viernes, 30 de noviembre de 2018

LA MUJER DE LAS DOS CARAS


Hace unas semanas me dio por ver algunas películas de Greta Garbo, en concreto “La mujer de las dos caras” (MGM, 1941) y “Ninotchka” (MGM, 1939). La Garbo, que habitualmente es presa de mis burlas en Instagram para solaz de mis seguidores, me vampirizó durante días.

"Parece que hay una ley que gobierna todas nuestras acciones,
así que nunca hago planes."
Greta Garbo

"La nieve es como un gran mar. Uno podría salir y perderse en él
y olvidarse del mundo y de uno mismo."

Vendieron “Ninotchka” con el conocido slogan: “¡Garbo ríe!”. Qué estupidez, cuando ya había sonreído o por lo menos se intuía su risa en alguna de sus anteriores películas. La primera suelo verla muy de tarde en tarde y en cuanto a “La mujer de las dos caras”, debo confesar que si no me equivoco, lo hacía por primera vez.

Frente del programa doble original español.

El motivo de tan imperdonable descuido posiblemente fuesen las críticas y comentarios que había leído sobre ella y la película: “Un absurdo vehículo para Greta Garbo… Resulta tan embarazoso como ver golpear a Sarah Bernhardt con una vejiga, y tan desagradable como encontrarse borracha a la propia madre” o “El deseo frenético de enmascarar la indigencia del guión, la total ausencia de sentimientos nobles, convierten a Greta Garbo en un payaso, en una mona en lo alto de una percha.” Mis burlas comparadas con esto no son más que simples tonterías: ¡Yo nunca la compararía con una madre borracha y menos con una mona!

Interior del programa doble original español de "La mujer de las dos caras".

Cuando se recuerda a toda una estrella como ella y se leen cosas como esas, uno decide hacerle un favor al mito y no ver la película jamás. Por su parte, no es extraño que después de eso, entre otros motivos, Garbo decidiera retirarse tras el vapuleo del que fue víctima, tanto de la crítica como del público.

"Desde El Torrente (1926), primero de los films interpretados en Hollywood, Greta Garbo no ha hecho otra cosa que demostrar sus excelentes cualidades. ¡Lástima que no tenga más suerte con los guiones que le ofrecen!"
Mordaunt Hall, crítico del New York Times sobre "Susan Lenox" (MGM, 1931)


Garbo como Marie-Zara en "Como tú me deseas" (MGM, 1932)

En un principio decidí ver la película para encontrar nuevas ideas para mis bromas, pero la película sorprendentemente me gustó. Cuando a los pocos días acudí a por mí dosis bimensual de nostalgia se lo hice saber a mi proveedor de mitos. Cosa que le extraño ya que conocía las críticas negativas. La Garbo en la mencionada película me pareció terrenal e incluso creo que, en algunos momentos, se lo estaba pasando bien.
"¿Estaba yo de buen humor o quizás es que era una gran actriz?"

Garbo como la Reina Cristina en "La Reina Cristina de Suecia" (MGM, 1933)

Terenci Moix en sus Inmortales escribió: “¿Qué fue Garbo a fin de cuentas? ¿Una leyenda? ¿Una gran actriz? ¿Una actriz mediocre redimida por una fotogenia excepcional? ¿Una mujer dotada de una personalidad única?”

Qué más da lo que fuese: ¡era Garbo!

Garbo como Margarita en "Margarita Gautier" (MGM, 1936)

“La mujer de las dos caras” la verdad, es que estaba anticuada para su época. Se estrenó en cines el 30 de noviembre de 1941, siete días antes del ataque a Pearl Harbor. Pero viéndola hoy, sin ningún tipo de prejuicio, se deja ver con agrado. A mí en particular no me pareció tan mala como decían y en absoluto me aburrió. Me entretuvo bastante. Me aburren más otras películas consideradas clásicos por cinéfilos y críticos de todo el mundo. Omito títulos que para muchos son imprescindibles para no pecar de hereje.

"Pese a que, esta vez, la fascinación de Greta Garbo y su ardiente atractivo alcancen puntos extremos,
y a que el guión conduzca a situaciones verdaderamente incitantes,
la historia no ofrece nada especial..."
Variety sobre "Mata Hari" (MGM, 1931) 

"Aquí es donde he desperdiciado los mejores años de mi vida."
Garbo sobre Hollywood

El fracaso de la película se debió a una confluencia de factores: el público ya no estaba para este tipo de comedias, el mercado europeo para el que se destinaban los vehículos de Garbo se había paralizado por la Guerra, su americanización no cuajó y la MGM se la quería quitar de encima. Garbo junto con Joan Crawford y Norma Shearer, eran las últimas grandes estrellas de los 30 con sueldos desorbitados que le quedaba al estudio. Mantenerlas salía muy caro en comparación con los beneficios que obtenían. Una vez se deshicieron de ella, las otras corrieron la misma suerte. Crawford acabó recuperando status de superstar en un estudio menor como Warner Bros. Shearer directamente se retiró. Además hacía seis años que su marido y paladín en Metro había fallecido.

"Había un dicho alrededor de MGM: Norma Shearer consiguió las producciones,
Greta Garbo suministró el arte, y Joan Crawford hizo el dinero para pagar ambos."

Joan Crawford

Tanto analicé a Garbo que empecé a sentirme culpable por burlarme de ella, más todavía cuando mis seguidores aplaudían mis ocurrencias. Al final mi sarcasmo se volvió en contra mía y empatizé con ella.

"Mis talentos entran dentro de limitaciones definidas.
No soy una actriz tan versátil como algunos piensan."

No es que Garbo no me guste, todo lo contrario, de hecho el primer librito que tuve sobre una estrella de cine fue sobre Greta Garbo, antes de que Dietrich la fagocitase a ella y a muchas otras. Reconozco que me hice con el libro por un error de una compañera de clase. Recuerdo que me dijo un día: “Regalan un libro en una revista de la actriz que te gusta.” Fui corriendo al kiosco más cercano y resulta, que como suele pasar, había confundido a Garbo con Dietrich. Todavía a día de hoy ocurre y más de una vez me han comentado: “Me acuerdo de ti siempre que la veo.” Incluso me han mandado mensajes al móvil diciéndome: “¡Pon la tele que están echando una película de Marlene!” La enciendes y con suerte es Garbo. Digo con suerte porque a veces ni es la una ni la otra.

"Pese a la brevedad de su intervención y a las escasas posibilidades del personaje, Greta Garbo emerge del reparto y reduce a sus compañeros a meros partiquinos."
The New Yorker sobre "Grand Hotel" (MGM, 1932)

"Me gusta el mar: nos entendemos.
Siempre anhela, suspira por algo que no puede tener, y yo también."

En cuanto a Garbo, fundamental en la historia del cine, es una personalidad irrepetible, alejada de toda rubia boba que vino después y clonada hasta la saciedad. Lo que me ocurría con ella es que sus películas me solían aburrir de adolescente. Pasado el tiempo las vuelvo a ver y es cierto que algunas no son muy buenas, pero se salvan en su mayor parte gracias a ella. Pese a parecer lo contrario en su filmografía abundan las mediocridades. No lo digo yo, lo decían los críticos de su época. Hablaban de que una personalidad como la suya estaba necesitada de buenos guiones. De todas formas a mí lo que diga un crítico me importa bien poco, para que una película me guste o no.

"Si los que sueñan con Hollywood supieran lo difícil que es todo."

Escribió Terenci Moix: “Melodramas, películas seudohistóricas y comedias ligeras constituyeron materiales no siempre excepcionales que ella supo redimir con su sola presencia”.
En algún otro libro leí: “Pocas personalidades pueden sobrevivir a semejantes despropósitos.” No sé si fue él también quien lo escribió. Tampoco recuerdo si hablaba de Garbo o Dietrich, creo que se refería a esta última, pero es aplicable a ambas.

"Pocas estrellas fueron tan distintas y pocas carreras tan dispares."
Terenci Moix

En cuanto a “La mujer de las dos caras”, creo que mi subconsciente, gracias a tan sugestivo título, jugó una baza importante para que me decidiera a verla… Estamos rodeados de gente de dos caras y eso es inevitable. Intento en lo posible hacer caso a mi intuición y huir de ellas. La gente excesivamente simpática o que no para de decirte que te quiere mucho es peligrosa.

"No me gusta hablar con la gente,
porque no puedo expresarme satisfactoriamente.
No digo las cosas que quiero decir."

Hace unos meses estuve rodeado de gente de dos caras, de los simpáticos, no de los que te quieren. Estuve haciendo un curso de formación para un puesto de trabajo y tanto los formadores como las personas que pululaban por allí eran especialmente amables y simpáticas, de las que en principio se debe desconfiar como he dicho. Toda la semana hablando maravillas de lo bien que íbamos a estar allí, lo que íbamos a aprender, la satisfacción del puesto, etc., etc.

"El film de la Garbo de la temporada. La actriz lo hace maravillosamente, aunque la historia, ambientada en la vieja Suecia, resulte un tanto pesada."
The New Yorker sobre "La Reina Cristina de Suecia" (MGM, 1933)


"Si eres bendecido, eres bendecido,
ya sea que estés casado o soltero."

Al principio yo estaba alerta, si, como el dichoso Impala al que menciono siempre, e incluso me atreví a insinuar (más o menos veladamente) que todo era demasiado bonito para ser real, que algo ocultaban. Pero era tal su despliegue de simpatía y buen rollo que caí en la trampa. Te confías, bajas la guardia y pierdes la intuición. Después de ponernos la miel en los labios si te he visto no me acuerdo.

Retrato de Clarence Sinclair Bull para
"Susan Lenox" (MGM, 1931)

Deberíamos potenciar más la intuición o por lo menos hacerla caso. Es un sexto sentido que tienen todos los animales y que nosotros estamos perdiendo de no utilizarlo.

Retrato de Clarence Sinclair Bull para
"Inspiración" (MGM, 1931)

 
Luego están esas personas que a las primeras de cambio te dicen que te quieren mucho y que luego tienen mucha cara. Hace poco Escolopendra Venenossa se encontró de bruces con una conocida nuestra. Toda simpatía, con toda la parafernalia añadida de abrazos y buenos deseos… 
"¿Qué tal todo? A ver si quedamos algún día."¡Perdón, pero si prácticamente solo nos hemos visto el día de tu boda! Y eso ocurrió hace: ¡¡ocho años!!
Imagino que nos “veremos” cuando llegue alguna comunión…

"La incomparable Greta Garbo vuelve a la pantalla en una interpretación de Margarita Gautier extraordinariamente matizada, de una belleza que deja sin aliento."
New York Herald Tribune sobre "Margarita Gautier" (MGM, 1936)

Programa sencillo original español de "La mujer de las dos caras".

Así que, pensándolo mucho, si antes criticaba a Garbo por ser tan huraña y esquiva, poco dada a hablar con la gente, con la prensa o a confraternizar con sus fans (nunca firmó autógrafos ni respondió cartas), ahora la admiro por ello.
¡Harta estaría ya de gente de dos caras!

Garbo como Grusinskaya en "Grand Hotel" (MGM, 1932)

Está más claro que el agua que nunca dijo: “¡Quiero estar sola!” cita sacada de su interpretación de la bailarina Grusinskaya en “Grand Hotel” (MGM, 1932), si no: “¡Quiero que me dejen en paz!" Muy acertadas palabras. Las suscribo totalmente.

¡Yo también quiero que me dejen en paz!

Venenosos salu2 desde Crystal Lake!
Todas las fotos colección del autor.

"Fumo todo el tiempo, uno después del otro."
Greta Garbo

"La Flor de la Pasión de la pantalla. Greta Garbo es verdaderamente La Mujer Divina."
Departamento de publicidad de la Metro.

miércoles, 31 de octubre de 2018

MIL GRITOS TIENE LA NOCHE

"Es tan divertido asustar como asustarse."
Vincent Price

"Yo no interpreto monstruos.
Interpreto hombres asediados por el destino y en busca de venganza."

La semana pasada hice algo fuera de lo normal: ¡salí dos días seguidos de Crystal Lake y no en busca y captura de insoportables adolescentes! La culpa de tan anómalo comportamiento la tiene Carmen von Heisenberg aka (antes conocida como) Carmen Munsters.

¡Algunos no podemos vivir sin monstruos!

Miss Heisenberg con su savoir-faire habitual, y pago de la entrada mediante (porque si no, no me muevo), me propuso acudir juntos a ver “La marca del Hombre Lobo” (1968) que con motivo del Festival Nocturna proyectaban como homenaje al Fantaterror español. No soy mucho de acudir a eventos y menos a festivales, lugares dónde tengo que reprimir mis instintos criminales, pero la película está protagonizada por Paul Naschy y no la había visto en pantalla grande.

Jacinto Molina aka Paul Naschy

Concienciado ya de que iba a salir de la cabaña junto al lago, pues necesito hacerme a la idea con varios días de antelación y adecentada la máscara de hockey, bajé la guardia y Miss Heisenberg apelando a mi sentido de la amistad, aprovechó para pedirme un pequeño favor: que la acompañase de nuevo al Festival al día siguiente para ver un documental sobre Jack Taylor, mítico actor del Fantaterror.

A veces no queda más remedio que limpiar la máscara.

Llegado el momento equipé mi bolsa bandolera de Friday The 13th con todo lo indispensable. ¿Un kit de supervivencia?... Para nada. Lo que llevaba eran un par de revistas de los años 70 de terror, dos guías del Museo de Cera, una de los años 70 y otra de los 90 y un libro sobre Mª José Cantudo, por si ella no tenía nada mejor que hacer esa tarde y se pasaba a ver la película de Naschy.

Landru tan apañado en su cocinita...

Antes de ver la película hubo una mesa redonda donde se habló del tema que nos ocupa. Bastante interesante y amena, aunque como en las películas de las que hablaban, algún contertulio era prescindible. Finalizado el coloquio, pasaron el micrófono por si alguien quería comentar algo. Casi que me dieron ganas de participar pero me abstuve porque la cosa se había alargado en exceso y quería ver ya la peli. Además, después proyectaban “The Legend of el Hombre Lobo” (2018), un corto homenaje a Paul Naschy de un muchacho americano que estuvo francamente bien. Teniendo en cuenta que apenas salgo de Crystal Lake, eso de aventurarme fuera de mi zona de confort a las 18:00h y volver pasadas las 23:30h es algo excesivo para mí.

El mejor amigo de un Hombre Lobo es un perro.

En cuanto a “La marca del Hombre Lobo” es de esas películas de las que tienes buenos recuerdos terroríficos de niño y que al verlas de nuevo se hace pesada en algunos momentos. Solo recomendable para los fans de Naschy y los Hombre Lobo. Por eso, una de las cosas que me encanta de verlas en un reproductor de Dvd es que puedes ir directamente a lo que interesa:
¡la transformación y los mordiscos!


¡Mordiscos, zarpazos y destrucción!

La segunda cita me pilló más animado y casi que no me importó acudir a ver el documental (también previo pago de la entrada) sobre Jack Taylor, además tenía el aliciente de que me pillaba cerca de Crystal Lake. Lo único que no me gustaba era que tenía que ir al Matadero. Por si hay algún despistado, el Matadero Madrid es un espacio cultural y centro de creación contemporánea antes Centro de Exterminio de seres sintientes. En Madrid el buen gusto brilla por su ausencia… Eso de atravesar cortinas de plástico de salas con nombres tan descriptivos como Sala de Despiece es de lo peor. Como tengo vetado el sitio, no sé si las cosas han cambiado, pero el mal rollo que se respira no puede ponerse en duda, por lo menos para los que lo conocimos en funcionamiento. Ahora a sus puertas aparcan bicicletas y va mucho modernito, pero antes aparcaban camiones repletos de animales. Yo desde luego lo hubiese demolido, algo que por cierto no han dudado en hacer con los años con los mercados tradicionales del centro de Madrid. Sabiendo esto, Carmen me agradeció doblemente el favor de acudir con ella a la proyección.

¡Revistas que aparecían en los sobre sorpresa
que me compraba mí padre!

Al igual que el día anterior, para acudir a ver “Jack Taylor, testigo del fantástico” (2018), decidí llenar de nuevo mi bolsa con todo lo necesario. Repetí con los números de Terror Fantastic y las guías del Museo de Cera. Aunque Carmen me comentó que el año pasado le dieron un homenaje, yo previsor por si acaso empecé a buscar revistas donde apareciese el actor. María Escolopendra Venenossa fue testigo de mi agitación desordenada y ruidosa. Al principio pensaba llevar un libro donde había una pequeña foto suya, pero al final opté por desbaratar el desorden habitual de mi cubículo hasta que di con algunas revistas. Lo de revolver mi habitación buscando algo desesperadamente es algo característico en mí. Cuando lo hacía en casa de mis padres y de noche, mi madre me decía al día siguiente: ¡pareces un hurón!

Se organiza un concurso:
el que haga el agujero más grande será el vencedor.

En cuanto me encontré con Carmen le propuse un plan de “ataque” en el supuesto de que apareciese. Como llevaba tres revistas, una se la cedía a ella para que también consiguiese su autógrafo si se daba el caso. Todo esfuerzo tiene su recompensa y al final por los pelos Jack Taylor apareció para presentar el documental y eso que sólo duraba 20 minutos. Mi cerebro se puso a maquinar y mis sentidos se pusieron alerta. Le debo mucho a los documentales de la 2 como digo siempre. Una vez que se hubo sentado el protagonista de la noche, ya tenía más que de sobra reconocido el terreno: localizadas las vías de escape y la salida. Como es muy mayor y estaba un poco agitado (casi no llega a tiempo), le comenté a Carmen que intentaría pedirle un autógrafo pero que no esperase más porque no pensaba agobiarlo. Comprensiva lo entendió. Ambos somos muy respetuosos.

¡Antes de morder, hay que pedir permiso!

Inmediatamente terminado el docu proyectaron el siguiente documental y el señor Taylor se levantó de su asiento y enfiló hacia la salida. Escuché a Carmen a mi lado diciéndome: “corre, corre, que se va”, en un susurro, como si fuese la madre de Jason. En milésimas de segundo, pese a la oscuridad (recordad que soy un poco topo), saqué de mi bolsa una revista y unos bolígrafos y me lancé escaleras abajo saltando escalones cual gacela de Thomson hasta alcanzar la puerta. Debe ser el instinto, pero frené ante la puerta y aparecí al otro lado justo delante de él como si mi frenética carrera no hubiese existido. Gran entrada por mi parte digna de toda una película clásica. Encantado me firmó la revista, aunque me aconsejó que para estos menesteres era mejor un rotulador plateado. El bolígrafo no hace buenas migas con el papel couché y más si este es oscuro.
¡Cosas de la improvisación!

Jack Taylor: ¡Mito del Fantaterror indiscutible!

Aclaro que no suelo pedir autógrafos aunque parezca lo contrario. Tampoco me hago fotos. Ahora todo el mundo se hace fotos con cualquiera. En mi caso ya puedo tener al lado a vete tú a saber a quién (y he tenido a muchos conocidos cerca), que si no me interesa para mí no existe. Escritores, cantantes, actores, políticos, han sido objeto de mi más absoluto desdén.
¡Tengo criterio!

Engañé a Escolopendra para conseguir la revista.

En cuanto a Jack Taylor es de esos actores que dan cierta inquietud cuando los ves en una película de terror. A sus 82 años su presencia todavía impone y me vi empequeñecido a su lado. Nos despedimos estrechándonos la mano por segunda vez y me dio las gracias por ser muy amable. Debo decir que yo estaba temblando en todo momento. Lo único que llegué a decirle es que contaba con el autógrafo de Marlene Dietrich. Para mí es un dato que da cierto caché. Así dejo claro para el “objeto” de mi interés que no soy un pedorro cualquiera. Realmente tengo dos o tres autógrafos de gente que me interesa o me ha interesado en su momento. Normalmente me acerco saludo y no necesito nada más.

¡Cualquiera no se acerca a una chica Hammer!

Una cosa que antes me preguntaban mucho era cómo podía gustarme tanto el Cine Clásico de los años 30 y 40, con sus estrellas como Dietrich, Crawford, Garbo…, y a la vez me gustasen las películas de miedo de cualquier época y estilo. Me gusta el glamour y me gusta el terror.
¡Debe ser cosa de mi bipolaridad no tratada!

¡Glamour y horror a partes iguales!

Aún a día de hoy, me siguen produciendo miedo incluso las que he visto infinidad de veces y sigo manteniendo la costumbre de tener a mano unos cuantos cojines cuando veo alguna película de este género. Según el grado de miedo que me produzca utilizo simplemente las manos antes de llegar al extremo de taparme la cara con un cojín. A medida que la inquietud me invade, mi postura corporal se vuelve cada vez más incómoda. Respingos y pequeños gritos también son habituales y más de una vez Escolopendra, con tal de reírse de mí, me da pequeños sustos aunque la película que este viendo sea una de Viernes 13. Después de todo ese es el fin de ver una película de este género, que siga produciendo miedo. Invariablemente siempre termino las sesiones (que suelen ser de tarde) viendo una película clásica o de animación. Además de ser bastante miedoso (cinematográficamente hablando), también soy de lágrima fácil cuando veo una película clásica (aquí me puede la nostalgia) o una de dibujos animados.

Reunión de Monstruos: ¡no falta ni uno!

Como es habitual cuando me reúno con Miss von Heisenberg y si está también Miss Escolopendra Venenossa, terminamos el día con nuestra “pequeña” tertulia acompañados de un vino o una cervecita. En esta ocasión como es lógico el tema en cuestión fue el género del terror: sus películas, personajes, actores y nuestras preferencias.

Lon Chaney Jr., para mí el mejor Hombre Lobo del cine.

Preguntado por mi monstruo favorito me decanto por el Hombre Lobo, que es el que más miedo me produce y que ocupa un lugar secundario con respecto a Drácula y Frankenstein dentro de la mitología de la Universal. Carmen y Escolopendra son más de Frankenstein y su novia. En cuanto a las películas sin dudarlo las de la Hammer, porque son las que más he “vivido” junto con las de Paul Naschy, aunque los clásicos de la Universal son imprescindibles. Más peliagudo es elegir a un actor. Entre Boris Karloff, Vincent Price, Christopher Lee o Peter Cushing no se cual elegir, sin olvidarme a Lon Chaney Sr. “el hombre de las mil caras”. ¿Quién no recuerda su fantasma de la ópera? Price y su “Los Crímenes del Museo de Cera” (1953) es fundamental para mí. Como Drácula prefiero a Lee antes que a Bela Lugosi y como Hombre Lobo me decanto por Lon Chaney Jr. De este último recuerdo a mi padre hablarme de “Frankenstein y el Hombre Lobo” (1943), película que él vería en su día como muchas otras.

Imprescindible
para cualquier amante de los Museos de Cera.

La afición por el género de terror me viene desde pequeño. Siempre me han gustado las películas de “mostruos” como yo las llamaba. Mis recuerdos están unidos al Hombre Lobo, la Hammer y las Monsters Movies, en especial “El monstruo de los tiempos remotos” (1953) y “El valle de Gwangi” (1969), sin olvidar otra figura que siempre me fascinó, que me daba miedo y ahora me da pena: la criatura de “El monstruo de la Laguna Negra” (1954).

Con lo tranquilo que estaba en su laguna...
¿Por qué no lo dejaron en paz?

Algo que nunca entenderé es que mis padres me permitiesen ver todas estas películas donde aparecía sangre y escenas de desnudos (recuerdo una escena de algún hombre lobo y una pastora llevando sobre la cabeza una lechera…) y no pudiese ver concursos y series para toda la familia tipo: “Los Ángeles de Charlie”. Lo que si veía, detestaba y aún detesto son: “Los payasos de la tele”.
¡Cosas de mi infancia!

¡Posiblemente la película más terrorífica que he escuchado nunca!

Entre lo fijo que sé que no podía ver estaba: “Historias para no dormir”. Tampoco pude ver cuando la pasaron por televisión la primera vez “Los Pájaros” (1963) y recuerdo escucharla a través de la pared de mi cuarto, cosa que me daba aún más miedo imaginando qué es lo que podía estar pasando. Desde luego nunca me planteé ver “Psicosis” (1960). No la vi hasta muy pasada la “adolescencia” (más bien me avergüenza confesar mi edad de entonces) y encima con el agravante de estar solo en casa. ¡No me duché en toda la semana! Al igual que “Viernes 13” (1980) son de esas películas que siguen haciéndome saltar de mi sillón.

¡Todavía me muero del susto cuando Jason sale del agua!

Todas estas películas de género las he “visto” como he dicho con las manos en la cara atisbando entre los dedos o con los oídos tapados y los ojos cerrados y por supuesto junto a mis amigos los cojines, que a la menor oportunidad mi padre solía quitarme más o menos enfadado. "¡Si vas a ver la película la ves sin ellos o si no a tu cuarto!" algo parecido me diría. Mi madre posiblemente más tolerante, quizás porque alguna le daba risa nos decía: "ya podéis abrir los ojos". Para mí los cojines en un sofá tienen una función más allá de la estética.

¿Por qué me tapaba los oídos cuando veía una película de la Hammer?
Mi madre solía decirnos que lo que daba más miedo era la música.

Las únicas películas del género que no aguanto mucho son las de zombies y las de espíritus. Las primeras (y eso que me va el gore) me parecen desagradables, creo que algo tiene que ver el número de criaturas. En ese aspecto soy muy clásico: prefiero un solo psicokiller o monstruo. Me inquieta estar rodeado de zombies, pero eso me pasa incluso cuando voy a un centro comercial y estoy rodeado de gente. Las de fantasmones si no tienen alguna escena truculenta me aburren. Anteriormente en mi entrada sobre tiburones he comentado que soy más de ver que de intuir. Si me producen algo de miedo es por Escolopendra Venenossa. A ella sí que le dan miedo y luego me lo trasmite a mí. ¿Puertas que se abren solas, armarios que vibran, cosas que se mueven, platos que vuelan, pelotas que ruedan escaleras abajo, muñecos que se ponen en marcha? Salvando las distancias he vivido fenómenos parecidos y o bien he buscado la lógica al asunto o si sucedía mientras estaba en la cama he tirado de la manta y he seguido durmiendo.


¡Un vecino que pasó a saludarme!

Una vez, en Asturias, entró volando algo por la ventana... La gata que dormía en mi cama empezó a bufar... Adormilado abrí los ojos y conseguí distinguir una forma revoloteando a mi alrededor: ¡Me tapé con la sábana y la dejé curioseando por ahí!

¡A falta de una buena manta, La Lanchester tiró de sábanas!

Confieso que mi único defecto es mi imaginación, la peor película de terror es la que se te pasa por la cabeza.

Freddy, el Rey de las pesadillas.
Nº 0. Nunca más se supo... ¡Qué pena!

Entre mis terrores “favoritos” se encuentran: los servicios públicos sean estos de aeropuertos, multicines, gasolineras y aéreas de descanso en carretera, me dan pavor, desde que vi “Único Testigo” (1985). Si tengo ganas de ir al baño me aguanto hasta llegar a casa. Las casas deshabitadas/derruidas me dan cosita, al igual que los graneros y granjas. Solo entro en las de familiares y conocidos. Si estoy en la playa o en un río evito pensar en tiburones y pirañas. Cerca de un lago ni se me ocurre mentar a Jason. Pasear por el bosque solo o acompañado me encanta siempre y cuando no me aleje demasiado del resto o si lo hago no piense en que me observa un tipo con un hacha oculto tras unos matorrales. Saben de lo que hablo tanto Carmen cuando pasé un fin de semana con ella y otra amiga en El Espinar (la casa también me daba miedito) y Escolopendra en cualquier paraje natural en el que me encuentre con ella, sea Asturias, León o Cádiz. Experiencias parecidas con el mar y los tiburones he tenido con mi hermana Elsa.
¡Me gusta asustar pero al final salgo escaldado!

¡La "Biblia" de las Scream Queens!

En una ocasión mientras nadaba solo en una piscina, ésta se quedo a oscuras... Me puse a pensar... ¿Estará esperándome Jason al pie de las escalerillas?  ¡Creo que fue el día que hice más largos en toda mi vida!


¡Gracias a Dios no pensé en pirañas!

Escolopendra siempre me dice que soy un cagueta y tiene toda la razón. Evité durante muchos años el tren del terror del Parque de Atracciones y si tuve miedo con esa tontá para niños, os podréis figurar que nunca he visitado Pasaje del Terror alguno. Además siempre leo las advertencias y no me acuerdo bien, pero algo ponía de problemas cardíacos… Pero vamos que tampoco dice mucho de mí, porque a lo único que subo en un parque de atracciones es al Gusano Loco o a la Noria y eso como mucho.


La Cantudo:
estrella del Fantaterror e imagen de Festival.

“Las cosas que te hacen diferente son todas las cosas que eres.”
Winnie the Pooh

“He tenido una carrera muy bonita.”
Mª José Cantudo

“Si le gustan las emociones fuertes… venga a vernos… Pero no venga solo… por si acaso…”
Frase promocional de “Mil gritos tiene la noche” (1982)

Venenosos salu2 desde Crystal Lake!
Fotos: colección del autor.

Si existe un par de Scream Queens que se merecen esta entrada son: María Escolopendra Venenossa y Carmen von Heisenberg. ¡A sus incorruptos pies dejo mi machete!

domingo, 9 de septiembre de 2018

¡¡TIBURONES A TUTIPLÉN!!


Después de ver el documental “El Tiburón Toro” (2012) y saber de la suerte que ha corrido este espléndido animal, he decidido desvelar que si Jason Voorhees es mi héroe sobre la Tierra, el tiburón, una maravilla de la evolución, es mi héroe en el reino de los mares.

Quizás el diálogo más importante de la película "Jaws" es el que mantuvo
Chrissie (Susan Backlinie) con el tiburón.

Si el primero hace las delicias de un servidor beneficiándose campistas indeseables o a todo el que pase cerca de él, al segundo da gusto verle merendándose bañistas, también indeseables. Of Course!
¡Cómo me gusta que me dejen el bosque y el mar como los chorros del oro!

Reciclando bañistas en "El ataque del tiburón de 2 cabezas".

Mi primer encuentro con tiburones fue gracias a los libros y no siempre de una manera muy ortodoxa. Con unos 5 años visité en Barcelona unos conocidos grandes almacenes y como de costumbre, mis padres me compraron algo: en esa ocasión un libro ilustrado de la colección “Vida íntima de los animales” (Auriga Ciencia, 1975). He de decir que yo escogí el dedicado a “América del Norte”, porque claro, si estáis al tanto de mis anteriores entradas, aparecía la Cabra Blanca, el Berrendo y algún que otro animalillo de mi gusto. A mí hermana Silvia, no sé si lo quería o no, le compraron el dedicado a los animales de “La Tundra y de los Hielos”. Al final de tanto insistir me lo quedé también.

La cara de mala leche de éste escualo se me quedó grabada.

En ese libro en concreto aparecían también unos cuantos animales con cuernos, pero lo que me causó más impacto fueron las páginas dedicadas al Escualo Somnoliento, más conocido por Tiburón de Groenlandia. Páginas que no dejaba de mirar una y otra vez.

La ilustración que me impresionó de niño.
Yo estaba a favor de los caribues.

Años más tarde, pero ya situado en Madrid, llegó la hora de visitar los conocidos grandes almacenes y con el mismo resultado. Esta vez mis ojos se posaron en un par de libritos, que a día de hoy no me hacen ni pizca de gracia, pero que era lo que tenía más a mano con 9 años si quería profundizar en el tema: “Pescadores de Tiburones. Marrajera I” y “Tiburones y Grandes Peces. Marrajera II” (Plaza & Janes, 1979) y con capítulos tan abominables como: “nuestros heroicos barcos marrajeros”, “los aparejos de pesca”, “el emocionante momento de izar las piezas” y muchos más por el estilo.

A día de hoy, no es un libro que me compraría.

El segundo tomito, aunque en la misma línea, contaba con fichas de cada uno de los tiburones y otros grandes peces que estos “heroicos hombres” despiezaban en el barco. Esa era toda la información de la que disponía de niño. Con el tiempo y una mente inquisitiva, me hice con buenos libros dónde no tratan al tiburón como un producto.

A la izquierda un libro técnico y a la derecha, no podía faltar,
un librito de pegatinas.

También me hice como es natural en mí, con un buen surtido de tiburones de goma, a los que metía en la bañera conmigo y sus víctimas potenciales, mayormente seres humanos. He sido muy aficionado a que todos mis animales acuáticos devoren personas. Un día tendría que contar a que jugaba solo en casa… Es lo que tiene ser asocial desde la más tierna infancia, algo que debería hacerme mirar.

A veces pienso que Hollywood se perdió un gran cineasta.

Pocos tiburones de goma resistieron al paso del tiempo y su imperio perdió su hegemonía a favor primero de los dinosaurios y posteriormente a los animalitos con cuernos. Pero vamos, que he tenido períodos en que he atesorado de todas las especies posibles. Incluso tuve una colección de insectos a los que construía moradas en los cajones de la mesilla de noche y a los que ponía nombre. A la hora de irme a dormir, junto con el imprescindible pijama y una linterna, se venían conmigo a la cama.

Monstruos de la infancia. ¡Imprescindible!

Ya puestos en antecedentes y sin desviarme más del tema, llega la televisión, que no el cine y empiezo a descubrir las Monsters Movies. Principalmente las películas de Ray Harryhausen y su “El Monstruo de Tiempos Remotos” (1953) que dio el pistoletazo de salida a mi afición por Godzilla y todo el cine de catástrofes. En general, películas donde las masas borreguiles están en peligro, ya sean: terremotos, colosos en llamas, enjambres, poseidones. ¿Estaría mal visto decir que me parto y me troncho? ¡Oops, I dit it!

Una película que despertó mi curiosidad...

Luego llegaría a la TV de mi casa “Tiburón” (1975), pero antes en el colegio, en el cine que organizaba la asociación de padres, flipé con “Tintorera” (1977). Contaba solo con 8 años y desde entonces, dependiendo de las modas del momento, los escualos no me han abandonado.

La creatividad de los carteles no varia mucho, la verdad.

Entrando en materia, no me cabe ninguna duda que hablar de cine y mencionar tiburones, equivale a que todo el mundo rememore la película de Spielberg. A mí en particular no es la película que aborde esta temática que más me guste. Sólo destaco la banda sonora que siempre me causa inquietud y normalmente la veo hasta que Chrissie es arrastrada por el agua. ¡Tocada y hundida!

Mi padre siempre se negó a compararnos una colchoneta de goma... 

Poco más me atrae. Además yo “pago” por ver, no para intuir. Como ya sé que un tiburón se ha comido a la rubita, los líos que se trae el agente Brody con las autoridades que no le creen y sus paranoias me aburren. Y no hablemos del metraje final y ese duelo de a ver quién es el más macho que se traen en la barca del pescador Sam Quin. ¿Las muertes? Un niño (Alex) en su colchoneta de goma y poco más. Yo habría añadido el asesinato de la madre, por pesada e histérica. ¡Chica haber estado pendiente del niño y no de la puñetera revista de cotilleos! Para agotar mi paciencia, tengo que esperar 124 minutos para ver un poco al verdadero protagonista.

Blake Lively se queda loca al ver lo que le pasa al pequeño Alex
por prestarle su colchoneta.

Aprovechando el éxito de la misma, llega “Tintorera”. Un truño parecido pero en peor. Como no tendrían presupuesto tiran de secuencias nocturnas, por no decir que solo se veía negro y escenas de documentales de tiburones que se ven a la legua. La recuerdo sobre todo porque los padres que nos vigilaban en el cole, guardianes de la decencia, colocaron sus manos en el proyector cuando salieron unas secuencias de ¿desnudos? Siempre me intrigó que es lo que se vería y la tenía mitificada. Al verla de mayor descubrí que eran varios culetes al aire.

Si en un recinto pone NO PASAR no pases y nunca,
nunca, te metas en una piscina abandonada...

Fuera del género de tiburones, las mejores copias del icono fueron: “Orca, la ballena asesina” (1977) y “Piraña” (1978). Desde luego prefiero la segunda, aunque no me resisto a ver a Bo Derek.

Mi presupuesto no daba para Bo Derek
y necesitaba una rubia que sólo se desnudase por exigencias del guión.

“Tiburón 2” (1978), llegó al televisor de mi casa prometiendo más, que es lo mismo que decir que Jaws se come a algunos más. La primera secuencia dónde una chica hace esquí acuático es la que más me gusta, aunque cuando su compañera en la motora le quema la cara al tiburón antes de morir ya me lo fastidia todo. Luego le tienes que ver requemado toda la película. Una frase que me gusta mucho es cuando Brody, que aparece de nuevo en escena, interroga a una vieja (visillo) que vio todo desde el porche de su casa y comenta: ¡Se lo estaban pasando tan bien…!

La cara quemada de Jaws me pone enfermo.
Menos mal que arreglan el desguisado dejándolo devorar un helicóptero.

Los italianos muy cucos ellos, lanzaron en 1981 “Tiburón 3” conocida como “El último tiburón”. A mí la cinematografía italiana no me gusta nada, por cierto. No salen de hacer más que malas copias, comedias burdas y vecindarios escandalosos con las típicas, desesperantes y gritonas mammas italianas… Si acaso me quedo con los giallos, pero este es otro género dominado por Dario Argento, un director que me gusta mucho.

A Veronica Lario le seccionan un brazo en "Tenebre" (1982),
pero no fue precisamente un tiburón.

En cuanto a la película, solo puedo decir que es muy cutre y que Univeral Pictures se encargó de prohibirla en su día por el tema de derechos. Se lanzó en Dvd en Italia en 2007 y hasta el 2013 no conoció ese formato en EEUU. Allí solo se puede adquirir por internet. La vi en televisión y la descargué de internet. ¡Tanto revuelo para algo que no vale nada! Tiene alguna escena de comilona interesante e insertos de documentales, pero el que realmente interesa es de puritito plástico. ¡¡Sacad a Jenny del agua!!

Los italianos buscando atrezzo para su película dieron con Fiestas Paco.

Veraneando en Dehesa de Campoamor desde el decimotercer piso en el que nos encontrábamos, se veía la pantalla de un cine de verano. Desde el balconcito pude (aquí si procede) intuir “Tiburón 3D”o “El Gran Tiburón” (1983), la tercera parte de la saga iniciada por Spielberg. Más o menos se podían escuchar los gritos de los protagonistas (supongo que eran de éstos), ver algunas sombras y como por la mañana había visto el cartel de la misma (que me fascinó) colocado en la entrada del supermercado dónde acudíamos a por vituallas, me hice mi propia composición de la película. Me contento con poco, jajaja.
¡Doy gracias a Dios por tener tanta imaginación!
 
Sherilyn Fenn sufrió el ataque de un tiburón.
Algo que le vino muy bien para su papel en "Boxing Helena" (1993).

“Tiburon 3D” es la película del parque acuático submarino y aunque, en la tele pierde mucho por lo de los efectos en 3D, está sí que tiene ya mejores escenas truculentas y Jaws aparece de cuerpo entero aunque parezca un torpedo tele-dirigido. También me gusta mucho cuando los delfines socorren a los protagonistas, aunque hubiese preferido que estos simpáticos y ¿listos? cetáceos los hubiesen conducido directamente a las fauces del Gran Tiburón, en venganza por estar encerrados y obligados a hacer mil monerías.

¡Está que se sale! Real como la vida misma...

En 1987 acudí al cine a ver “Tiburón, la venganza”. Amores otoñales entre la viuda del agente Brody y Jaws, aderezado con flashbacks de las dos primeras partes y de las más rolleras. Pese a lo mala que es, por lo menos la vi en pantalla grande.

Brooke, la hija de Hulk Hogan y sus poderosas razones
que la convierten en la heroína de "El ataque del tiburón de 2 cabezas".

Las películas de tiburones siempre me han dado inquietud, sobre todo si me encuentro en la playa y me pongo a pensar mucho en el tema o gastar bromas a otros que luego me las creo yo. Principalmente lo que me provoca ese desasosiego es no saber qué es lo que me estaría devorando vivo. En caso de que quisiera que me devorasen vivo, prefiero animales terrestres, que por lo menos los puedo ver venir.

Pesadillas nocturnas y también diurnas.

Tuve que esperar hasta finales de los años 90, para ver una película verdaderamente buena con tiburones. A mí por lo menos me lo parece. Se ha convertido en una de mis favoritas y la que suelo ver en más ocasiones: cuando todavía no se habían puesto de moda los tiburones, aparece “Deep Blue Sea” (1999). Buenos actores, mucha merendilla, mucha sangre, efectos especiales, buenos tiburones (quiero decir bien hechos), nada de discursos aburridos. Unos científicos experimentan con tiburones blancos a los que terminan por potenciar demasiado la inteligencia, sin más. ¡Una verdadera superproducción!

Se acabaron los selfies y los whasapp para él.

Encontrándome una noche solo en casa y como sabía que Escolopendra pasaría de verla, me encaminé hacía un cine cercano, que estaba en el marco incomparable del centro comercial Carrefour. Como detesto las colas y ver trailers, hice tiempo hasta que llego la hora de la peli. Cuando entre en la sala estaba completamente a oscuras, pero a pesar de tener la vista de un topo, vislumbré un sitio en todo el centro de la misma, sin cabezas delante.

La mejor manera de despejar una playa o un sitio concurrido,
es soltar un animalejo devorador de personas.

Al ir solo, vi la película como todo un hombretón, sin taparme la cara ni una sola vez. Sin ningún respingo, sin ningún grito de espanto. ¡Tengo don natural para saber estar en cualquier situación difícil!

Hay que mantener el tipo en cualquier situación,
aunque te la veas con un tiburón de 3 cabezas.

Cuando acabó la película me di cuenta de que yo era el único espectador. Por un lado me sentí como Prince cuando alquiló un cine para él solo (como me apuntó Escolopendra más tarde), pero por otro lado, tanto mantener las formas, me creó un estado de total desasosiego que me conducía directo hacía el pánico, sobre todo cuando tuve que cruzar el parking interior solitario y oscuro. Era tal mi estado, que me repetía constantemente que los tiburones no pueden estar fuera del agua y menos, escondidos tras las columnas o debajo de los pocos coches que había. Yo por si las moscas, no olvidéis que acababa de ver una película de tiburones superinteligentes, atravesé el parking más rápido que el correcaminos, dirigiéndome raudo y veloz hasta la parada de autobús más próxima.

Al tiburón de "Carnada" no le interesan las ofertas 3x2 del super.

Ahora que la he visto no sé cuantas veces en Dvd, pasándola rápido, sin sonido, puedo decir que me la sé de memoria y ya no me produce miedo. Ahora solo disfruto con ella.

¡Atención personalizada al cliente!

El siglo XXI trajo de vuelta a los tiburones. Pasando por la serie B, con telefilms de sobremesa carne de la infame Tele5 como “El ataque de los tiburones” (2005), mala a rabiar, hasta llegar a producciones respetables.

La madre de todas las batallas. ¡Pressing Catch acuático!

En cuanto a la serie B, siempre tendré que agradecer a mi querida Bamba Negra que me descubriese “Mega Shark vs. Giant Octopus” (2009) y que me la bajase de internet. En ese tiempo yo no solía hacer ciertas cosas… Recuerdo que me comentó que si sabía de una película de un tiburón gigantesco que atrapa un Boeing en pleno vuelo. ¡No hizo falta que me dijera nada más!

No me cansaré de repetirlo: ¡gracias Bamba Negra!

A partir de ésta ya me he visto todo lo Megaposible que existe y cualquier mutación que reúna las condiciones necesarias como devorador de potenciales donantes de sangre y órganos, conocidos por el vulgo como seres humanos.

Paul Logan, típico galán de serie B.
Izqda con una linda piraña y a la dcha para dar gusto a mis lectoras.

Como a los grandes ejecutivos no se les escapa ni una, lanzaron una nueva piraña muy serie B. Divertida, bruta y con mucha sangre: “Piranha 3D” (2010) y ya puestos se resucitó con mucha sangre a Jaws en “Tiburón 3D. La Presa” (2011). En ocasiones me limito a ver las escenas sangrientas después de leer el argumento en wikipedia. ¡Voy siempre al muñón!

No hay dos sin tres y... ¡hasta cinco!

Abierta la veda, me entregué a una orgía de títulos que para que contarte: “Sharktopus” (2010); “El ataque del tiburón de 2 cabezas” (2012); “El ataque del tiburón de 3 cabezas” (2015) y por supuesto “El ataque del tiburón de 5 cabezas” (2017). Todos de proporciones gigantescas, muy Mega-todo, Mega-esto o Mega-lo-otro. ¡El Mega que no falte!

En la serie B,
cualquier animal es susceptible de terminar siendo Mega-algo.

Por si os lo preguntáis, os diré que las pirañas también tienen su “Mega Piranha” (2012) y hasta tienen su “Pirañaconda” (2012) y su “Piranha Sharks” (2014). ¡Puro festival del humor!

Necesitarás de una buena dosis de psicotrópicos para verlas de un tirón.

No tiene nada que ver, pero hace unas semanas incluso me vi una película, “Boar” (2018) de: ¡un jabalí gigante asesino!

Contra todo pronóstico está película estuvo muy bien.

Otra de las habituales cuando necesito dar rienda suelta a mi ira es: “Carnada” (2012). Una película australiana que está muy bien, si te va este tipo de películas. A saber: un tsunami, atrapa a una serie de personas en un supermercado junto con unos tiburones blancos. El tsunami ahoga a unos cuantos y los tiburones van devorando a algunos de los supervivientes. Tiburones y cine de catástrofes en una sola peli. ¡Pura delicatessen!

Recomendable para liberar estrés,
por lo menos en Crystal Lake.

La serie A entró a saco con películas que no están mal pero que no son muy sangrientas e incluso aburridas. Entre ellas: “The Reef” (2010); “Marea Letal” (2012) con Halle Berry; “A 47 metros” (2017) o “Infierno Azul” (2017) con Blake Lively.

Si te van los tiburones pero no te va la sangre, éstas son las tuyas.

Pero lo más de lo más son las películas de la serie Sharknado: “Sharknado” (2013); “Sharknado 2” (2014); “Sharknado 3. Oh Hell No!” (2015); “Sharknado. Qué la 4ª te acompañe” (2016) y “Sharknado 5. Aletamiento Goblal” (2017). Muchos tiburones y mucha sangre. Brutas, divertidas, para pasar el rato. Sin ningún tipo de pretensión. Es verdad que alguna me da pereza ver de nuevo, pero aún así estoy esperando ansioso poder ver: “El último sharknado: ya era hora” (2018).

¡Superfán de la saga entera!

En Crystal Lake nuestro conocimiento es tal que, por ejemplo, con solo ponerle a Escolopendra Venenossa una escena de una peli, sabe que es del canal SyFy. El canal que produce semejantes engendros principalmente. Lo bueno de ésta y otras películas por el estilo es que te llevas sorpresas encontrándote actores y cantantes inesperados en sus horas bajas, bajísimas, como: Lorenzo Lamas o Jaleel White el Steve Urkel de la serie de televisión “Cosas de casa” (1989-1997).

¿He sido yo?

Como soy de buen comer, me gusta que estos adorables pececillos se alimenten bien y crezcan sanos y saludables.

¡¡El tiburón de 3 cabezas!!

Yo… he visto cosas que vosotros no creeríais: tiburones en el espacio, en la arena, en la nieve, tiburones fantasma, incluso un tiburón zombie.

Venenosos salu2 desde Crystal Lake!
Fotos: archivo, escaneados e internet.

"Yo soy un tiburón cortés. No una máquina cruel de devorar. Si esta rancia imagen deseo cambiar, debo cambiar yo de una vez. Los peces son amigos, no comida."
Lema de los tiburones. (Buscando a Nemo,2003)