domingo, 9 de septiembre de 2018

¡¡TIBURONES A TUTIPLÉN!!


Después de ver el documental “El Tiburón Toro” (2012) y saber de la suerte que ha corrido este espléndido animal, he decidido desvelar que si Jason Voorhees es mi héroe sobre la Tierra, el tiburón, una maravilla de la evolución, es mi héroe en el reino de los mares.

Quizás el diálogo más importante de la película "Jaws" es el que mantuvo
Chrissie (Susan Backlinie) con el tiburón.

Si el primero hace las delicias de un servidor beneficiándose campistas indeseables o a todo el que pase cerca de él, al segundo da gusto verle merendándose bañistas, también indeseables. Of Course!
¡Cómo me gusta que me dejen el bosque y el mar como los chorros del oro!

Reciclando bañistas en "El ataque del tiburón de 2 cabezas".

Mi primer encuentro con tiburones fue gracias a los libros y no siempre de una manera muy ortodoxa. Con unos 5 años visité en Barcelona unos conocidos grandes almacenes y como de costumbre, mis padres me compraron algo: en esa ocasión un libro ilustrado de la colección “Vida íntima de los animales” (Auriga Ciencia, 1975). He de decir que yo escogí el dedicado a “América del Norte”, porque claro, si estáis al tanto de mis anteriores entradas, aparecía la Cabra Blanca, el Berrendo y algún que otro animalillo de mi gusto. A mí hermana Silvia, no sé si lo quería o no, le compraron el dedicado a los animales de “La Tundra y de los Hielos”. Al final de tanto insistir me lo quedé también.

La cara de mala leche de éste escualo se me quedó grabada.

En ese libro en concreto aparecían también unos cuantos animales con cuernos, pero lo que me causó más impacto fueron las páginas dedicadas al Escualo Somnoliento, más conocido por Tiburón de Groenlandia. Páginas que no dejaba de mirar una y otra vez.

La ilustración que me impresionó de niño.
Yo estaba a favor de los caribues.

Años más tarde, pero ya situado en Madrid, llegó la hora de visitar los conocidos grandes almacenes y con el mismo resultado. Esta vez mis ojos se posaron en un par de libritos, que a día de hoy no me hacen ni pizca de gracia, pero que era lo que tenía más a mano con 9 años si quería profundizar en el tema: “Pescadores de Tiburones. Marrajera I” y “Tiburones y Grandes Peces. Marrajera II” (Plaza & Janes, 1979) y con capítulos tan abominables como: “nuestros heroicos barcos marrajeros”, “los aparejos de pesca”, “el emocionante momento de izar las piezas” y muchos más por el estilo.

A día de hoy, no es un libro que me compraría.

El segundo tomito, aunque en la misma línea, contaba con fichas de cada uno de los tiburones y otros grandes peces que estos “heroicos hombres” despiezaban en el barco. Esa era toda la información de la que disponía de niño. Con el tiempo y una mente inquisitiva, me hice con buenos libros dónde no tratan al tiburón como un producto.

A la izquierda un libro técnico y a la derecha, no podía faltar,
un librito de pegatinas.

También me hice como es natural en mí, con un buen surtido de tiburones de goma, a los que metía en la bañera conmigo y sus víctimas potenciales, mayormente seres humanos. He sido muy aficionado a que todos mis animales acuáticos devoren personas. Un día tendría que contar a que jugaba solo en casa… Es lo que tiene ser asocial desde la más tierna infancia, algo que debería hacerme mirar.

A veces pienso que Hollywood se perdió un gran cineasta.

Pocos tiburones de goma resistieron al paso del tiempo y su imperio perdió su hegemonía a favor primero de los dinosaurios y posteriormente a los animalitos con cuernos. Pero vamos, que he tenido períodos en que he atesorado de todas las especies posibles. Incluso tuve una colección de insectos a los que construía moradas en los cajones de la mesilla de noche y a los que ponía nombre. A la hora de irme a dormir, junto con el imprescindible pijama y una linterna, se venían conmigo a la cama.

Monstruos de la infancia. ¡Imprescindible!

Ya puestos en antecedentes y sin desviarme más del tema, llega la televisión, que no el cine y empiezo a descubrir las Monsters Movies. Principalmente las películas de Ray Harryhausen y su “El Monstruo de Tiempos Remotos” (1953) que dio el pistoletazo de salida a mi afición por Godzilla y todo el cine de catástrofes. En general, películas donde las masas borreguiles están en peligro, ya sean: terremotos, colosos en llamas, enjambres, poseidones. ¿Estaría mal visto decir que me parto y me troncho? ¡Oops, I dit it!

Una película que despertó mi curiosidad...

Luego llegaría a la TV de mi casa “Tiburón” (1975), pero antes en el colegio, en el cine que organizaba la asociación de padres, flipé con “Tintorera” (1977). Contaba solo con 8 años y desde entonces, dependiendo de las modas del momento, los escualos no me han abandonado.

La creatividad de los carteles no varia mucho, la verdad.

Entrando en materia, no me cabe ninguna duda que hablar de cine y mencionar tiburones, equivale a que todo el mundo rememore la película de Spielberg. A mí en particular no es la película que aborde esta temática que más me guste. Sólo destaco la banda sonora que siempre me causa inquietud y normalmente la veo hasta que Chrissie es arrastrada por el agua. ¡Tocada y hundida!

Mi padre siempre se negó a compararnos una colchoneta de goma... 

Poco más me atrae. Además yo “pago” por ver, no para intuir. Como ya sé que un tiburón se ha comido a la rubita, los líos que se trae el agente Brody con las autoridades que no le creen y sus paranoias me aburren. Y no hablemos del metraje final y ese duelo de a ver quién es el más macho que se traen en la barca del pescador Sam Quin. ¿Las muertes? Un niño (Alex) en su colchoneta de goma y poco más. Yo habría añadido el asesinato de la madre, por pesada e histérica. ¡Chica haber estado pendiente del niño y no de la puñetera revista de cotilleos! Para agotar mi paciencia, tengo que esperar 124 minutos para ver un poco al verdadero protagonista.

Blake Lively se queda loca al ver lo que le pasa al pequeño Alex
por prestarle su colchoneta.

Aprovechando el éxito de la misma, llega “Tintorera”. Un truño parecido pero en peor. Como no tendrían presupuesto tiran de secuencias nocturnas, por no decir que solo se veía negro y escenas de documentales de tiburones que se ven a la legua. La recuerdo sobre todo porque los padres que nos vigilaban en el cole, guardianes de la decencia, colocaron sus manos en el proyector cuando salieron unas secuencias de ¿desnudos? Siempre me intrigó que es lo que se vería y la tenía mitificada. Al verla de mayor descubrí que eran varios culetes al aire.

Si en un recinto pone NO PASAR no pases y nunca,
nunca, te metas en una piscina abandonada...

Fuera del género de tiburones, las mejores copias del icono fueron: “Orca, la ballena asesina” (1977) y “Piraña” (1978). Desde luego prefiero la segunda, aunque no me resisto a ver a Bo Derek.

Mi presupuesto no daba para Bo Derek
y necesitaba una rubia que sólo se desnudase por exigencias del guión.

“Tiburón 2” (1978), llegó al televisor de mi casa prometiendo más, que es lo mismo que decir que Jaws se come a algunos más. La primera secuencia dónde una chica hace esquí acuático es la que más me gusta, aunque cuando su compañera en la motora le quema la cara al tiburón antes de morir ya me lo fastidia todo. Luego le tienes que ver requemado toda la película. Una frase que me gusta mucho es cuando Brody, que aparece de nuevo en escena, interroga a una vieja (visillo) que vio todo desde el porche de su casa y comenta: ¡Se lo estaban pasando tan bien…!

La cara quemada de Jaws me pone enfermo.
Menos mal que arreglan el desguisado dejándolo devorar un helicóptero.

Los italianos muy cucos ellos, lanzaron en 1981 “Tiburón 3” conocida como “El último tiburón”. A mí la cinematografía italiana no me gusta nada, por cierto. No salen de hacer más que malas copias, comedias burdas y vecindarios escandalosos con las típicas, desesperantes y gritonas mammas italianas… Si acaso me quedo con los giallos, pero este es otro género dominado por Dario Argento, un director que me gusta mucho.

A Veronica Lario le seccionan un brazo en "Tenebre" (1982),
pero no fue precisamente un tiburón.

En cuanto a la película, solo puedo decir que es muy cutre y que Univeral Pictures se encargó de prohibirla en su día por el tema de derechos. Se lanzó en Dvd en Italia en 2007 y hasta el 2013 no conoció ese formato en EEUU. Allí solo se puede adquirir por internet. La vi en televisión y la descargué de internet. ¡Tanto revuelo para algo que no vale nada! Tiene alguna escena de comilona interesante e insertos de documentales, pero el que realmente interesa es de puritito plástico. ¡¡Sacad a Jenny del agua!!

Los italianos buscando atrezzo para su película dieron con Fiestas Paco.

Veraneando en Dehesa de Campoamor desde el decimotercer piso en el que nos encontrábamos, se veía la pantalla de un cine de verano. Desde el balconcito pude (aquí si procede) intuir “Tiburón 3D”o “El Gran Tiburón” (1983), la tercera parte de la saga iniciada por Spielberg. Más o menos se podían escuchar los gritos de los protagonistas (supongo que eran de éstos), ver algunas sombras y como por la mañana había visto el cartel de la misma (que me fascinó) colocado en la entrada del supermercado dónde acudíamos a por vituallas, me hice mi propia composición de la película. Me contento con poco, jajaja.
¡Doy gracias a Dios por tener tanta imaginación!
 
Sherilyn Fenn sufrió el ataque de un tiburón.
Algo que le vino muy bien para su papel en "Boxing Helena" (1993).

“Tiburon 3D” es la película del parque acuático submarino y aunque, en la tele pierde mucho por lo de los efectos en 3D, está sí que tiene ya mejores escenas truculentas y Jaws aparece de cuerpo entero aunque parezca un torpedo tele-dirigido. También me gusta mucho cuando los delfines socorren a los protagonistas, aunque hubiese preferido que estos simpáticos y ¿listos? cetáceos los hubiesen conducido directamente a las fauces del Gran Tiburón, en venganza por estar encerrados y obligados a hacer mil monerías.

¡Está que se sale! Real como la vida misma...

En 1987 acudí al cine a ver “Tiburón, la venganza”. Amores otoñales entre la viuda del agente Brody y Jaws, aderezado con flashbacks de las dos primeras partes y de las más rolleras. Pese a lo mala que es, por lo menos la vi en pantalla grande.

Brooke, la hija de Hulk Hogan y sus poderosas razones
que la convierten en la heroína de "El ataque del tiburón de 2 cabezas".

Las películas de tiburones siempre me han dado inquietud, sobre todo si me encuentro en la playa y me pongo a pensar mucho en el tema o gastar bromas a otros que luego me las creo yo. Principalmente lo que me provoca ese desasosiego es no saber qué es lo que me estaría devorando vivo. En caso de que quisiera que me devorasen vivo, prefiero animales terrestres, que por lo menos los puedo ver venir.

Pesadillas nocturnas y también diurnas.

Tuve que esperar hasta finales de los años 90, para ver una película verdaderamente buena con tiburones. A mí por lo menos me lo parece. Se ha convertido en una de mis favoritas y la que suelo ver en más ocasiones: cuando todavía no se habían puesto de moda los tiburones, aparece “Deep Blue Sea” (1999). Buenos actores, mucha merendilla, mucha sangre, efectos especiales, buenos tiburones (quiero decir bien hechos), nada de discursos aburridos. Unos científicos experimentan con tiburones blancos a los que terminan por potenciar demasiado la inteligencia, sin más. ¡Una verdadera superproducción!

Se acabaron los selfies y los whasapp para él.

Encontrándome una noche solo en casa y como sabía que Escolopendra pasaría de verla, me encaminé hacía un cine cercano, que estaba en el marco incomparable del centro comercial Carrefour. Como detesto las colas y ver trailers, hice tiempo hasta que llego la hora de la peli. Cuando entre en la sala estaba completamente a oscuras, pero a pesar de tener la vista de un topo, vislumbré un sitio en todo el centro de la misma, sin cabezas delante.

La mejor manera de despejar una playa o un sitio concurrido,
es soltar un animalejo devorador de personas.

Al ir solo, vi la película como todo un hombretón, sin taparme la cara ni una sola vez. Sin ningún respingo, sin ningún grito de espanto. ¡Tengo don natural para saber estar en cualquier situación difícil!

Hay que mantener el tipo en cualquier situación,
aunque te la veas con un tiburón de 3 cabezas.

Cuando acabó la película me di cuenta de que yo era el único espectador. Por un lado me sentí como Prince cuando alquiló un cine para él solo (como me apuntó Escolopendra más tarde), pero por otro lado, tanto mantener las formas, me creó un estado de total desasosiego que me conducía directo hacía el pánico, sobre todo cuando tuve que cruzar el parking interior solitario y oscuro. Era tal mi estado, que me repetía constantemente que los tiburones no pueden estar fuera del agua y menos, escondidos tras las columnas o debajo de los pocos coches que había. Yo por si las moscas, no olvidéis que acababa de ver una película de tiburones superinteligentes, atravesé el parking más rápido que el correcaminos, dirigiéndome raudo y veloz hasta la parada de autobús más próxima.

Al tiburón de "Carnada" no le interesan las ofertas 3x2 del super.

Ahora que la he visto no sé cuantas veces en Dvd, pasándola rápido, sin sonido, puedo decir que me la sé de memoria y ya no me produce miedo. Ahora solo disfruto con ella.

¡Atención personalizada al cliente!

El siglo XXI trajo de vuelta a los tiburones. Pasando por la serie B, con telefilms de sobremesa carne de la infame Tele5 como “El ataque de los tiburones” (2005), mala a rabiar, hasta llegar a producciones respetables.

La madre de todas las batallas. ¡Pressing Catch acuático!

En cuanto a la serie B, siempre tendré que agradecer a mi querida Bamba Negra que me descubriese “Mega Shark vs. Giant Octopus” (2009) y que me la bajase de internet. En ese tiempo yo no solía hacer ciertas cosas… Recuerdo que me comentó que si sabía de una película de un tiburón gigantesco que atrapa un Boeing en pleno vuelo. ¡No hizo falta que me dijera nada más!

No me cansaré de repetirlo: ¡gracias Bamba Negra!

A partir de ésta ya me he visto todo lo Megaposible que existe y cualquier mutación que reúna las condiciones necesarias como devorador de potenciales donantes de sangre y órganos, conocidos por el vulgo como seres humanos.

Paul Logan, típico galán de serie B.
Izqda con una linda piraña y a la dcha para dar gusto a mis lectoras.

Como a los grandes ejecutivos no se les escapa ni una, lanzaron una nueva piraña muy serie B. Divertida, bruta y con mucha sangre: “Piranha 3D” (2010) y ya puestos se resucitó con mucha sangre a Jaws en “Tiburón 3D. La Presa” (2011). En ocasiones me limito a ver las escenas sangrientas después de leer el argumento en wikipedia. ¡Voy siempre al muñón!

No hay dos sin tres y... ¡hasta cinco!

Abierta la veda, me entregué a una orgía de títulos que para que contarte: “Sharktopus” (2010); “El ataque del tiburón de 2 cabezas” (2012); “El ataque del tiburón de 3 cabezas” (2015) y por supuesto “El ataque del tiburón de 5 cabezas” (2017). Todos de proporciones gigantescas, muy Mega-todo, Mega-esto o Mega-lo-otro. ¡El Mega que no falte!

En la serie B,
cualquier animal es susceptible de terminar siendo Mega-algo.

Por si os lo preguntáis, os diré que las pirañas también tienen su “Mega Piranha” (2012) y hasta tienen su “Pirañaconda” (2012) y su “Piranha Sharks” (2014). ¡Puro festival del humor!

Necesitarás de una buena dosis de psicotrópicos para verlas de un tirón.

No tiene nada que ver, pero hace unas semanas incluso me vi una película, “Boar” (2018) de: ¡un jabalí gigante asesino!

Contra todo pronóstico está película estuvo muy bien.

Otra de las habituales cuando necesito dar rienda suelta a mi ira es: “Carnada” (2012). Una película australiana que está muy bien, si te va este tipo de películas. A saber: un tsunami, atrapa a una serie de personas en un supermercado junto con unos tiburones blancos. El tsunami ahoga a unos cuantos y los tiburones van devorando a algunos de los supervivientes. Tiburones y cine de catástrofes en una sola peli. ¡Pura delicatessen!

Recomendable para liberar estrés,
por lo menos en Crystal Lake.

La serie A entró a saco con películas que no están mal pero que no son muy sangrientas e incluso aburridas. Entre ellas: “The Reef” (2010); “Marea Letal” (2012) con Halle Berry; “A 47 metros” (2017) o “Infierno Azul” (2017) con Blake Lively.

Si te van los tiburones pero no te va la sangre, éstas son las tuyas.

Pero lo más de lo más son las películas de la serie Sharknado: “Sharknado” (2013); “Sharknado 2” (2014); “Sharknado 3. Oh Hell No!” (2015); “Sharknado. Qué la 4ª te acompañe” (2016) y “Sharknado 5. Aletamiento Goblal” (2017). Muchos tiburones y mucha sangre. Brutas, divertidas, para pasar el rato. Sin ningún tipo de pretensión. Es verdad que alguna me da pereza ver de nuevo, pero aún así estoy esperando ansioso poder ver: “El último sharknado: ya era hora” (2018).

¡Superfán de la saga entera!

En Crystal Lake nuestro conocimiento es tal que, por ejemplo, con solo ponerle a Escolopendra Venenossa una escena de una peli, sabe que es del canal SyFy. El canal que produce semejantes engendros principalmente. Lo bueno de ésta y otras películas por el estilo es que te llevas sorpresas encontrándote actores y cantantes inesperados en sus horas bajas, bajísimas, como: Lorenzo Lamas o Jaleel White el Steve Urkel de la serie de televisión “Cosas de casa” (1989-1997).

¿He sido yo?

Como soy de buen comer, me gusta que estos adorables pececillos se alimenten bien y crezcan sanos y saludables.

¡¡El tiburón de 3 cabezas!!

Yo… he visto cosas que vosotros no creeríais: tiburones en el espacio, en la arena, en la nieve, tiburones fantasma, incluso un tiburón zombie.

Venenosos salu2 desde Crystal Lake!
Fotos: archivo, escaneados e internet.

"Yo soy un tiburón cortés. No una máquina cruel de devorar. Si esta rancia imagen deseo cambiar, debo cambiar yo de una vez. Los peces son amigos, no comida."
Lema de los tiburones. (Buscando a Nemo,2003)