martes, 2 de junio de 2015

UN FARO PARA LAS ESTRELLAS

Cuando Glenn Ford eligió entre toda su filmografía “Gilda” (1946) para el homenaje que le dieron en el Festival de Cine de San Sebastián en 1987, en su fuero interno él lo compartía con la que fuera su gran amiga Rita Hayworth. Demostraba que era todo un caballero y que no le importaba que, el gran amor de su vida, le robara su momento. Porque pese a ser el coprotagonista de la película, “Gilda” es una película de Rita, o para ser más exactos, haciendo uso del cliché establecido, Rita es y será por siempre Gilda.

El technicolor siempre favoreció a Rita.

“Nunca hubo una mujer como Gilda”.

Pero es verdad que Rita fue mucho más que eso, para mí fue la entrada por la puerta grande al cine del Hollywood de la edad dorada.

Una pose mil veces copiada...

Como bien proclamaba la misma Rita (supongo que a los cuatro vientos), “los hombres se acostaban con Gilda y se despertaban conmigo…” La pin-up favorita de los soldados americanos y estrella de los años 40, renegó (a saber cuánto) de un personaje que se imponía a su persona, algo similar a lo que le pasó en los años 50 a Gloria Swanson con su Norma Desmond, aunque también es verdad que les deben estar agradecidas por ello, otras muchas no son recordadas ni por un papel. Por cierto que eso mismo le dijo Cukor a la Swanson.

Junto a Orson Welles en "La dama de Shanghai" (Columbia, 1948)

No voy a mentir que a mí también me ocurrió lo mismo que al resto de mortales, la primera vez que la vi en la mencionada película, no es que quisiese “pasar la noche” con ella, eso lo dejo claro, si no que Gilda se adueñó de mí y ya no vi a Rita. Tanto es así que, cuando por obra y gracia de su marido de entonces, Orson Welles, se corta y tiñe de platino la melena para “La Dama de Shanghai” (1948), sufrí un gran desengaño y la veté.

Imponente en "Angels over Broadway" (Columbia, 1940)

Me disculpa la edad, tendría unos 14 o 15 años, pero pese a todo Rita siempre ha ocupado un lugar destacado en mi mitomanía, incluso cuando escribí a un periódico tras el fallecimiento de Marlene Dietrich, no dudé en mencionarla. Así era ella, una presencia poderosa hasta desde el más allá, como la diosa que fue.

"Siempre he sostenido que quería ser una actriz, no una sex symbol."

Sin ponernos a discutir si era una diosa venida del Monte Olimpo, aunque Rita podría debatir sobre esto, ya que representó a la perfección a la musa Terpsícore en la película “La Diosa de la Danza” (1947), a la gente que admiras en general, sean mitos, ídolos o como quieras llamarlos, hay que dejarlos en el pedestal en el que se encuentren y evitar cualquier tipo de contacto. La fantasía es poderosa; La cercanía, desastrosa en la mayoría de los casos. Si eres mitómano de corazón este debe ser tu credo, a no ser que seas una lapa o algo incluso peor: una garrapata.

Rita Hayworth la diosa del amor de los años 40.

Hace apenas unas semanas, mientras estaba viendo vídeos en internet, no sé muy bien por qué, pero me pasé horas mirando clips de sus mejores escenas en todas y cada una de sus películas. No había una intención ni propósito claro, lo mismo podría haber escogido a otra estrella. Minutos antes de que Morfeo llamara a mi puerta, repasé su vida y “descubrí” que ese mismo día, un 14 de mayo de 1987 había fallecido. Un escalofrió me recorrió el cuerpo y se me puso el vello de punta.

"Rita Hayworth fue un compendio del glamour y la fascinación de Hollywood."
The New York Times

Como bien dice María Escolopendra cuando se lo conté: “En Crystal Lake pasan estas cosas. Los muertos saben que aquí se les recuerda y se les honra. Y usted señor David Jason, es como un faro para las estrellas de Hollywood: no quieren ser olvidadas y saben que usted las hará brillar de nuevo…”

Brillar no sé si brillaran conmigo, pero es verdad que “pasamos” muchas horas juntos. Tantas como para que Lana Turner me visitará una noche en la cual la acompañé a tomar un cóctel.

Imposible no caer rendido a sus pies!!

No solo me ha pasado con Rita. A la hora de volver a montar en Sevilla mi exposición “A Touch of Paradise”, tuve que pensar a qué estrellas retrataba para sustituir los cuadros que faltaban, lo estaba decidiendo a primeros de septiembre cuando los nombres de Dorothy Lamour y Maria Montez, sonaron en mi cabeza. Justo en ese mes habían fallecido las dos… Así que es muy posible, que de vez en cuando alguna me dé un toque.

Rita en una pose publicitaria de "Bailando nace el amor" (Columbia, 1942)

Todos sabemos que Rita empezó su carrera como bailarina y si la observamos en los musicales que rodó antes de la aparición de “Gilda”, podemos ver que disfrutaba bailando. Las dos películas en las que trabajó con Fred Astaire: “Desde aquel beso” (1941) o “Bailando nace el amor” (1942) son pruebas más que suficientes. También lo podemos comprobar en “Mi chica favorita” (1942) y “Las modelos” (1944) en esta última junto a Gene Kelly. Enfrentarse a ambos astros era un reto no al alcance de cualquiera, tanto es así que, aunque Ginger Rogers era la pareja de casi todas las películas de Astaire, este siempre dejó claro que Rita Hayworth fue su mejor pareja de baile.

Junto a Fred Astaire en "Bailando nace el amor" (Columbia, 1942)

Después más baile con “Esta noche y todas las noches” (1945) y llegó “Gilda” (1946) y prácticamente se acabaron los musicales. No lo entiendo, porque Rita era una gran bailarina…

Otra pose publicitaria, esta vez en "La modelos" (Columbia, 1944)

Si bien está película es ahora un clásico del cine, en su época los críticos no estaban especialmente entusiasmados con ella, aunque el público se rindió desde el primer momento.

La Columbia intentado rentabilizar al máximo el éxito de la misma y mitigar el fracaso absoluto de su película con Welles, la emparejó de nuevo a Glenn Ford en “Los amores de Carmen” (1948) y “La Dama de Trinidad” (1952) un remedo de la popular “Gilda”.

"Las modelos" (Columbia, 1944) se situó entre los mejores
y más elaborados musicales del cine.

Entre estas dos películas, le dio tiempo a casarse de nuevo, esta vez con Alí Kan, tomarse unas largas vacaciones y rodar un documental de sus aventuras africanas junto a él.

Como todas las estrellas que se precien, se rodeó de maridos, sufrió los inevitables castigos impuestos por los estudios (suspensión de empleo y sueldo) y rechazó papeles como: “La Condesa Descalza” (1954) que podían revitalizar su carrera.

Rita siempre fue una mujer necesitada de cariño.

Pese a todo aún le dio tiempo a aparecer en alguna película destacable como: “Pal Joey” (1957), demostrando que podía robar planos y el protagonismo a Frank Sinatra y Kim Novak, que por cierto, era el reemplazo de Rita en la Columbia. A los cabrones de la Columbia no se les ocurrió mejor idea que juntar a la “vieja” estrella con la nueva promesa. La historia pone a cada cual en su lugar y aunque la Novak no tuvo la culpa, ¿quién la recuerda en más de una película a parte de la de Hitchcock?.

"Gilda era una mujer bellísima que acabó mal. No he sabido nunca nada más de ella.
No he querido tampoco saber nada más. Conservo de ella algunas viejas fotos que detesto.
Pero, pese a todo, no tengo valor para echarlas definitivamente al fuego." 

Rita como diosa del amor en las pantallas ya era historia. El público adoraba ahora a Elizabeth Taylor, Ava Gardner, Marilyn Monroe y Kim Novak. Cuando se le pidió a Rita que se pronunciase al respecto comentó: "Quería ser actriz, no una sex symbol. Es un consuelo saber que ha hecho falta un cuarteto de damas para sustituirme."

Las nuevas estrellas pudieron remplazarla,
pero en el camino perdieron la elegancia. 

Espaciando sus apariciones durante la década de los 60 y dedicándose a aparecer en películas de serie B, empieza a sufrir “pequeños problemas” de memoria, que las malas lenguas atribuían a problemas de alcoholismo. En tales condiciones participa en una de mis películas favoritas: “El fabuloso mundo del circo” (1964) junto a John Wayne y Claudia Cardinale. La Cardinale en su mejor momento, no tenía nada que hacer.

Junto a Claudia Cardinale en un descanso del rodaje de
"El fabuloso mundo del circo" (Samuel Broston, 1964)

Lo que se descubrió entonces es que sufría la enfermedad de Alzheimer, que le imposibilitaba recordar los guiones. La opinión pública no daba crédito, pero las diosas hechas de carne y hueso también sufren las enfermedades del más común de los mortales.

Junto a su eterno enamorado Glenn Ford en "Gilda" (Columbia, 1946)

Falleció a los 68 años… y entre los que llevaban el féretro no podía faltar Glenn Ford, su gran amigo.

Rita Hayworth nunca fue nominada a un Oscar.

Amado mío
Love me forever
And let forever begin tonight

Venenosos salu2 desde Crystal Lake!!
Todas las fotografías son de mi colección.

miércoles, 15 de abril de 2015

LA MAGIA DE HOLLYWOOD

Independientemente de otras cinematografías, no tengo ninguna duda en afirmar que el cine norteamericano reinó en el arte de crear sueños, aunque estos se nutrieron en gran parte de personalidades foráneas (directores, guionistas, actores…) que imprimieron su estilo en una época, los años 30 y 40 (la de su mayor esplendor), cuando dominaba el Star System.

La reina del Art Deco.

No solo me atraen las películas de dicho período, sino también esas maravillosas fotografías realizadas por grandes fotógrafos (muchas veces anónimos), que veían la luz gracias a la labor de los departamentos de publicidad de los diferentes estudios que dominaban Hollywood.

No me imagino lo que me hubiese perdido de no haber visto, hace casi 30 años, una simple foto de Marlene Dietrich y todo lo que descubriría, cual efecto dominó, a partir de entonces.


Si bien mi afición al cine se la debo a mis padres, un semi-aislamiento voluntario más una cabeza que vivía más intensamente los sueños que la realidad, hicieron que encontrara en el cine (principalmente el clásico) mi mejor aliado. Una vez se abrió la Caja de Pandora, ya no hubo manera de cerrarla y el abanico de posibilidades que se desplegó ante mí, se descubrió inmenso.


Así empecé, cuando mi economía me lo permitía, a coleccionar películas, fotografías y libros. No es que a día de hoy mi “colección” sea para tirar cohetes, pero creo que no es nada desdeñable y está especialmente escogida.

Con motivo de mi 20 cumpleaños recibí entre otras cosas, algo de dinero, que yo invertí (otros no se en que lo harían) en un libro al que ya le había echado el ojo unas semanas antes en la Cuesta de Moyano, titulado “Leading Ladies”.

Dolores en todo su esplendor.

El libro es un claro ejemplo de cómo el poder de fascinación de sus fotografías seguía vigente. Abrió a mis ojos a muchas estrellas y en él, descubriría a Dolores del Rio.

Quizás a Del Rio ya la conocía de antes. Como he dicho, en casa éramos muy aficionados al cine y posiblemente ya habría visto las películas mexicanas de “El Indio” Fernández, como: “María Candelaría” (1943) o “Bugambilia” (1944), pero hasta que no vi a Dolores en la foto del libro que ilustraba su entrada, concretamente en “In Caliente” (1935), título por lo demás sugestivo, no había reparado en ella más allá de su faceta de actriz.

Dolores en la foto que captó mi atención.
"In Caliente" (Warner Bros, 1935)

A mí en especial me interesa más la Dolores del Rio estrella de Hollywood porque su carrera allí es, relativamente, la más desconocida por mí. Excepto por alguna película muda y algunas de décadas posteriores son difíciles de ver o encontrar en dvd. Por ejemplo: “Volando a Río” (1933) protagonizada por ella, es conocida hoy en día por ser la primera película en la que aparecen como pareja Fred Astaire y Ginger Rogers.

Pensar que una fotografía de estudio conserve esa magia es algo único e irrepetible de una época en la que se cuidaban hasta los más mínimos detalles.


Por avatares del destino, Dolores, de familia aristocrática, no tenía la necesidad de actuar en el cine, pues su posición la permitía vivir cómodamente.

Llegó a Hollywood a principios de los años 20 junto a su primer marido Jaime Martínez del Rio, después de viajar por toda Europa.


Aceptó el ofrecimiento que tiempo atrás le hiciese en su tierra natal el productor y director Edwin Carewe (algo así como el Stiller de Garbo y el Von Sternberg de Marlene), que impresionado con ella le ofrece un pequeño papel. Dolores accede a intervenir en la película, más como una pequeña broma que como el inicio de un futuro profesional.

En "The Trail of 98" (MGM, 1928)

“Joanna” (1925) sería el comienzo de una carrera que se prolongó en Hollywood hasta los años 40, cuando regresó a México.

Hollywood siempre ávida de exotismo la “vendió” en sus inicios en el cine mudo, como una especie de Valentino en su versión femenina. Pese a que le disgustó pasar al cine sonoro, se desenvuelve bien y en 1930, en la cima de su fama se casa con el director artístico de la Metro, Cedric Gibbons.

"Madame Du Barry" (Warner Bros, 1934)

Gibbons es prácticamente el responsable de la consolidación de Dolores como estrella en Hollywood. Del Rio, abandona el rol de estrella exótica para convertirse en una de las grandes princesas de Hollywood. En el tiempo que duró su matrimonio, por su casa Art Deco construida por Gibbons a capricho de Dolores, pasará lo más granado del mundo del cine.

Acompañada de Marlene Dietrich, Lili Damita y Errol Flynn.

Considerada en su tiempo “la segunda mujer más bella de Hollywood” (la primera era Garbo según la revista Photoplay), se convertiría tras su paso por RKO, en la respuesta de Warner a la Garbo en Metro y a Dietrich en Paramount. Dolores, interesada en la moda y las artes, fue precursora de un nuevo tipo de belleza que incluso influyó en una gran diva como Joan Crawford.

Garbo, Dietrich y Del Rio, las divas de los 30.

Era tal su impacto, que cuando el productor David O. Selznick preparaba una película para Dolores, le comentó al director King Vidor: "No me importa que historia utilices, pero al final, Del Río debe de ser arrojada al interior de un volcán". La película era “Ave del Paraíso” (1932).

Por aquella época los estudios tenían el tiempo y el dinero necesario para hallar estrellas y pulirlas a su antojo, contaban con una serie de artistas dedicados a diseñar imágenes sofisticadas o simplemente atractivas para el público. La personalidad, el carisma y la belleza de estrellas como Dolores del Río, Lombard, Dietrich o Crawford, crearon estilos que serían copiados por millones de mujeres.


A finales de los años 30 su carrera empieza a declinar y ni siquiera su marido Cedric Gibbons, hombre clave en Metro, puede hacer nada por ella en unos estudios donde ya contaban con grandes estrellas femeninas como Garbo, Harlow, Crawford, Shearer y no estaban a favor del lucimiento de estrellas raciales. No solo Dolores fue víctima de este tipo de “política”, peor lo tuvo Anna May Wong.

Dolores y Anna May Wong, marcando la diferencia.

Si bien el glamour no desaparece en la época siguiente, sí pierde sus rasgos más característicos y como muchas estrellas, debido a sus grandes salarios y poco impacto en el público, es declarada “veneno para la taquilla”, ya que no encajan en el perfil de estrella comercial que se impondrá en los años 40.


Después de verse relegada a películas mediocres, verse afectada por la “caza de brujas” hacia los supuestos comunistas del cine y su tumultuoso romance con Orson Welles, Dolores toma la decisión de regresar a México y comenzar una nueva etapa, que en propias palabras de la actriz, definiría así:

“Quería dejar de ser estrella y convertirme en actriz y eso sólo lo podría hacer en México.”

Es posible que se convirtiera en actriz, pero sigo prefiriéndola en su etapa en Hollywood. Para mí su imagen en los años 30 es más poderosa.

Ya he dicho que vivo más para los sueños que para la realidad.

Venenosos salu2 desde Crystal Lake.

Todas las fotografías de mi colección.

sábado, 3 de enero de 2015

LA ABEJA REINA

Llevo obsesionado unos cuantos meses con Joan Crawford, exactamente desde que Bamba Negra me trajo desde New York un libro sobre ella. Mi inquietud cinéfila e investigadora ha ocupado largas horas de lecturas, compras de material fotográfico, visionados de dvd´s y también, me he visto forzado a descargar películas de forma “ilegal”.

Joan Crawford en "Gran Hotel" (MGM, 1932).

No soy muy dado a las descargas ilegales, cuando me gusta algo lo tengo que tener original, hasta ese punto alcanza mi mitomanía, pero cuando no tienes más opciones es inevitable y más si cabe, cuando muchas de las películas de la época clásica de Hollywood no están editadas en dvd.

Joan Crawford en los años 20.

El caso es que después de leer y releer textos, pasar horas viendo vídeos y películas de La Crawford, me rindo al poder hipnotizador de esta estrella. No sé muy bien si porque como de una abeja reina se tratase, libera desde el más allá alguna feromona que controle y limite mi actividad solo para ella.


Lo que me queda claro es, como bien dice el historiador Charles Busch: “Joan Crawford es realmente la última gran estrella de cine”.

Reconocible incluso mostrando solo un ojo.

La Crawford supo como ninguna otra adaptarse a las décadas y a los gustos del público. De estos últimos siempre estuvo profundamente agradecida, mencionando siempre, que sin su público nunca hubiese llegado a donde había llegado. Además dedicaba fotografías a diestro y siniestro a cuantos se lo pedían.
¡¡Todo por los fans!!

Arropada por el público y por las pieles.

“Sentía al público como gente cálida y maravillosa que se preocupaba por mí, en proporción directa a la entrega y talento que pueda dar a los espectadores, gente a la que debo lealtad y de los que siempre he recibido lealtad”.

Que aprendan los actoruchos de hoy día…

Parece cosa de hace pocos años, pero ya en los tempranos años 30 tenía multitud de clubs de fans.

Apuntándose a la moda impuesta por Jean Harlow.

Su vida al más puro estilo del melodrama hollywoodiense, fue el mejor guión que soñase guionista alguno. De cómo pasó de vivir en la trastienda de una lavandería a ser Reina de Hollywood, es la aventura más fascinante conocida, gracias a su (a partes iguales) ambición, voluntad, profesionalidad y disciplina.

Glamour 100% MGM.

Con todos estos atributos, se reinventó a sí misma en múltiples ocasiones para aferrarse con uñas y dientes al trono de Diosa del Cine, durante una carrera que empezó en el cine mudo y terminó, no de una manera muy brillante, a finales de los años 60.

Otra muestra de poderío estelar.

Joan Crawford se convirtió a sí misma en marca registrada. Pelirroja de rotundos pero bellos rasgos, enormes ojos azules, enmarcados por unas cejas inconfundibles (que destacó a lo largo de los años), boca carnosa y grande y hombros anchos, todo ello revestido por el mejor vestuario creado por Adrian, el diseñador de cabecera de su gran rival la Garbo.

Joan Crawford una estrella genuina.

La Crawford ponía el listón muy alto tanto para ella como para todos los que interviniesen en sus apariciones cinematográficas. Un producto Crawford tenía que estar cuidado hasta en el más mínimo detalle.

Si la antigua Grecia era conocida por su mitología, rindiendo culto a distintas divinidades, Hollywood no podía ser menos y con el establecimiento del Star System (que duró hasta los años 50), creó a sus propias deidades mitificadas por el público.

La mítica película "Letty Lynton" (MGM, 1932).

Los dioses y diosas de Hollywood, compartían como los dioses de diferentes culturas y épocas, atributos tales como: la ubicuidad, la benevolencia y sobre todo estar muy por encima de todos los mortales.

En cuanto a Joan Crawford como diosa de Hollywood, no existe nada ni nadie que pueda ejercer su poder sobre ella. Aparte de sus cualidades profesionales, es bien conocida su fama por todo el mundo de tener un carácter temperamental, inherente a su condición estelar. Como la diosa hindú Kali, inspiraba miedo allá por donde iba.

La Reina de la Metro.

De heroína sufridora en la pantalla pasó a ser la malvada madrasta en la vida real, convirtiendo en visionarios sin proponérselo, a los dibujantes de la Disney cuando trazaron los rasgos de la perversa reina de Blancanieves (Snow Whithe and the Seven Dwarfs, 1937).

Cuando leí la biografía de Cheryl Crane, está decía que pese a todo prefería ser la hija de Lana Turner antes que serlo de la Crawford. Pero en muchos casos y más en el que nos ocupa, la ficción supera con creces la realidad. En la cumbre de su carrera, Joan estaba considerada una buena persona.

"Aquí estoy queridos. ¡¡Adoradme...!!"

No se puede etiquetar de mal bicho a Joan Crawford solo por lo que escriba su hija Christina, basándose en los recuerdos que tiene de su madre cuando contaba 13 años, sobre todo porque a mí los hijos que escriben sobre las vidas de sus padres una vez fallecidos, no me inspiran ninguna confianza. Me parece una manera bastante indigna de ganarse los cuartos.
¡¡Era odiosa pero yo sigo embolsándome dinero a su costa!!

Ejemplo claro es el de la hija de Marlene Dietrich, que después de intentar desmitificarla, a día de hoy sigue sacando dinero vendiendo sus pertenencias, algunas con tan poco gusto como una caja de clínex.

Con Gary Cooper en "Vivamos Hoy" (MGM, 1933).

Me gustaría saber cómo eran estas hijas en realidad… Porque claro, puedo poner verde a mi madre pero no voy a tirar piedras contra mi propio tejado. ¿Se portaría medianamente bien o era una niña déspota y mal criada?
¡¡Hija que eres adoptada, no te pases!! A saber de dónde la sacó la Crawford…

Joan Crawford en "Mujeres" (MGM, 1939).

¿Christina era la hija modélica y sufridora que nos hace creer? Ni siquiera sus hermanas gemelas, también adoptadas, se ponen a su favor, desmintiendo una y otra vez las acusaciones vertidas por ella: “Christina era una mentirosa” e insistieron en que Joan: “era una madre cariñosa, exigente pero nunca maltratadora”.

La Abeja Reina.

Ella en el colmo de la “maldad” las menciona como vulgares perritos falderos, en su libro “Queridísima Mamá” (Mommie  Dearest, 1978) publicado un año después de que falleciera.

Desde la publicación del mencionado libro, varios compañeros de Joan Crawford, como su primer marido, Douglas Fairbanks Jr., o la actriz Myrna Loy, han dudado de los recuerdos de Christina, a la que han acusado de exagerar y fantasear.

Joan en los años 40.

Con motivo de la reedición del libro en 2008, la visión de una de las nietas de Joan es totalmente diferente: “El libro fue una monstruosidad. Los recuerdos que yo tengo de ella son los de una abuela normal, cariñosa, que se desvivía por cuidarnos. Nunca hubo nada extraño o perverso en ella. Cuando se publicó el libro por primera vez Joan no estaba ya aquí para defenderse. Fue muy cobarde”.

Destacó en  los 50 en papeles fuertes y dominantes.

En el documental “Joan Crawford: La última estrella de cine” (Joan crawford: The Ultimate Movie Star, 2002), en el que su hija la ponía como un trapo, el actor Cliff Robertson, que trabajo con ella en “Hojas de Otoño” (Autumn Leaves, 1956) comentó: “Ella no quisiera ser recordada por las sombras de su vida”.

Joan Crawford en los años 50.

Betsy Palmer, actriz popular hoy por ser la famosa madre de Jason Voorheers en “Viernes 13” (Friday The 13th, 1980) que trabajó con Joan en “La Abeja Reina” (Queen Bee, 1957), que la recuerda como perfeccionista y gran profesional, comentó jocosamente en el mismo documental: “Ser hija de una estrella de cine es lo que tiene, implica ciertos riesgos…”

Joan en 1935 retratada por George Hurrell.

Vamos que si yo fuera hijo de una superestrella, sacaría provecho de cuanto me rodease e intentaría hacer todo lo posible para no llevarme una ostia, y si me la llevo, pues que queréis que os diga, una ostia de la Crawford debe de ser la pera limonera.

Si llegaras a leer esto queridísima Christina, te digo: “Si te llevaste más de una, igual es que hiciste algo que no debías y te lo merecías”.

http://sopademitos.blogspot.com.es/2012/04/joan-crawford.html

Venenosos salu2 desde Crystal Lake!!

Las fotografías son todas de mi colección.

viernes, 14 de noviembre de 2014

DAVID JASON: EL ORIGEN

Un 9 de noviembre de 1914, nacía en Viena Hedy Lamarr. El mismo día en Madrid, 56 años después, lo hacía un servidor, aka David Jason. Madrid, un lugar interesante pero menos atractivo que Crystal Lake.

Welcome to Crystal Lake

Con pocos días de edad y a bordo de un seiscientos me trasladaron a Mérida, ciudad de la que nada recuerdo. De lo único que me acuerdo es de unas navidades en las que los Reyes Magos me trajeron un Geyperman barbudo con su helicóptero, al cual dando a un botoncito le hacías mover las hélices. De aquí  parten mis primeros fetiches: el Citroën 2cv, los pingüinos y Winnie the Pooh.

En un santiamén pasaba de los juegos bélicos a ser tan dulce como la miel...

Unos pocos años después, conservando un acento extremeño, nos fuimos a Cataluña. Me acuerdo del sitio en el que vivíamos, las Tres Carabelas, nosotros estábamos en la Santa María (las santas siempre me han acompañado), la bodega, las fiestas de San Juan y una tormenta de granizo que me dejó bastante parecido al Vengador Tóxico. Recuerdo también un poster de la película “Grease”, al que mi hermana con unos rotuladores, repasó los labios de Olivia Newton-John y los ojitos a John Travolta.

Una granizada me convirtió en un niño tóxico.

Básicamente la época de Esparraguera, que así se llama el lugar exacto donde vivíamos, sería la etapa del descubrimiento de la Ciencia Ficción con una de mis series favoritas de los 70´s: “Espacio 1999” o “Cosmos 1999” según el doblaje.

Primera toma de contacto con los monstruos espaciales y la Ciencia Ficción de cartón piedra.

Base lunar Alfa… Allí aparecían el comandante John Koenig, la doctora Helena Russell, la metamorfa Maya y multitud de monstruos de las más variopintas formas y colores. Koenig es el alter ego que utilizo en mi cuenta de Instagram por si no lo sabéis.
¡¡Que aventuras!! Gracias a que ahora tenemos el dvd puedo revivirlas cuando quiera.

Los cojines en la cara, algo recurrente en mi afición por el horror.

Descubriría también las películas de monstruos gigantescos (ahora conocidas como Monsters Movies), el terror de la Hammer y los cojines en la cara, a Paul Naschy y a las estrellas del cine de entonces como: Agata Lys o María Kosty entre otras muchas.

¡¡Que guapa mamá!! Frase estrella del pequeño Davidjason.
Solo me interesaba por exigencias del guión...

Mi afición por la naturaleza (como la de todo el mundo) comenzaría con los documentales de Félix Rodríguez de la Fuente. “El Hombre y la Tierra” y sus cuadernos de campo, marcan mi fijación por los animales con cuernos como: el Muflón y la Cabra Montesa.

Rodríguez de la Fuente y mi afición por los cuernos...

Haciendo mío el refrán: “Le gusta más que a un tonto un lápiz” me pasaba horas dibujando en álbumes de dibujo todo lo que había visto en los documentales.

Los mencionados cuadernos de campo, me los traía mi padre del kiosco junto con tebeos de Tarzán, Batman (que ahora valdrían un dineral) y unos tomitos del gato Pumby, que aún conservo.

El gato Pumby todo un "destroyer".
Ocultaba más de lo que se intuía a simple vista...

Antes de que apareciese Indiana Jones en la cultura popular, yo ya corría innumerables aventuras por mundos misteriosos, emulando lo que veía en la tv o en los tebeos de Pumby, soñando tanto despierto como dormido, acompañado de mi inseparable pingüino rojo, que me acompañó en la cama desde mis tiempos en Mérida, hasta la friolera edad de 12 años.

El Citroën 2 CV, el coche oficial de Crystal Lake!!

Cuando ya era una especie de marciano, además con acento catalán, porque lo de ser friki todavía no se estilaba, obsesionado con los muflones, la ciencia ficción, los 2cv, los monstruos y todo lo demás, aterrizamos en Madrid…

Una tarde de sábado no sería lo mismo sin Harryhausen.

Correremos un tupido velo sobre los últimos 70´s y primeros 80´s, ya que no hay nada memorable que contar si exceptuamos mi afición por los “Clicks de Famobil” (ahora conocidos como Playmobil a secas) y las Barbies de mi hermana pequeña, para quedarnos en la mitad de la década, cuando mis ojos de infante se toparon frente al televisor con Rita Hayworth.

De la noche a la mañana pasé de jugar con  Clicks  a coleccionar Barbies.

Ya he repetido en muchas ocasiones, que solo había dos canales de televisión, por lo que teníamos la suerte de ver cosas muchísimo más interesantes que ahora.
¡¡Como echo de menos el UHF!!

La Hayworth me introdujo en el mundo del cine clásico, pero fue Marlene Dietrich la que cimentó y culminó mi gran afición por él. ¡¡Casi 30 años coleccionándola dan prueba de ello!!

La aparición de Rita, marca el comienzo de mi adolescencia, mi ingreso en la Escuela de Artes Aplicadas, la aparición de Carmen Munster, mi gusto por The Cure, el descubrimiento de otros mundos (tanto artísticos como intelectuales), la ciudad de noche, la Bola de Cristal, etc… Años de enriquecimiento, cuando me relacionaba y compartía impresiones con gente que me sacaba como mínimo 10 años de edad.

Hayworth y Dietrich. El Glamour llegó a Crystal Lake!!

¿En qué otro lugar podías codearte con una señora mayor, una punki, gente de otros países, un marinero o una monja entre otras muchas peculiares personas? Aquella época la recuerdo como una especie de Fama (la serie de tv), pero sin música y sin baile.

Hace relativamente pocos años me volví a encontrar a un profesor de dibujo artístico de mis tiempos en la escuela y le comentó a María Escolopendra Venenossa: “era muy distante”.
¡¡El mejor cumplido que le podía hacer a mi ego!!

¡El tamaño no importa!

Con la Srta. Munster conocí a los fotógrafos Joel Peter Witkin y Robert Mapplethorpe y eso para un chico que hasta hacía bien poco se entretenía con recortables de su propia creación, inventando su propio periódico, comics o diseñando carteles de cine, es un paso de gigante...

A estas alturas si antes era un marciano, ahora era un extraterrestre cuando (en las pocas veces que lo hacía) me relacionaba con gente de mi edad.

Joel Peter Witkin y Mapplethorpe. El bizarrismo se apodera de mí.

Siguiendo el curso de la historia, me dio por el mundo de la Moda en los 90´s. Como la moda es efímera y banal mi “enamoramiento” fue breve. Tan breve que no le dedicaré más líneas.

La mitad de los 90´s, fueron el año de la Ilustración en muchos sentidos…

Es la época en la que hizo su primera aparición Escolopendra Venenossa. Me aficioné a los Pokemón y empecé a estudiar Ilustración en la Escuela de Arte. Seguidamente me dediqué a ello profesionalmente, para descubrir junto al artista con el que trabajaba, que la mejor enseñanza es tener un buen maestro.

Las puertas de Crystal Lake están abiertas para todos.

Como toda gran figura del cine clásico en un gran estudio, tuve mis años de esplendor y mis años de decadencia, trabajando en una empresa en la que me dedicaba al Diseño Gráfico y lo que más hacía era ver porno…

En esos años aprendí a no dejarme mangonear, aunque ya venía resabiado y me llevo buenos amigos, en especial a mí (nuestra) querida e idolatrada Bamba Negra.

O cómo compaginar a Winnie the Pooh con Jenna Jameson.

Una vez que me alejé del inframundo (como lo llamaban algunos) y de compartir mis días con gente que no merecía la pena, vi la luz dedicándome a lo que más me gustaba: los animales.

Comencé como Auxiliar Veterinario y terminé como Peluquero Canino. Aprendí mucho y añadí nuevos amigos.

Después pase por un pequeño bache del que salí principalmente gracias a mi perro Frankie y a la paciencia infinita de Escolopendra Venenossa, comprendiendo que lo mejor que podía hacer era, cual camaleón, adaptarme a mi nuevo horizonte profesional…

Tantas patas tiene Escolopendra, como mundos hay en Crystal Lake.

Como me apunta ella con su peculiar humor: “has pasado de la lujuria a la usura”.
¡¡Buen título para una biografía!!

Y aquí estoy, escribiendo estas líneas sabiendo que Escolopendra Venenossa, que no se ha separado de mi en estos últimos 20 años, estará protegiéndome con sus afiladas forcípulas venenosas.


Venenos salu2 desde Crystal Lake!!