jueves, 2 de diciembre de 2010

DEJAME TRANQUILO!!

Déjame tranquilo!!
Está simple expresión se aplicaría perfectamente a mi persona, pero como soy un ser supuestamente civilizado no reacciono como muchos de mis fantásticos "amigos". 
Estos, como Godzilla o mi idolatrado Jason Voorhees se desenvuelven perfectamente bien en situaciones extremas, cosa que me da absolutamente envidia.

Déjame tranquilo!!
Es el grito de guerra de muchos de estos encantadores personajes que viven una existencia "anónima" en sus respectivas simas oceánicas, bases espaciales, inframundo, parajes desconocidos, lagunas misteriosas y campamentos abandonados, por poner algunos ejemplos. 
Todos ellos tienen en común una vida "pacifica", hasta que la curiosidad humana viene a trastocarla con consecuencias nada deseables para ellos y en algunas ocasiones para estos sufridos íconos.

¿Por qué si los molestas o decides exponerlos al mundo luego te sorprendes de que la situación se torne adversa? Te lo mereces por meter tus narices donde nadie te llama.
Godzilla, el Monstruo de los tiempos remotos, King Kong, son ejemplos claros de lo que estoy diciendo.


Resulta que a los japos no se les ocurre nada mejor que hacer pruebas nucleares en el océano y claro despiertan a Godzilla de su sueño placentero con el consiguiente cabreo. Este decide presentarse en Tokio a pedir explicaciones pero dadas sus dimensiones solo consigue provocar el caos. Al final terminan acabando con el pobrecillo. Como los japos no aprenden, le despiertan una y otra vez. Lo positivo del asunto es que en muchas de sus encarnaciones Godzilla pasa de ser el malo al bueno de la función aunque siempre terminan deshaciéndose de él.
Godzilla suele ser la envidia de infinidad de criaturas que como él resultan ser invitados (a la fuerza en la mayoría de los casos) no deseados.

¿Quién no recuerda la película "El monstruo de los tiempos remotos"? Contemporáneo de Godzi, al final sin comerlo ni beberlo el pobre es mandado al otro barrio.
¿Y King Kong? Yo cada vez que veo la película me pongo malo. ¿Para qué te lo llevas de su isla donde estaba tranquilamente para llevártelo a NY si luego te lo cargas? Es verdad que la escena es antológica pero a mí no me seduce nada.
En “El valle de Gwangi” más de lo mismo, capturan a un caballito minúsculo pero como el ser humano es muy egoista y "más vale caballo grande ande o no ande" deciden capturar un Ty Rex que seguramnete dará más dinero. Después de destruir parte de su entorno deciden exponerlo en un circo y claro, la bestia no tiene el humor necesario para ser un payaso.
¡Le comprendo perfectamente!




Luego está el caso de los cotillas, y ya se sabe que “la curiosidad mató al gato”...
¿No te han dicho que debes respetar las normas?
Vamos!! Vosotros no sé, pero yo voy de camping y me encuentro un cartel sospechoso y no se me ocurre quebrantar la ley del “No Trespassing” y acceder a parajes desconocidos. Ejemplo de esto es la obsesión de los jóvenes alocados (tipo fans de El Internado) por ir al famosísimo Camp Crystal Lake (mi segunda casa) y molestar al Sr. Voorhees, como si este fuese uno de los protas de la mencionada serie. Te lo tienes merecido!! Y no solamente una, sino hasta veintiuna veces te pones el mundo por montera. Bueno, eso si te queda algo de tu cuerpo donde colocarla, ja, ja, ja…


El mundo de lo desconocido y el científico (en sus múltiples variantes) también  son fuentes inacabables para que muchos curiosos metan la pata.
El Capitán Nemo tan tranquilo en su fondo marino ideal es molestado por unos marineros que encima han sido rescatados por él. ¡¡Desagradecidos!!. Robbie el robot, Morbius y su hija Altaira ven trastocada su existencia en el planeta Altair IV, un oasis en el espacio de frondosa vegetación y fauna, por unos astronautas demasiado atados a los convencionalismos. La otra cara de la moneda es “El planeta de los simios”, donde los humanos creyendose el ombligo del Mundo no dejan de tocarles las narices a los simios. Estos por lo menos se toman la revancha!!.


Exploradores con ganas de acaparar portadas en el National Geographic deciden molestar y arruinar la vida de “La criatura de la laguna negra”. Aprovechando que está más aburrido que una mona le incitan a la rebelión ofreciéndole a la bellísima Julia Adams. El pobre harto de confraternizar con "atunes" se queda prendado de ella y hará todo lo posible para llevarla consigo. Arqueólogos con deseos de ser tan famosos como Indiana Jones, despiertan a Boris Karloff encarnado en una Momia con muy malas pulgas.
En “Deep Blue Sea”, unos científicos juegan a ser Dios con unos increíbles e inteligentísimos Tiburones Blancos. Pretenden encontrar una cura para el cáncer pero les sale rana, lo único que consiguen es que los tiburones cansados de ser tratados como Cobayas decidan experimentar imaginativas recetas al más puro estilo Ferrán Adriá.




Jugar con fuego implica que al final te acabas quemando. Personajes tan característicos como el jinete sin cabeza de Sleepy Hollow, que está deseando descansar en paz, o bien que necesitan salir al mundo real a expresar su creatividad de las formas más sádicas como en “Evil Dead”, al final terminan cansándose de ser marionetas. Luego te quejas si Christopher Walken (como el Jinete) se dedica a ir buscando cabezas por ahí o de que ese libro tan raro arruine tu fin de semana en una cabaña en los bosques de Tennessee.
¿Por qué te empeñas en jugar con el Necronomicón si eres peor que una tarotista de la Tv?



Luego están esos personajes que viven una existencia pacifica y que luego por avatares del destino son vueltos del revés. Eduardo Manostijeras, Carrie y los Freaks de “La Parada de los Monstruos”.

Eduardo bondadoso e inocente es un incomprendido y en el fondo tiene su “castigo” por ser demasiado confiado. ¿No hubiese sido mejor hacer caso a los consejos de “tu padre” Vincent Price?
Carrie una adolescente marginada (algo común a todos), es humillada en el baile de graduación, donde desata su furia con sus compañeros de instituto.
¡¡Bien podría ser la Juana de Arco de tanto monstruito!!


Los freaks en su “inocencia” deciden aceptar a una bellísima trapecista en su buen rollista grupo (cuál ONG) aunque ésta no las tiene todas consigo y decide insultarles en toda su jeta (he de reconocer que con un par de bemoles). Después de lo bien que se han portado con ella deciden transformarla en una suerte de gallina humanoide.
¡¡Una de los nuestros!!


Estoy totalmente en contra de estas situaciones donde el “monstruo” siempre termina mal cuando en realidad no ha tenido la culpa de nada. Como he dicho soy una persona pacífica, pero si entras en mi cuarto sin avisar y toqueteas todas mis cosas es muy posible que despiertes mi furia.
Si con todo esto que he contado todavía tienes dudas, a no ser que quieras sufrir las consecuencias, ¡¡déjales tranquilos!!.

1 comentario:

  1. Ay que ver, David Vorhees, para ser un zombie lo bien que conservas la cabeza, qué lucidez más aguda!!! Ratifico todos y cada uno de tus comentarios sobre los adorables monstruitos que se cabrean con razón con el salvapatrias de turno. Qué aburrimiento existencial me provocan, por Diosssss. Mordiscos de escolopendra...

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