Paramount, 1943), drama bélico en el que podíamos ver la suerte de aventuras que corría un grupo de enfermeras durante la Segunda Guerra Mundial. Compartía protagonismo con Paulette Goddard y Veronica Lake. Sobra decir que yo estaba más interesado en la última.

"Siempre tuve la sensación en la pantalla, y nunca la perdí,
que nunca había dado lo mejor de mi." 

Durante mi adolescencia, me entró el gusanillo por la historia y mi paso por la Escuela de Artes y Oficios abrió mis ojos al exterior e hizo que profundizase en el tema. Evidentemente en lo artístico dado lo que se impartía allí. Ya de niño en el colegio era uno de mis temas preferidos… Bueno, más que los hechos históricos, lo que me interesaba era la vida de sus protagonistas. Por ejemplo: si el tema de un examen era sobre la Revolución Francesa, yo rellenaba hojas hablando exclusivamente de María Antonieta. Cosa que, por cierto, asombraba a la profesora pero que no me reportaba buena nota. No quiero ni pensar si el tema hubiese sido Luis XIII. Seguramente hubiera hablado de Los tres mosqueteros, Milady de Winter y Richelieu. En fin…

Icónica imagen de Colbert en plan Cleopatra.

Como decía, Artes y Oficios fue como una ventana al mundo (por muchas y variadas razones) y así entre unas cosas y otras acabé un día en el Museo de Arte Contemporáneo (hoy Museo del Traje) viendo a Claudette Colbert en “Cleopatra” (Paramount, 1934) de Cecil B. DeMille. He de decir que pese a que la versión de 1963 protagonizada por Elizabeth Taylor es espectacular, la versión Art Déco de Colbert es simplemente maravillosa por su surrealismo. Con verla correr por el desierto envuelta en lamés y terciopelos lo digo todo.

Claudette Colbert fue una actriz de éxito, seleccionando como pocas cada uno de sus papeles, y lo que es más importante: reconocida y respetada ya desde sus tiempos en el teatro.

"Sé lo que es mejor para mí,
después de todo he estado en el negocio de Claudette Colbert más tiempo que nadie."

Obviando sus papeles en melodramas donde siempre, que yo recuerde, hacía de sufridora, más que nada porque no es el género que cultivó que más me gusta de ella (para melodramas de señoronas siempre he preferido a Joan Crawford o Lana Turner), es de reconocer que Claudette Colbert fue una actriz competente en cada una de las películas que interpretó. Capaz en el melodrama e ideal en la comedia, su etapa en los años 30 como reina de las Screwball Comedys (en dura competencia con Carole Lombard) y por añadidura de la Paramount, no tiene igual.

"Si no puedo reírme, prefiero morirme."

Mientras que el sistema de Hollywood era especialmente injusto estereotipando a sus principales estrellas femeninas, Claudette Colbert experta ex-actriz de Broadway, ofreció en cambio, una alternativa sorprendentemente diversa. Se podría decir de ella que era una actriz todoterreno. Su formación, su técnica y la experiencia que adquirió durante sus años en los teatros, le proporcionó una gran cantidad de registros interpretativos, pero tanta técnica en ocasiones le restó naturalidad, haciéndola un tanto predecible y poco misteriosa. Más evidente en los melodramas.

Junto a Gary Cooper.

Aun así, con estos factores en “su contra”, es una auténtica delicia verla en todas y cada una de las Screwball Comedys que realizó junto a los más grandes actores, maestros en este género, midiéndose en igualdad de fuerzas: Maurice Chevalier, Charles Boyer, Clark Gable, Gary Cooper, James Stewart, Melvyn Douglas, fueron algunos de los galanes con los que se la emparejó. Demostró una habilidad especial para manejar los diálogos con doble intención e hizo del refinamiento su estilo.

Con Clive Brook en "The man from yesterday" (Paramount, 1932).

En 1923, Claudette Colbert debuta en el teatro, medio que frecuenta con asiduidad hasta sus inicios en el cine en 1929. Ya había incursionado en el sector en 1927, pero viendo los pésimos resultados en taquilla regresó al medio donde cosechó notoriedad.

A diferencia de su anterior experiencia, su película “The Hole in the Wall” (Paramount, 1929) es un rotundo éxito y ya no para de trabajar, encadenando trabajos. Citar por ejemplo, que solo en 1932 realizó cinco películas. Importante para la industria, sus películas daban dinero.

Como Popea en "El signo de la cruz".

Una de ellas sería “El signo de la cruz” (Paramount, 1932). Dirigida por Cecil B. DeMille esta historia bíblica es recordada sobre todo, por la famosa escena en la que Claudette como la Emperatriz Popea (versión femme fatal), se baña en leche de burra. Sin embargo, en realidad era leche de vaca en polvo. Después de unos días bajo los focos, la leche se volvió agria, haciendo muy desagradable para Colbert trabajar con el hedor.

La Colbert contenta, no sabe lo que le espera...

Tras cinco años de éxitos, llega su mejor etapa y sus papeles más recordados.

“Prestada” a la Columbia, interpreta a una rica heredera a la fuga en el clásico “Sucedió una noche” (Columbia, 1934) última comedia realizada antes de la llegada del Código Hays. Al terminar la película manifestó: “Acabo de hacer la peor película de mi carrera.” Se da la circunstancia que excepto su director Frank Capra, nadie apostaba un dólar por la película. Lo mismo pensaba Clark Gable que también como castigo, había sido prestado por la MGM. Ambos protagonistas ganaron el Oscar por sus interpretaciones. “Sucedió una noche” fue de las primeras en barrer con todas las categorías principales de los premios y es la película por la que más se la reconoce.

"Estaba tan feliz de estar a dos pies de él." (A propósito de Clark Gable)

"Me sorprendió ganar el premio. Realmente no tenía idea de que lo conseguiría. De hecho, estaba lista para irme a Nueva York la noche que llamaron para decírmelo. Vestida con un simple traje marrón, fui escoltada al salón de banquetes lleno de diamantes y chaquetas de cola. Era especialmente embarazoso porque me imaginaba que pensaban que estaba haciendo un acto, haciendo una entrada."

Volvió al erotismo refinado de nuevo de la mano de Cecil B. DeMille, en la mencionada “Cleopatra” (Paramount, 1934). Uno de los espectáculos más ambiciosos del director.

Cleopatra al gusto de Mr. DeMille.

Consagrada como actriz, con el Oscar bajo el brazo y olvidando papeles como el de Cleopatra, incursiona en el melodrama lacrimógeno con “Imitación a la vida” (Universal, 1934), primera adaptación de la novela de Fannie Hurst. Nuevo éxito para Colbert, aunque el remake de 1959 protagonizado por Lana Turner es la versión más conocida.

"Al público siempre le oigo como si estuviera contento de verme
y yo estoy muy contenta de verlos."

Sería interminable comentar la trayectoria de Claudette Colbert por extensa y por abarcar todos los géneros, además tampoco me conozco toda su filmografía.

Su recuerdo para mí está relacionado con las películas mencionadas y con las comedias que recomiendo no perderse: “Tovarich” (Warner, 1937) junto a Charles Boyer, “La octava mujer de Barba Azul” (Paramount, 1938) con Gary Cooper o “Medianoche” (Paramount, 1939) con Don Ameche.

Estilo aristocrático para la comedia ligera y el drama emocional.

En “Tovarich”, Boyer y ella son unos aristócratas rusos que huyen de la revolución a París con la fortuna del Zar, que este les ha confiado. La pareja, negándose a hacer uso del dinero, deben subsistir trabajando como criados en la casa de una familia adinerada. Sus identidades se ponen al descubierto en una cena ofrecida por sus señores cuando son reconocidos por un comisario soviético, provocando todo tipo de situaciones. Como curiosidad decir que la Garbo estaba interesada en el papel de Colbert pero se tuvo que contentar con: “Ninotchka” (MGM, 1939), un clásico de Lubitsch.

La fama de Claudette llega a España.
(Blanco y Negro, 3 de julio de 1932)

Dirigida por Ernst Lubitsch y con guion de Billy Wilder, en “La octava mujer de Barba Azul” (una de mis películas favoritas), Colbert es la hija de unos nobles franceses venidos a menos y Cooper es un millonario mimado y mujeriego  que se ha casado en siete ocasiones. Presionada por su padre, acepta casarse con él, pero dejándole claro que solo lo hace por el dinero.

En "La octava mujer de Barba Azul" derrochando glamour junto a Cooper.

Pendiente de volver a ver tengo “Medianoche”, dirigida por otro maestro de la comedia como Mitchell Leisen y también con guión de Wilder, seleccionada por la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos en 2013, para ser preservada en el National Film Registry como: “cultural, histórica o estéticamente significativa”.

"Creo que había más sexo en esas viejas películas que en todo lo que se hace hoy.
Estoy cansada de las escenas de sexo."

En cuanto a su vida privada, todo un misterio. De su infancia, juventud y los años posteriores a su retiro poco se sabe. Si sabemos que nació en Francia en 1903 y falleció a los 92 años en Barbados, que estuvo casada en dos ocasiones y que con su primer marido jamás convivio. También que estuvo a punto de protagonizar “Eva al desnudo” (20th Century Fox, 1950) pero un accidente se lo impidió.

Como buena estrella también cuenta con su leyenda. Se dijo que durante toda su carrera exigía que solo se la fotografiase del lado izquierdo, por lo que se comentaba que su lado derecho era tan misterioso como la cara oculta de la luna.

"La mayoría de nosotros no sabemos nada acerca de la felicidad hasta que se acaba."

Claudette Colbert conservó su imagen a lo largo de toda su trayectoria y mantuvo el cariño del público durante todos los años que estuvo en activo. Sus películas y especialmente sus comedias de los años 30 siempre serán recordadas por su inconfundible estilo.

Venenosos salu2 desde Crystal Lake.
Todas las fotos archivo del autor.

miércoles, 29 de marzo de 2017

SER O NO SER

Llevaba tanto tiempo descuidando a las estrellas, que éstas no han tenido más remedio que darme… “A touch”. Empezó Dolores del Río desde las redes sociales y continuó Hedy Lamarr a través de mi amiga Carmen Munsters.

"Carole Lombard fue una de las personalidades más genuinas de Hollywood."
Claudette Colbert

Las redes sociales te acercan a muchas personas, lugares y al parecer también a otras dimensiones. Miss Del Río no ha parado de “aparecérseme” utilizando distintas plataformas esta semana. Paralelamente, mi amiga Carmen, buscando un suplemento del periódico que suele leer, se topa con un artículo a dos caras sobre Hedy Lamarr que inmediatamente, me envía por email. Al leerlo descubro que se edita por primera vez en España su autobiografía titulada “Éxtasis y yo” (ya tengo una edición mexicana incompleta de 1968), y a día de hoy estoy enfrascado en su (re)lectura.

Carole Lombard en "Love Before Breakfast" (Universal, 1936)

Hace un par de días, cuando me vi con la Srta. Munsters, le comenté las pocas ganas de seguir escribiendo el blog, mis impresiones (por enésima vez) sobre Hedy Lamarr y su libro, sus contemporáneas, las carreras de unas y las expectativas que tenía sobre una serie de TV. La serie en cuestión es “Feud”, centrada en la relación entre Joan Crawford y Bette Davis, durante el rodaje de la película “¿Qué fue de Baby Jane?" (Warner Bros., 1962).


Carole Lombard en los primeros años 30.

Así que ese mismo día por la noche, acompañado por María Escolopendra, nos pusimos a ver los dos primeros episodios (siempre en versión original, of course). Después de verlos, María Escolopendra me preguntó mi parecer y tuvimos un pequeño coloquio en plan Cine Club. Algo que acostumbro a hacer tanto con María como con Carmen. Reconozco que suelo monopolizar la conversación con el tema, pero cuando me pongo a hablar de cine (sobretodo si hablo de estrellas) el tiempo se me pasa volando y más cuando tengo buenas oyentes que comparten mi afición.


Lombard adaptando el personal estilo de Joan Crawford.

Los dos episodios de “Feud”, dieron de sí lo suficiente para nuestro particular coloquio centrado en la rivalidad de Bette Davis y Joan Crawford, que pronto derivó hacía la pareja de esta última en bastantes películas: Mr. Clark Gable. Ambos, la Crawford y Gable, por diversos motivos, especies únicas de la pantalla y verdaderas instituciones. Al mencionar al Rey, recordé a su pareja, la brillante y malograda actriz Carole Lombard.

Carole demostró ser también una buena persona imponiendo a Kay Francis (en horas bajas)
en la película "Dos mujeres y un amor" (RKO,1939) con Cary Grant.

La serie me hace reflexionar en lo mitificadas que tenemos a unas figuras y lo olvidadas que están otras. Entre las segundas, posiblemente se encuentre la Lombard.

“To be, or not to be, that is the question”

Con tan solo 40 películas, Carole Lombard demostró que era buena actriz y mejor comediante. Además era guapa, un tanto gamberra y una malhablada. Algo que encandiló a los dos hombres de su vida: William Powell y Clark Gable. Ambos respondían al mismo perfil de tipo socarrón no especialmente guapo. Con el primero estuvo casada desde 1931 a 1933 y con el segundo, su matrimonio más conocido, desde 1939 a 1942. Un 6 de enero de 1942, una fatalidad se la llevó demasiado pronto, con tan solo 33 años.

Los hombres de Carole: William Powell y Clark Gable.

Su muerte fue todo un shock para los americanos, la comunidad Hollywoodiense, sus amigos y en especial para Clark Gable, su cómplice y además amigo, y con quien formaba uno de los matrimonios más admirados de Hollywood.


En una foto publicitaria junto a Gable en 1937.

¿Qué hubiera pasado si no hubiese fallecido? ¿Cómo hubieran evolucionado tanto ella como sus contemporáneas?

La carrera de Carole Lombard comienza prácticamente al final de la era silente y sus películas más conocidas, ya en el cine sonoro, se encuentran en la mitad de los años 30. Verla en películas como “Al servicio de las damas” (Universal, 1936) junto a William Powell, “La Reina de Nueva York” (Selznick-International, 1937) junto a Fredric March o su última película, “Ser o no ser” (United Artists, 1942) del gran Ernst Lubitsch, es toda una delicia.

"Ella es y siempre será una estrella, una que nunca olvidaremos,
ni dejaremos de estarla agradecidos."
Telegrama enviado a Clark Gable por Franklin D. Roosevelt dándole el pésame.

Debutó en 1925 contratada por la 20th Century Fox, pero un año después tras sufrir un accidente de automóvil que le dejó una cicatriz en la mejilla izquierda, su contrato fue cancelado.

Hasta su llegada a la Paramount (curiosamente, sus mayores éxitos los obtuvo fuera de este estudio) en los años 30, participó en varios cortometrajes y trabajó junto a Mack Sennett que la ayudó a pulir su técnica como comediante, que explotaría en años posteriores.

Junto a Cary Grant, Marlene Dietrich y Richard Barthelmess en 1935,
en una de sus famosas y divertidas fiestas.

Su evolución como actriz era incuestionable pero aun faltaba refinar su imagen. De esto último se encargaría la Paramount y en sus primeros años es más que evidente que su inspiración era Constance Bennett. Por cierto, otra figura bastante olvidada.

Durante los próximos años, Lombard experimentó con su look, cambiando su maquillaje tanto para la boca, los ojos, y las cejas, y cambiando el color y el peinado de su cabello. Se esforzaba buscando su propio estilo. Tanto ella en Paramount como Bette Davis en Warner Bros., probaron con el look de Constance Bennett.

Lombard y su primera inspiración.
Constance Bennett fue la segunda estrella más taquillera en los primeros años 30 .

En los años 30, el maquillaje para los ojos “trademark”, de Joan Crawford fue ampliamente copiado. Lombard también experimenta con ello añadiendo su propio estilo de cejas. Afortunadamente pronto adoptó un aspecto más natural cada vez, pero este experimento era parte de su metamorfosis.

Ambas estrellas Paramount, es más que probable que la mayor influencia en la evolución del look de Lombard fuese Marlene Dietrich. Copiando el estilo de iluminación cenital de Dietrich, Lombard descubrió que destacaba su excelente estructura ósea, por lo que lo conservó. No me es desconocido que Marlene la tenía una cierta ojeriza por imitarla.

¿Tenía razones Dietrich para creer que Lombard la imitaba?

Independiente de su búsqueda de lugar o look, Carole Lombard era una de las favoritas del público americano y era conocida como una de sus mejores comediantes. Como señora de Clark Gable, también era la mitad de la pareja más glamurosa del mundo del espectáculo.

Este era el retrato favorito de Clark Gable.
 En el reverso estaba dedicado al actor.

Había pasado los años 20 participando en películas rutinarias, hasta que encontró su lugar a mediados de los años 30. Carole Lombard se convirtió en un excelente ejemplo de la rapidez con que el sistema de estudios podía explotar y promover una estrella en ascenso y producir resultados dinámicos. Es una pena que el fatídico accidente aéreo que le costó la vida, truncase una carrera en progreso. Me pregunto por ejemplo, ¿cómo hubiese sido la carrera de Katharine Hepburn de no haber fallecido Lombard?

La Reina de las Screwball Comedys es y siempre será Carole Lombard.
Junto a Robert Montgomery en "Mr. and Mrs. Smith" (RKO, 1941) la única comedia de Hitchcock.

Recordemos que la Hepburn considerada como una de las mejores actrices y comediantes en la actualidad, en su época acumuló más fracasos que éxitos y sus comedias más conocidas, dentro del género de las famosas Screwball Comedys, se realizaron en la decadencia del género. Sin ir más lejos, una comedia tan conocida hoy como “La fiera de mi niña” (MGM, 1938), junto a Cary Grant, uno de los actores más populares de la época, no tuvo el éxito esperado, pues los espectadores según el biógrafo A. Scott Berg, huían de la actriz.

Carole Lombard en 1941.

Es una lástima no poder comprobar cómo hubiese evolucionado la carrera de la anticonvencional, mordaz e hiperactiva Carole Lombard, que había hecho de su estilo sofisticado y a la vez terrenal su seña de identidad.


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martes, 29 de noviembre de 2016

ES UNA PELÍCULA PARAMOUNT

Solo hace falta escuchar un repiqueteo de tambores seguido de unas trompetas, para que sepamos que la película que vamos a ver es una producción de 20th Century Fox u oír el rugido de un león para saber que es una película de la MGM. Hay sonidos e imágenes indisolubles de la memoria colectiva.

De niño me encantaba ver aparecer al león de la Metro rugiendo a través de un anillo de cinta de película con el lema del estudio. Años más tarde, cuando ya empecé a ser consciente de mi predilección por ciertas estrellas y a interesarme por ellas, comencé a fijarme en los estudios para los cuales trabajaban. Me pasó con Rita Hayworth y la Columbia y me pasó después con Marlene Dietrich y la Paramount.

"Yo soy el cine, no lo olvidéis" parece decirnos Miss Swanson.

Tanto leer sobre cine y tanto ver películas clásicas, han hecho que con el tiempo, tenga preferencia por las películas de Paramount y pueda más o menos reconocerlas. Esto se debe principalmente a que muchos de los directores, actores y estrellas que me gustan formaron parte de dicho estudio, pero también es verdad que se debe el estilo único y personal que tenía en los años 30.

Nada más echar un vistazo a la icónica entrada del estudio (con sus columnas salomónicas) ya lo dice todo. Está emblemática puerta fue la entrada principal al mismo hasta 1976. El campanario que la coronaba, fue retirado por seguridad después del terremoto de 1936.

Las famosas puertas de la Paramount. Las puertas una característica de Lubistch. ¿Casualidad?

Si MGM se definía a sí mismo como el estudio con más estrellas, su máxima prioridad era crearlas y crear películas solo pensadas para ellas, Paramount era conocido por ser el estudio de los directores. Hay que aclarar que el eslogan de la MGM resultaba ser un recurso publicitario más que la verdad. En los años 30, el estudio con más estrellas era Paramount.

Desde su fundación en 1912 por allí pasaron: Clara Bow, Louise Brook, Claudette Colbert, Gary Cooper, Marlene Dietrich, Kay Francis, Cary Grant, Paulette Goddard, Veronica Lake, Dorothy Lamour, Herbert Marshall, Gloria Swanson, Mae West, Anna May Wong y Los Hermanos Marx entre otros.

De izquierda a derecha y de arriba a abajo: Clara Bow, Louise Brook, Kay Francis, Paulette Goddard, Dorothy Lamour, Herbert Marshall, Adolphe Menjou y Anna May Wong.

No es que los ejecutivos les dieran manga ancha a los directores, pero siendo el estudio más sofisticado de todos, no es de extrañar que los directores más personales e individualistas terminaran allí: Ernt Lubistch, Cecil B. DeMille, Mitchell Leisen, Josef von Sternberg, Erich von Strohein y más tarde Billy Wilder o incluso el gran Alfred Hitchcock.

¡Yo soy La Estrella! Pero... ¿quién se lo dice a quién?
Marlene Dietrich con Ernt Lubistch en el rodaje de "Ángel" (1937). 

Como he dicho, si en la MGM, cuidaban hasta el último aspecto de su estrella en auge, en Paramount, sabían que un buen film se debía a la creatividad de su director y además contaban con el aliciente, de que el director era el que, a última instancia se las tenía que ver con las caprichosas estrellas, cosa que a los ejecutivos les ocasionaba algún que otro “problema”. Esto resultaba una liberación para ellos y se podían dedicar a “temas más importantes”.

La Paramount daba libertad a sus directores mientras sus películas dieran dinero. Resumiendo: “nosotros no interferimos en el desarrollo de la película mientras nos consigas un buen material de éxito”. En ese aspecto la Paramount era arriesgada. Les daba igual qué estrella apareciese en un film, porque contaba con los directores más creativos, que sabían sacar lo mejor del material (ya sean guiones, actores, etc.) que tuviesen.

La Swanson firmando un autógrafo (o dándole unos consejos) a Carole Lombard ante la atenta mirada de George Ratf.

Películas de éxito del estudio contaron con actores mediocres que en otras producciones de otros estudios, hubiesen pasado sin pena ni gloria. Gracias, por ejemplo, al genio y la elegancia de Lubitsch, maestro de la alta comedia. Por cierto, la comedia, fue un género que dominó Paramount.

Lubitsch y su eterno cigarro.
Su nombre en
los créditos de las películas era tan importante como el nombre de las estrellas.

Notable es que Ernst Lubitsch, el gran director conocido por su toque (mil veces imitado), terminará siendo jefe de producción de Paramount o que el estudio permitiera al personal y perturbador Von Sternberg, que construyera un mundo sofisticado y extravagante, para su máxima estrella: Marlene Dietrich. Aunque cuando el estrellato de ésta llegó a peligrar y se cansaron de sus excesos, no tuvieron más remedio que separarlos. Él desde entonces se convirtió en un maldito de Hollywood.

Josef von Sternberg, un genio con una obra tan personal como magnífica.

Incluso cuando el emblemático DeMille, cuyo nombre aparecía antes que el de las propias estrellas, que estaba en La Paramount desde sus comienzos (a Gloria Swanson se le podía atribuir la cita: “Yo soy el cine”, pero DeMille podría decir perfectamente: “Yo soy Paramount”), se marchó a la MGM después de irritarse con algún ejecutivo del Estudio, regresó a casa, al darse cuenta que “mientras en Paramount era el pez más gordo en un banco de peces, en MGM era el pez más gordo en un banco de tiburones”, como muy acertadamente dice Ethan Morddenen.

Cecil B. DeMille, el más emblemático de los directores.

La Paramount además de ser el estudio más sofisticado, concibió un universo deslumbrante para sus películas, en oposición con el entretenimiento familiar que producía MGM, con sus populares estrellas (Garbo, Crawford, Shearer, Gable…) y sus espectaculares decorados.

Claro ejemplo de la diferencia de estilo y tratamiento, se ve en una película como: “La Venus Rubia” (1932). Si en dicha película Marlene Dietrich es la estrella de un cabaret parisino, abigarrado, más o menos extravagante y de dimensiones reducidas, en la MGM para una estrella de su magnitud, hubiesen concebido un cabaret tan grande como un campo de fútbol.

Dietrich y Cooper en "Deseo" (1936)
¡Qué diferentes se verán más tarde en otros Estudios!

Es curioso también que los mayores escándalos debidos a estrellas, fueran de los que estaban bajo contrato con Paramount. En la Metro, donde se mantenía a las estrellas con mano de hierro, Mayer (máximo responsable) comentó a una díscola Joan Crawford en una ocasión: “nuestro estudio es familiar y esos comportamientos no son propios de nuestras estrellas. La Metro no es una casa de putas como la Paramount”.

Imagino que conociendo el plantel, no encontró otro calificativo mejor para el estudio rival. ¿Quién si no la Paramount tendría bajo el mismo techo a Clara Bow la chica “eso”, la descarada Mae West, la alocada Carole Lombard, la exótica Anna May Wong  o a la ambigua Dietrich?

Mae West "devorando vivo" a un primerizo Cary Grant.

Sin ir más lejos, la Metro no vio con buenos ojos, que su galán por excelencia Clark Gable, se viese con la Lombard. Como buen peso pesado que era Gable, este ganó y al final la llevó al altar.

El cuidado con el que se trataba a las estrellas en la MGM, por encima de guiones, directores y demás, era legendario. MGM no hubiese permitido a la Dietrich besar a una mujer en los labios y posteriormente lanzarle flores a Gary Cooper (estrella en auge, con el riesgo de acabar con su carrera) en una película como: “Marruecos” (1930). Yo creo que ni se hubiesen planteado rodarla.

¿Quién podía resistirse al encanto de Mr. Cooper?
Gustaba por igual tanto a las damas como a los caballeros.

Ese mimo para con sus estrellas, era envidiado por el resto de astros de los demás estudios. Por lo menos así parecía que pasaba con los de Paramount, pero también era mejor estar con ellos que caer en manos de la Warner.

Nancy Carroll, un juguete roto de la Paramount,
sospechosamente parecido a Claudette Colbert.

En Paramount las estrellas corrían a su suerte y muchas de ellas fracasaron antes de empezar, como en el caso de Nancy Carroll. Una promesa con la que no supieron muy bien qué hacer. En la Metro esto no hubiese pasado. Como he dicho, mientras MGM cuidaba hasta el mínimo detalle con respecto a su estrella, ofreciéndoles sólo el material adecuado para fortalecer su status, en Paramount tenían que vérselas con todo tipo de material. Esto en algunos casos les favorecía, llegando a convertirse en actores todoterreno. Claudette Colbert, cultivó todos los géneros desde su llegada al estudio en 1929 y su marcha en 1945. Significativamente ganó su Oscar fuera de “su casa” con “Sucedió una noche” (1934) y encima la hizo estando castigada. Gary Cooper es otro ejemplo de actor hecho a sí mismo, pasando de un género a otro.

Claudette Colbert podría perfectamente quitarle el trono de Reina
de la Paramount a Gloria Swanson.

Paramount era un estudio que desaprovechaba a sus valores. Carole Lombard, una de sus máximas estrellas, realizó sus mejores trabajos fuera del mismo, cedida en préstamo (cosa común en aquella época). Sólo personalidades de gran magnitud podían sobrevivir a tal derroche de talento.

La Lombard una gran estrella, una gran comedianta.
Su prematura muerte nos impidió saber de lo que sería capaz en un futuro.

Por otro lado, la imagen que proyectaron estrellas como Claudette Colbert, Marlene Dietrich, Gary Cooper o los Hermanos Marx (sus mejores y más alocadas películas se rodaron en este estudio), no volvió a ser la misma una vez abandonaron Paramount. Y esto, en algunos casos, tenía que ver con el genio de sus directores. También es cierto que les favoreció en ocasiones, proporcionándoles otros registros, abandonando sus antiguos clichés.

Groucho Marx con la gran olvidada Margaret Dumont.

A mí en particular me gusta más el Cooper en las comedias de los años 30, que en sus trabajos posteriores. La imagen que se habían creado era de tal magnitud, que en el caso de Marlene, tanto Wilder como (un confeso) Hitchcock, “quisieron contar” con la Dietrich-Von Sternberg para sus respectivas películas.

Sea como fuese, yo no puedo identificar a ningún director con su respectivo estudio, excepto con los de Paramount. De hecho, no puedo recordar a otros directores que me hayan calado por sus respectivas carreras como ellos. Puedo mencionar prácticamente la filmografía de Greta Garbo, pero no puedo decir cuál director la dirigió. Igual me pasa con la Crawford, ambas estrellas de la Metro, por lo que es muy posible que las etiquetas que han perdurado en el tiempo sean de lo más justificadas.



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miércoles, 11 de mayo de 2016

LAS BELLAS TAMBIÉN LLORAN… Y MUCHO!!

“La vida es algo así como un mensaje en una botella,
para ser transportado por los vientos y las mareas.”
Gene Tierney

Hollywood era sinónimo de sueños y hasta que no terminó el Sistema de Estudios, no cayó el velo que ocultaba la cara oculta y triste de muchas de sus estrellas.

"Simplemente no quería que mi cara fuera mi talento."

Gene Tierney, de la que el productor Darryl F. Zanuck (según él) seria: “incuestionablemente la mujer más bella de la historia del cine”, es un claro ejemplo de la amarga vida de una estrella. Lo he vuelto a recordar, tanto en el libro: “Gene Tierney. En el filo de la navaja” escrito por Víctor Guerrero, como en el documental: “Gene Tierney: Un retrato roto” (1999).

"Como actriz,
me entrenaron para mostrar la emoción que no sentía,
o ninguna emoción en absoluto." 

Gene Tierney es de esas actrices que marcaron mi adolescencia, traspasando la pantalla de mi televisor con sus películas. Como todo el que la ha contemplado en alguna ocasión (sobre todo si es la primera vez) y si ha sido con “Laura” (su película más emblemática), su imagen y su belleza se quedaron grabadas en mi mente. Gene se convirtió en la fantasía de muchos espectadores de su época, también para mí y no profundicé más allá de sus interpretaciones. La maquinaria de Hollywood creó una ilusión y como tal debía permanecer irreal e inalcanzable.

"Durante años,
nunca se me ocurrió cuestionar la política de los responsables del estudio."

No es oro todo lo que reluce. La realidad como he comentado es otra. La fábrica de sueños forjaba iconos a golpe de látigo.

Si bien la prensa de la época suministraba al público su ración de chismes, ciertos en algunos casos otras veces no, formaban parte del mito mismo de las estrellas. Estrellas que los estudios moldeaban a su antojo y en ocasiones usando la amenaza como dogma. Porque mucho más allá de los escándalos y juergas más o menos aceptables (¿qué tal o cuál actor es un rompecorazones? A fomentarlo!!), había ciertos pasajes oscuros que convenía mantener ocultos.

“Coches, pieles y joyas no eran mis debilidades.”

Nunca fue tan acertada la declaración de Alfred Hitchcock antes de su llegada a Hollywood: “Los actores son como el ganado”. Aunque me viene estupendamente, la verdad es que Hitchcok no generalizaba, como explicaba en el libro escrito por Truffaut: “El cine según Hitchcok”.

“En lo personal, me molesta que me etiqueten como “glamour girl”.
Es una etiqueta tan absurda, extravagante. Implica tanto que no soy.”
Carole Lombard

Carole Lombard a la que dirigió en “Mr. and Mrs. Smith” (1941), respondió a la cita mandando construir un “establo” en el plató, dentro se encontraban tres terneras con el nombre de los protagonistas colgado al cuello. La película y la broma, nació de la amistad entre la actriz y el director.

“Todos estamos atados a nuestro destino
y no hay manera de que podamos liberarnos.”
Rita Hayworth

Dejando a un lado la cita y el sentido verdadero de la misma, es verdad que como los esclavos egipcios construyendo las pirámides, las estrellas construían un reino muchas veces levantado a base de lágrimas. Además de estrellas, también eran personas aunque eso poco importaba. Sus dramas personales mejor que los sufrieran en silencio.

“Hollywood puede ser difícil para las mujeres,
pero no causó mis problemas.”

Ya he dicho en otras ocasiones que los grandes estudios fabricaban sueños y eso es lo que también demandaba el público. Éste, que lidiaba con el drama en su día a día, no necesitaba conocer los que sufría su estrella favorita. De hecho la gente de a pie, no se imaginaba (o no le interesaba) pensarlo.

¿Cómo es posible que los tuviesen viviendo rodeados de tanto lujo y esplendor?

“Lo que necesitaba era ser aceptada,
no era un capricho.
Tenía la intención de actuar.”

Cuando evocamos a una estrella de la Edad de Oro, nos la imaginamos en su fantástica mansión descansando entre rodaje y rodaje, acudiendo a fiestas (muchas organizadas por los propios estudios), pero olvidamos que en esa época, los actores y actrices eran simples asalariados con contratos leoninos, con grandes sueldos es verdad, pero esclavizados por la industria que los había creado. Muchos de ellos encadenaban película tras película sin descanso hasta que el estudio consideraba que había rentabilizado la inversión.

"Me acerqué a todo, mi trabajo, mi familia,
mis romances, con intensidad."
Gene Tierney

La hija de Lana Turner en su autobiografía cuenta que su madre se levantaba (cuando tenía que rodar) a las cuatro de la mañana y eran pocas las veces que llegase a casa más pronto de las dos de la madrugada. Como Lana, que tiene el dudoso “honor” de ser la protagonista de un gran escándalo que vio la luz, muchos otros.

"Mi vida ha sido una serie de situaciones de emergencia."
Lana Turner

Horas invertidas en los aspectos técnicos (maquillaje, vestuario, iluminación), rodaje propiamente dicho, descanso y comida en los propios estudios. Estos eran pequeñas ciudades, que incluían zonas de ocio de todo tipo y estaban situados estratégicamente cercanos a las zonas residenciales de las estrellas. Residencias las más de las veces proporcionadas por los mismos estudios.

Una vez se entraba en el juego, difícil era escapar. Debido en gran parte a que un gran sueldo conlleva un gran nivel de vida, para mantenerlo hay que pasar por carros y carretas. Cuando en contadas ocasiones un actor o actriz se revelaba, el estudio tomaba represalias.

“Un perro tiene bondad en su corazón y la dignidad en su comportamiento.
Las mejores cualidades que cualquier persona quisiera tener.”
Kay Francis

Hasta que el “ganado” volviese al redil, te podían suspender de empleo y sueldo indefinidamente (que se lo pregunten a Rita Hayworth), condenar a malas películas (que se lo digan a Kay Francis) o ceder a un estudio menor generando automáticamente que tu valor baje. Amenazar con airear trapos sucios, hacer mala publicidad en medios afines (¿cómo se te ocurrió Olivia de Havilland denunciar a tu estudio?) o incluso entrometiéndose en la vida privada de las estrellas, hundiendo relaciones por ejemplo.

“Éramos como una sociedad anónima en la Warner.
No sabíamos nada de las estrellas de los otros estudios.”
Olivia de Havilland

Los grandes estudios tenían mil y una maneras de tenerte bien atado.

Debemos añadir a todo lo mencionado: las envidias, celos, zancadillas, bulos, favoritismos e intrigas. Todo muy propio de una corte francesa del siglo XVIII. Además los grandes estudios (en esto si se ponían de acuerdo los cabrones), podían vetar a un actor o actriz para que ninguno le contratase y para rematar, cuando llegado un punto dejabas de interesar, no había contrato que no se pudiese rescindir en el momento.

¿Crees que una estrella del Hollywood dorado vivía en un lecho de rosas?
“La riqueza, la belleza y la fama son transitorias.
Cuando aquellas se han ido, poco queda, salvo la necesidad de ser útiles.”

Por lo que sabemos, Gene Tierney era refinada, afable, de carácter dócil y disciplinado, que la granjeó las simpatías de todo aquel que la trataba. Pero también supimos que para Gene, permanecer en los estudios era la válvula de escape para permanecer “estable”.

De infancia acomodada, sólida educación y viajes por Europa, Gene se convirtió en la estrella de la Fox en los años 40 y en poco más de 10 años ingresaba en centros psiquiátricos.

“Día tras día, pasé largas tardes en la cantera de talentos,
donde nos decían cómo caminar, cómo hablar, cómo sentarse.”

A finales de los años 30 se labró una exitosa carrera teatral, pero una vez llegó a Hollywood los estudios no supieron que hacer con ella. Desde el principio recibió roles protagonistas, pero o bien eran inadecuados o explotaban sus rasgos exóticos. La crítica fue dura con ella, aunque las más de las veces fueron simplemente indulgentes.

“Iba a vivir con mi sueldo o caminaría oscilante hacia abajo.”

Errores de casting aparte, los años 40 fueron provechosos para ella, protagonizando grandes clásicos como: “El diablo dijo no” (1943), “Laura” (1944) o “Que el cielo la juzgue” (1945). Antes de todo esto, en 1941 apareció Josef Von Sternberg y la dotó, como dice Terenci Moix de “poderío erótico”. Sternberg que había formado tándem con Marlene Dietrich sabía de eso un montón. La película “El embrujo de Shanghai”, como no podía ser de otra manera fue un rotundo fracaso.

“Tratar de poner orden en mi vida era como tratar de recoger una medusa.”

No debió ser fácil la vida para Gene Tierney. Primero, descubrir que tu padre le era infiel a tu madre y que te ha sacado hasta el último centavo. A continuación, un matrimonio (que no es aceptado por nadie) con sus más y sus menos con el diseñador Oleg Cassini, debido al sentimiento de inferioridad por parte de él y de dependencia por parte de ella. Por último, el nacimiento en 1943 de su primogénita, con retraso mental, sordomuda y ciega que la marcó de por vida y la ocasionó trastornos psicológicos.

“Las personas que enferman mentalmente
a menudo tienen una historia de dolor crónico.”

Observándola ahora detenidamente y con lo que ya conocemos, no sabemos si sus interpretaciones (personajes perversos, atormentados) son fruto de su trabajo como actriz o de sus problemas mentales.

"Admiro a cualquier persona que se libra de sus adicciones."
GeneTierney

Buena prueba de ello, es su interpretación de Baketamon, en la superproducción “Sinuhé, el egipcio” (1954), donde se aprecia distanciamiento y un endurecimiento de sus rasgos que le vino muy bien al papel.

“Mi salida de Hollywood fue descrita como una retirada.
Nadie entendía que me estaba viniendo abajo.”

En la década de los 50, sus trabajos son menos importantes. Un desengaño amoroso con Ali Khan (el padre de éste prohibió su relación con ella después de la experiencia con Rita Hayworth), e intento de suicidio de por medio, la condujeron de forma intermitente y posteriormente durante un año a ingresar en centros psiquiátricos, donde entre otras cosas, recibió tratamiento de electrochoques en una treintena de ocasiones.

“No estaba hecha para ser una rebelde.”

Se despidió momentáneamente del cine con “La mano izquierda de Dios” (1955), junto a Humphrey Bogart, para retomar su carrera totalmente recuperada en 1962. Participó en cuatro películas (por amistad y por contrato) con papeles pequeños y de poca importancia, para desaparecer definitivamente en 1964.

“Yo sabía que no podía hacer frente al futuro a menos que fuese capaz de volver a descubrir el pasado.”
Gene Tierney

En 1960 se casó con el magnate del petróleo W. Howard Lee (que la visitaba durante su internamiento), quinto marido de Hedy Lamarr, para vivir una vida tranquila como un ama de casa más. Tras la muerte de este en 1981, pasaba el tiempo participando en causas benéficas.

“La principal causa de mis problemas provino de la tragedia del nacimiento de mi hija
y mi incapacidad para hacer frente a mis sentimientos.”

Gene Tierney nos dejó a los 70 años en 1991, debido a un enfisema pulmonar a causa de su gran afición al tabaco. Sus dos hijas la sobrevivieron. Daria (recluida en una institución desde su más tierna infancia) hasta 2010 y Christina (que nació sana) en 2015 en la más absoluta pobreza, porque la segunda mujer de su padre no quiso darles a las hermanas la parte de su herencia.

“Yo vivía en un mundo que no existía. La prisión de la mente.”
Gene Tierney

Venenosos salu2 desde Crystal Lake!!
Todas la fotos archivo del autor.