sábado, 18 de abril de 2020

¡NO ME TOQUES!


Sobar
De or. inc.
1. tr. Tocar repetidamente algo pasando la mano.
2. tr. Manosear a alguien.
3. tr. Molestar, fastidiar con trato impertinente.

“Todos tenemos ideas muy claras sobre lo que es normal. Atengámonos a esas ideas y dejemos a la psiquiatría mantener sus definiciones del hombre moderno fuera de nuestro vocabulario.” Marlene Dietrich

Cualquiera que me conozca un poco sabe que no me gusta mucho que me toquen y menos que me abracen. Me gusta guardar las distancias y me agobia que invadan mi espacio vital. En ocasiones suelo explotarlo para evitar situaciones que me desagradan. ¡Quién evita la ocasión evita el peligro!

El tocar se va a acabar...

Un día viajando en el metro, un niño que iba con su madre se acercó a mi lado muy emocionado. El niño no me molestó en absoluto, cosa rara, ya que suelo evitar los vagones donde encuentre alguno. La verdad es que me caía simpático y me intrigaba el lugar al que se dirigía. Lo que me sorprendió no fue mi buena disposición a que el niño me rozase, sino la reacción de su madre. De la manera más educada y amable posible le dijo: ¡ten cuidado estas invadiendo el espacio de esta persona!

Lo normal es que la gente te invada, te roce, te toque, abrace, etc., pero yo no soy muy amigo del contacto físico. En alguna ocasión, para evitar malos entendidos y que la persona que viene hacía mí no se sienta mal: ¡soy el que da el primer paso!

No sé cuando empezó mi “fobia” a que me tocasen, pero con el tiempo y autodisciplina he ido aprendido (en ciertos casos) a superarlo. Si me pongo a pensar en su origen me vienen a la cabeza flashback recurrentes que me dan la pista de por dónde van los tiros. ¡Nada como dedicar tiempo a autoanalizarse!

Helen Parrish avisa a Deanna Durbin que la próxima
vez que la toque se llevará una hostia.

El recuerdo que tengo más vivo fue cuando tenía aproximadamente unos 9 años. Estando en el colegio fuimos de excursión a Rascafría. Al bajar del autobús tuvimos que cruzar un pequeño puente (o así lo recuerdo) y a la mitad del mismo nos cruzamos con una excursión de adultos con discapacidad. En un momento dado empezaron a tocarnos el pelo, agarrarnos la ropa e incluso a una compañera le quitaron el helado. Todo fue cuestión de minutos pero me parecieron una eternidad. Todo acabó cuando aparecieron unas religiosas y pusieron orden. La situación me dio miedo y también sentí pena por ellos. Eran otros tiempos…

Si me pongo a pensar en mi infancia podría decir que la cosa viene de lejos.

Marnie agobiada por el lapabrazo de su galán.

He contado más de una vez que no me gusta el deporte, pero no sé si también tendrá un poco que ver con todo esto. Algo que no he contado nunca es que si no me gustaba el judo, no era por no hacer deporte sino porque había contacto físico y en el judo esto es inevitable. Lo que más recuerdo es verme colocarme el judogi cada dos por tres. Creo que me incomodaba tener el cuerpo expuesto y notar manos ajenas rozándome la piel. Lo deduzco, porque en ese tiempo era bien pequeño.

De niño, en las pocas ocasiones en las que he asistido a misa, temía el momento de: “darse la paz”. Solo pensaba en evitarlo a toda cosa. Dar la mano a un desconocido me producía cierta cosilla… Luego al observar que “darse la paz” no significaba nada para nadie, me dio el motivo suficiente para no volver a hacerlo. Ese momento para mí, al que se añade (desde mi punto de vista) una sonrisilla siniestra es cuando menos: ¡espeluznante!

Podéis daros la paz: ¡momento terrorífico!

De todas formas el que no me guste que me toquen no solo me pasa con desconocidos. También me ha pasado con familiares, amigos y conocidos en mayor o menor grado.

Cuando íbamos a visitar a mi abuela paterna, a veces se juntaban varias de sus hermanas y nos tocaba hacer el “paseíllo”. ¡Los pellizcos en los mofletes ni contarlo! También me pasaba con mis abuelos maternos. Tanto con ellos como con las visitas, aunque estas fuesen de familiares que me gustasen. Hubiese preferido hacer un saludo general y punto, pero como era y soy disciplinado pasaba el trago y luego me comportaba con total normalidad. Según me han contado yo era bastante cariñoso. ¡Ver para creer!

Lo de ser un "mono" de feria no casa conmigo.

Como siempre he llevado mal el tener que hacer el “paseíllo”, no me gusta que si visito una casa donde hay niños les “obliguen” a saludarme. Aviso antes a los padres que dejen al crío que decida por sí mismo. No aguanto a esos padres que se empeñan en que me saluden aunque él no quiera. Me dicen que es por educación. Les entiendo pero no lo comparto. Otra cosa es que la visita se convierta en un infierno porque el niño parezca que esté poseído.

No, no estoy poseído. ¡Es que me quiero lavar las manos!

Algo que no consigo superar del todo es viajar en transporte público. Depende también de mi IEV (Índice de explosividad volcánica). El peor sin discusión es el metro. He llegado a hacer recorridos más largos en otros medios por evitarlo. Me olvido de mi mano a la hora de sujetarme en la escurridiza barra del vagón y si me roza alguien: ¡me da un patatús! Si te despistas y te acercas la mano a la cara, algunas veces huele como a Doritos… Esto va unido a otra cosa que me da asquito, que es ver comer a la gente en el vagón. Pienso que comer es un acto bastante personal y solo debe hacerse con personas de total confianza. Cuando salgo a comer fuera de casa tengo mis manías a la hora elegir mesa y de sentarme en ella.

Marnie Edgar: No me quieres. ¡Solo soy algo que has atrapado! ¡Crees que soy una especie de animal que has atrapado!
Mark Rutland: Así es, lo eres. Y he atrapado algo realmente salvaje esta vez, ¿verdad? Te he rastreado y atrapado, y por Dios que te no te voy a soltar.
“Marnie” (Universal, 1964)

Tocar cosas que otros han tocado antes me da repelús y si encima les pongo caras peor. Cuando pedaleaba hacía la nada más infinita en mis clases de spinning, tenía que elegir muy bien la bici en la que me sentaba. Imagino que suponéis que la mitad de las veces estaban sudorosas… Ya ver las gotitas o charquito de sudor en el suelo ni te cuento. ¡Lo dejo que vomito!

Sólo para tus ojos: ¡mirar pero no tocar!

Tocar y no ser tocado: ¡this is the question!

Si me hubiese dedicado al mundo del circo hubiera destacado como contorsionista. Es tener que ir a un wc público y hacer “malabarismos” para poder entrar y para poder salir. Cuando quedo para tomar algo, siempre me pongo pejigueras eligiendo locales. Prefiero que estén semi-vacios o vacios del todo. Eso me da cierta confianza para, si tengo que usar el wc no me estrese en exceso. De todas formas nunca bajo la guardia. En el caso de no darme mucha confianza siempre va alguien a reconocer el terreno por mí. Normalmente Escolopendra Venenossa o Carmen Munster.

¿Estará el wc en condiciones? ¡Va a ser que no!

Soy experto en utilizar el codo para abrir puertas o utilizar el meñique para abrirlas desde la parte superior de la misma. Si la puerta se abre cuando llego, me escurro hábilmente antes de que se cierre. Al lavarme las manos no me queda más remedio que usarlas para abrir el grifo del lavabo, pero lo cierro con el codo si se puede y si no, me envuelvo las manos con papel. Para secármelas empleo mi propia ropa. Para salir utilizo el pie y el codo si no tienen picaporte, en caso contrario llevo las manos envueltas en papel como si de guantes de boxeo se tratasen. Cuando estoy en mi sitio me doy con jabón líquido, que es algo que me acompaña prácticamente toda mi vida adulta.

A veces no me extraña que piensen que soy un "bicho raro" porque más de una vez me han pillado in fraganti en el proceso.

La puerta de un wc público es el peor lugar al que alguien escrupuloso como yo se debe enfrentar, pero también es mi modus operandi con cualquier puerta que me dé grima.

¡Si no te gusta que invadan tu espacio vital
King Kong es tu héroe!

De todas formas si tuviese que evitar tocar cosas tendría que encerrarme en casa y tirar la llave. Creo que tengo una parcela de mi cerebro dedicada exclusivamente a omitir ciertos pensamientos. Me imagino a unas cuantas neuronas con las caras de los personajes de la serie “Erase una vez… la vida” haciendo guardia para eliminar cualquier idea desagradable antes de que nazca.

¡Nunca he sido escrupuloso con los animales!

Relacionado con todo esto está mi manía a evitar entrar en un lugar, sea el que sea, donde estén reunidas un cierto número de personas. En general no tengo cuantificado el total que tolero alrededor, pero el ideal es que sean menos de diez. Así que, no soy amante de las bodas, bautizos y funerales. Además en estos eventos donde hay mucha gente, los baños suelen estar muy concurridos…

Esto me recuerda, y lo sabe muy bien Escolopendra Venenossa, que no visito los baños de carretera, aeropuertos ni nada parecido.

¿Cómo me las apaño cuando voy a un gran almacén con lo que me gustan las compras? Enfoco mi atención en mi objetivo e intento evadirme de lo que me rodea. Entro y salgo rápidamente sin entretenerme. En cualquier caso y situación: ¡no pensar!

Freeman Lowell no se lo pensó mucho
para dejar el espacio "limpio" de Homo sapiens.

Como ya habéis visto no llevo bien estar rodeado de gente, incluso tampoco lo llevaba bien cuando estudiaba o trabajaba.

Aunque cueste creérselo soy bastante tímido y me ruborizo (o lo hacía) con bastante facilidad. No me gusta hablar delante de muchas personas. Es verdad que si pongo la directa no tengo freno, pero solo cuando tengo confianza. Sin saberlo el padre de mi amiga Mª Jesús me ayudó a ser más abierto y a enfrentarme a posteriori a grupos de personas. Él siempre que me veía me gastaba alguna broma que hacía que en seguida me pusiese colorado. Un día decidí ser el primero en gastar la broma y llevar la conversación. ¡La mejor defensa es un buen ataque!

Una abrazo a traición pilló desprevenida a Beverly...

Cuando estudiaba en Artes y Oficios recuerdo no hablar con casi nadie en mi primer año y menos con los profesores. Cuando eso cambió un profesor se acercó y me dijo: ¡por fin escucho tu voz! Al año siguiente a este profesor le llegó a sus oídos que yo era muy charlatán y que no paraba. Pensaba que le hablaban de otra persona. Ya conté en otra entrada del blog que otro profesor de la misma escuela le comentó a Escolopendra: ¡cuando le conocí era muy distante!

¡Nunca daría una conferencia ni aunque fuese sobre cine!

De todas formas es inevitable tener contacto con otras personas. Iba a yoga y acudía a la piscina todos los días, pero más de una vez he abandonado mi clase de yoga porque cuando llegaba tarde, si había más personas de las que podía aguantar salía de allí como alma que lleva el diablo. También he abandonado la piscina con el gorro y el bañador puesto si estaba llena. Si llego el primero y cojo sitio ya me da igual que el número supere lo aceptable. Eso sí, intento salir el último para no tener que confraternizar.

Enrique Claudin solo imparte clases particulares...

Si o si, cuando estoy rodeado de personas siempre me coloco al fondo o en una esquina. Evito tener a nadie cerca. Esto es contraproducente cuando vas a clase o una conferencia, sobre todo si eres corto de vista o el orador de turno tiene un volumen de voz escaso, pero hago uso de mi ingenio y me apaño. Si soy sincero, cuando estudiaba, si la materia no me interesaba en lo más mínimo me ponía a pensar en mis cosas. En mi época de estudiante (obligado) acumulé: ¡muchos insuficientes!

En mis días de spinning, en pleno verano con el sol en su máximo esplendor, me colocaba al lado de las cristaleras. Si entrabas en la clase te encontrabas un lado abarrotado y en el otro a mí. Llevo fatal el sol y el calor pero: ¡prefería achicharrarme!

¡Nunca me ha importado estar solo!

Como decía Kipling: “(…) vuelve de cuando en cuando a ser el gato que va solo y todos los lugares le dan lo mismo.”

Tener una vida solitaria no me ha impedido tener amigos. Lo bueno es que puedo dedicarme en exclusiva a unas pocas personas, conocerlos bastante bien y tener una amistad a prueba de bombas. Tampoco me ha impedido hacer cosas, aunque siempre he preferido hacer cualquier actividad solo que en grupo.

Cuando asistí a las clases de terapeuta de Flores de Bach, aprendí mucho más sobre mí (y los demás) que si hubiese ido a ver a un psicólogo, siempre y cuando hubiera considerado que tenía un problema.

¡Marnie prefiere rozarse con un potro antes que con un mozo!

El aula donde se realizaba esta terapia floral solo tenía una fila de asientos y me colocaba en un extremo. Hablaba poco y me mantenía distante observándolo todo. En la misma habría una docena de personas o más y todas eran bastante extrovertidas. Cosa con la que no comulgo. La profesora que las impartía, con una larga trayectoria y experiencia, me caló en seguida. Cuando empezó el tema de las flores tipo (son las que definen una característica personal, en vez de un estado de ánimo), indicó a la clase que en la misma había un clarísimo Violeta de Agua. ¿Sabéis quien era?

Ya con la cara de mi color habitual y una vez se había desvelado el “misterio” del único chico de la clase, deje de comer solo y empezaron a dirigirme la palabra. No me hablaban porque fuesen unos bordes, sino porque: ¡me tenían miedo!

El último día de curso, la profesora me presentó a su hermana que vino ese día a vernos o a conocerme, no se… Mantuve una larga y enriquecedora conversación con ella. Se despidió diciéndome que estaba encantada de haber conocido un típico Violeta de Agua...

Las Flores de Bach abrieron una puerta
a un mundo nuevo.....

Comparto tanto características buenas como malas con el tipo Violeta de Agua, pero lo principal es: que no busco el contacto físico con los demás y la soledad es mi bien más preciado. Para el tipo Violeta de Agua es algo así como: “que no me molesten ni me invadan”. También se relaciona mejor con los animales que con las personas. Con los animales no soy escrupuloso. Sea el animal que sea.

Hablando de animales… Soy un poco como los gatos. Si dejo que me achuchen llega un punto en el que me vuelvo arisco.

Un fin de curso escolar estuvimos durante una semana en una Granja Escuela. Prácticamente todos los días estaba metido en la cuadra con los animales faltando al resto de actividades. Esto desde luego no gustó mucho a los profesores. Aunque me mandaban a buscar, en cuanto podía me escabullía. Al final me dieron por imposible. ¡Cuando volví a casa olía a cabra!

De niño no sabia que se podía dar más de un uso
a un apero de labranza...

En esa granja “sobreviví” a ciertas experiencias (incluido juego alrededor de una fogata) que podrían haberme convertido en un: verdadero Jason Voorhees…

En mi opinión creo que se da demasiada importancia al contacto físico entre los Homo sapiens y por añadidura a la empatía. Otro rasgo que no casa con Violeta de Agua. Si te sales de lo que se considera “normal” te conviertes en una especie de Sheldon Cooper, que está muy bien para echarse unas risas viéndolo en la tele, pero que no suele ganarse muchas simpatías en la vida real.

¡Nadie como la Garbo para entender de lo que hablo!

“Nunca dije: “Quiero estar sola”.
Sólo dije: “Quiero que me dejen en paz”.
Hay toda una diferencia.”
Greta Garbo

Venenosos Salu2 desde Crystal Lake!
Todas las fotos archivo del autor.

"Todos tenemos que llevar nuestras propias vidas al final, ya sabes."
Catherine Deneuve como Carol en "Repulsión" (Compton Films, 1965)

sábado, 29 de febrero de 2020

BELLA DE DÍA


Vampiresa
De vampiro y –esa.
1. f. Mujer que aprovecha su capacidad de seducción amorosa en beneficio propio.
2. f. Mujer fatal.

“Hermosa como la muerte, seductora como el pecado,
fría como la virtud.”
Luis Buñuel

"Soy una persona reservada, no fría."

¿Qué fue primero, el huevo o la gallina?
Tan inútil es responder a esta pregunta como difícil es para mí recordar a quien descubrí primero: si a Catherine Deneuve o a Luis Buñuel.

Siendo Buñuel uno de mis directores favoritos me gustaría poder decir que desde bien joven ya me gustaba, aunque pueda pecar de niño redicho, pero lo más lógico es que fuese ella la que llamara mi atención. ¡Deneuve es Deneuve!

"Buñuel no tenía nada de perverso."

Seguramente una noche vería por televisión “Belle de Jour” (1967) y quedaría seducido por la presencia de la rubia protagonista, porque sinceramente no creo que en aquel momento me interesara especialmente el cine de Buñuel. De hecho “Repulsión” (1965) es una de mis películas favoritas de Deneuve y el cine de Polanski no me atrae en absoluto. Lo mismo me pasa con Truffaut. Creo que eso lo deja claro. A esto yo lo llamo: ¡el poder de la estrella!

"Buñuel era un hombre de una personalidad
muy enigmática y secreta."

"Puedes expresar muchas cosas, mucha acción sin hablar."

Al enterarme por las redes sociales que en noviembre del año pasado Catherine Deneuve fue hospitalizada en estado muy grave, repasé su carrera que tenía un poco abandonada desde que protagonizó “Potiche, mujeres al poder” en 2010. El estreno de esta película me pilló mientras me encontraba de vacaciones en París junto a Escolopendra Venenossa. Toda la ciudad estaba invadida de carteles de la película y en cuanto volví a casa me faltó tiempo para ir a verla con Carmen Munsters al cine. Recuerdo el viaje y recuerdo el cartel: ¿Fue un viaje con mensaje subliminal?

"Vivo con mucha normalidad, paseo a mi perro,
salgo con mis amigos, vamos al cine, hago cola, vamos a restaurantes." 

De todas formas, mucho antes de que sufriera el percance, ya la había visto en “Dos mujeres” (2017). Buena película, por cierto. Lo que me pasa ahora es que la he retomado con fuerzas renovadas. Tantas que mi amiga Aurea me ha sugerido amablemente que me relaje.

"Puedo ser muy desagradable, muy lejana, muy dura. Y ésa es la imagen que trasmito. Puedo ser muy fría e incluso agresiva.
No me controlo totalmente."

"Me irrito, estoy nerviosa, muy tensa o estresada,
pero nunca me aburro."

Cuando he sido “vampirizado” por algo no tengo freno. El retorno de Catherine a mi panteón de estrellas empezó con una simple foto que compré a mi Proveedor de Mitos. Al instante la subí a mi cuenta de Instagram y recibió más “likes” de los que acostumbro a recibir. Esto me animó a retomar a Deneuve y dar un descanso a las estrellas de la época dorada de Hollywood. En mi opinión Catherine Deneuve cuenta con una personalidad tan poderosa que puede recoger fácilmente el testigo de las estrellas del cine clásico. ¡Como ella hay pocas en el cine actual!

"Es más parisiense que francesa.
Representa el estilo, la seducción, la elegancia, el misterio...
que no oculta cierto toque sexy. Es determinada, de una rara eficacia y sabe exactamente lo que le conviene."
Helmunt Newton

"A veces es más difícil hacer películas muy simples y discretas."

Muy "vivo yo", rastreaba por internet “La última locura de Claire Darling” (2018), una comedia dramática que llamó mi atención por su look y porque trabajaba con su hija Chiara Mastroianni. Aunque tarde, le he cogido el gusto al pirateo. ¡Yo que era de tenerlo todo original! O soy muy torpe todavía o los amigos del pirateo no deben ser muy amigos del cine francés (en versión original subtitulado), así que hice lo que me suponía menos esfuerzo y pérdida de tiempo: ir a comprarme el DVD. ¡Por Catherine he hecho algo que no hacía desde hace unos 10 años!

"Sabe salir airosa de cualquier situación
sin contar con la ayuda de nadie."
Philippe de Broca

"No siempre soy la persona más agradable para conocer,
porque olvido muy fácilmente que soy actriz cuando no estoy trabajando."

Aprovechando que iba a un centro comercial a por leña para nuestra estufa, como quien no quiere la cosa me dirigí a una conocida tienda a por la película. Casi tiro la toalla después de buscar en los estantes de comedia y drama. Al final tuve que recurrir a una dependienta que me indicó que debería haber buscado en: ¡cine de autor! No pude recurrir a mi escusa habitual de que soy un “topo” porque llevo gafas progresivas con las que, salvo raras ocasiones, me desenvuelvo bien. ¡Estoy muy desentrenado!

"Siempre he preferido a las personas discretas
y herméticas a las excesivamente extrovertidas." 

¡El glamour y lo rural hermanados gracias a un centro comercial! Así nos las gastamos en Crystal Lake: en una mano cargamos con un saco de leños a lo Hulk y en la otra llevamos delicadamente una película francesa. Posiblemente para Escolopendra ambas cosas sean sinónimos porque, aunque se esforzó en no quedarse dormida, su amigo Morfeo hizo acto de presencia.

"Puedo ser muy critica conmigo misma y con otras personas;
puedo ser muy exigente."

La película me gustó pero no alcanzó las expectativas que había puesto en ella. En cuanto a Escolopendra… No insistiré con el cine francés-Deneuve. En su momento también se durmió con “Potiche” y cuando sale a relucir el tema, me recuerda que no me perdonará que en uno de mis ocasionales arrebatos románticos la llevase a ver “Place Vendôme” (1998). Eso de que una dama pase de la ruina absoluta, tanto económica como personal, al mayor esplendor vendiendo unos diamantes robados sin ayuda de nadie, casi como que es ciencia ficción para Escolopendra. A mí me parece de lo más natural si le sucede a Catherine: ¡nada es imposible para ella!

"Mi independencia sentimental se basa en la independencia económica, sin ella, la mujer no tiene muchas posibilidades de ser verdaderamente independiente."

En cuanto a mis arrebatos románticos… ¿qué puedo decir? Como arma de seducción masiva le colé a Escolopendra en el reproductor de VHS “Godzilla contra Mothra” (1992). Nada más que añadir…

"Nunca he imitado a otras actrices, al menos conscientemente."

En pleno “subidón Deneuve" fui con Escolopendra Venenossa y Carmen Munsters a la exposición: “Vampiros. La evolución del mito”. Allí también estaba ella, desde luego, metamorfoseada como Miriam Blaylock. Hablando de todo un poco (como nos pasa siempre) mientras tomábamos un vino, les conté a ambas el regusto amargo que me había dejado la película “La última locura de Claire Darling” y que estaba en cines “La Verité” (2019). My BFF me susurró cual vampira (el ambiente era propicio) que estaría encantada de ir a verla conmigo y que además me invitaba. ¡Con semejante argumento no podía quedarme en casa!

"Yo no soy irreprochable. Soy muy pasional, a pesar de la leyenda de la mujer helada, y me desaliento fácilmente.
Puedo entusiasmarme por algo y luego dejarlo caer bruscamente. Soy muy ciclotímica."

"El amor es sufrimiento. Una parte siempre ama más."

En “La Verité” Catherine Deneuve compartía protagonismo con otra gran actriz, Juliette Binoche. Como no voy a contar la película, que me gustó mucho, la resumo con el siguiente “titular” que le solté a mi amiga Carmen: ¡Viviría con Deneuve y me iría a la cama con Binoche!

¡Me has dado un titular! es lo que suele decirme mi amiga Carmen cuando suelto alguna que otra frase que ella cree ingeniosa.

"Tenía ratones que mantenía como mascotas cuando era muy joven,
y siempre me ha gustado su aspecto. Incluso las ratas. No les tengo miedo."

No entiendo de vinos, pero me da que Catherine Deneuve es como un buen Chardonnay. Cuanto más años tiene, más prestigio, aunque esto resulte, en el caso de los vinos, un mito. Pero, ¿no estamos hablando de un Mito? Deneuve es prácticamente la única actriz en activo con la que me pasa justo lo contrario que con cualquier otra: ¡cuanto más mayor se hace más me gusta! A muchas actrices prefiero mantenerlas en el recuerdo…

"Para huir de las arrugas, lo mejor es huir de los espejos." 

Siempre me ha gustado como actriz y hay que reconocer que de joven era un bellezón, aunque un poco glacial. Su belleza fría e inquietante siempre la ha compensado con sus buenas interpretaciones. No le pongo muchas pegas a su filmografía exceptuando: su etapa estadounidense. Desembarcó en Hollywood en los años 60 y 70, pero sus filmes no tuvieron éxito y no se afianzó como estrella allí. Tengo la impresión de que no se sintió a gusto y los americanos no supieron muy bien qué hacer con ella.

"La historia es más importante para mí que el papel."

"En Estados Unidos me conocen más como la rubia que habla de Chanel e Yves Saint Laurent con acento extranjero que como estrella del celuloide."

Para mí mitomanía, en cuanto a belleza se refiere, su mejor época fueron los años 80 y 90. No hay más que echar un vistazo a películas como “El Ansia” (1983) o “Indochina” (1992), para saber de lo que estoy hablando. En esos años ya estaba yo recopilando todo artículo, entrevista, crítica o lo que fuese que cayera en mis manos. Puede decirse que fue: ¡nuestro mejor momento! Echando un vistazo a mis álbumes de recortes de cualquiera de las actrices que sigo o he seguido, se pueden observar sus periodos de mayor esplendor en Crystal Lake.

"No dediqué mi vida a la actuación. Doy mucho a mi trabajo,
pero mi vida siempre ha sido más importante."

"Es muy pesado ser siempre la bella, soportar la admiración de todos. La gente me admira, me halaga, pero temo que se inventen cosas sobre mí que sólo existen en la pantalla."

Con más de 100 películas en su carrera, ponerme a recordar cada una de ellas es difícil. Entre mis imprescindibles se encuentran: “Repulsión” (1965); “Belle de Jour” (1967); “La sirena del Mississippi” (1969); “Tristana” (1970); “El Ansia” (1983); “Indochina” (1992); “Place Vendôme” (1998) o “Bailar en la oscuridad” (2000). Ahora añadiré “La Verité”. Todas las veo, como siempre hago, en versión original subtitulada. En su caso es imprescindible oír su voz.

"Me encanta no trabajar. Me gusta viajar.
Trabajo tal vez la mitad del año, no más."

A parte de las películas en las que la dirigió Polanski o Buñuel, que todo el mundo seguro que recuerda, en mi memoria permanece como si fuese ayer “La Sirena del Mississippi” de Françoise Truffaut. Guardo un buen recuerdo de este drama romántico en el qué un rico cultivador de tabaco espera la llegada de su prometida a la que nunca ha visto...

"Catherine es más fuerte y responsable que cualquier otro actor; menos vulnerable que cualquier actriz.
Simplemente es el hombre que a mí me gustaría ser." 
Gérard Depardieu

De todas formas si he de elegir a “la madre de todas” las películas de Catherine Deneuve me quedaría con “El Ansia” de Tony Scott, una película de vampiros (con clase) protagonizada junto a otro de mis ídolos: David Bowie. Al comienzo de la película suena el tema de Bauhaus “Bela Lugosi´s Dead”... ¿Bela Lugosi? ¿No es el mítico actor al que vi en la expo?

"Yo no disfruto. Sufro de disfrutar. Es muy cristiano."

Estas semanas he repartido mi tiempo libre a partes iguales viendo películas de Catherine Deneuve y leyendo una biografía sobre el actor publicada en 2014 y de la que (si la memoria no me falla) no tenía conocimiento.

"Yo nunca he cultivado el misterio expresamente, lo que sí tengo es cierto gusto por el secreto. Antes de ser actriz, ya era así.
No tengo ganas de decirlo todo, y menos a todo el mundo.
Quiero conservarme intacta en primera persona."


Curiosidades de la vida Bela Lugosi nació un 20 de octubre de 1882 y la bella Catherine un 22 de octubre de 1943.

¿El Universo se confabuló con estos dos “monstruos” del cine o fue pura casualidad? No sé qué pensar…

En cualquier caso Catherine Deneuve es una estrella indiscutible por derecho propio. Considerada una de las mejores de su generación y de la segunda mitad del siglo XX.

"El problema del paso del tiempo es encontrar la armonía entre lo que uno es y lo que uno hace."

Venenosos Salu2 desde Crystal Lake!
Todas las fotos colección y archivo del autor.

“Para ganarte a una mujer, llévala contigo a ver Drácula.”
Bela Lugosi

martes, 28 de enero de 2020

MENSAJES DIVINOS


Diosa
De deesa, dea.
1.f. Deidad a que dan o han dado culto las diversas religiones politeístas.
2.f. Entidad sobrenatural femenina dotada de poderes superiores a los del ser humano.
3.m. y f. Persona destacada y muy admirada por alguna cualidad.

“¿El éxito de mi vida y su significado?
Unos cuantos metros de celuloide,
que un día irán a parar a la basura…”
Marlene Dietrich


Las culturas del pasado, muy sabias ellas, adoraron a deidades femeninas. Aunque frecuentemente se las asocia con estereotipos femeninos, si nos alejamos de los clichés habituales te encuentras con diosas de la guerra, la sabiduría o del conocimiento, por poner algunos unos ejemplos.

Frances Drake

Con la llegada del cristianismo y sus apóstoles, que se dedicaron a establecerse en cuantos lugares fuera posible desterrando los cultos antiguos y apropiándose de deidades que consideraban paganas, no dejaron títere con cabeza. Empezando por los romanos y los egipcios hasta llegar a nuestros días. Eran como una especie de "Testigos de Jehová" que no dejaban de llamar a tu choza hasta que te convertías. ¡Por pesados, todo hay que decirlo!

En eso los cristianos eran muchísimo peores que Othar, el famoso caballo de Atila del que se decía que “por donde pasaba no volvía a crecer la hierba”.

Audrey Hepburn

Esto no quiere decir que esté en contra del cristianismo o cualquier otra religión, pues soy como el gato de Kipling: “que va solo y todos los lugares le dan lo mismo”. En general, como sabéis si me leéis, estoy en contra de todo aquello que “ataque” mi espacio vital.

Una vez aclarado esto, he de decir que desde adolescente he tenido cierto "feeling" con nuestras santas y vírgenes del santoral cristiano. Sigo apreciándolas como iconos y también por sus cualidades. No es del todo desconocido para unos pocos que las santas, vírgenes y alguna beata, me han acompañado siempre y más de una vez me han enviado señales desde el más allá. Han sido muy insistentes, pero  a día de hoy me hubiese gustado que Ganesh, al que le puse un altarcito hace la pila de años hubiera seguido su ejemplo, pero este elefantito de cuatro brazos: ¡o es muy suyo o es muy vago!

Doris Day

No sé qué porras me querían decir estas santas con sus crípticos mensajes, algunos la verdad bastante claros y en momentos muy oportunos (de mi existencia), pero llegó un momento en que por no coscarme de ellos me dieron por imposible y tomaron el relevo las Divas de Hollywood.

Las santas y vírgenes se retiraron (de momento) revestidas por su aureola de santidad, en el más absoluto silencio y, como he dicho, llegaron al asalto las Diosas del Cine: ¡el paganismo se tomó la revancha!

Las estrellas del cine clásico (of course!), que aunque parezca lo contrario eran muy inteligentes, no se anduvieron con tonterías y viendo que un servidor era (o soy) un poco torpe para las comunicaciones místicas, decidieron enviarme mensajes mucho más comprensibles o que pudiese captar a la primera.
¡Solo les ha faltado tirarme objetos!

Dolores del Rio

Como son muy glamourosas no les hizo falta llegar a extremos tan vulgares como los de cualquier espectro. Confieso que los pocos espectros que he “presentido” han dado con un hueso duro de roer. Normalmente siempre me han pillado durmiendo y si estoy cogiendo el sueño, lo que menos me apetece es contemplar sus ilusiones y malabarismos a lo: ¡David Copperfield!

Por otro lado nadie me negará que en cuanto a estilismos a las Diosas del Cine no las gane nadie: ¡siempre están perfectas! Hablo desde el más absoluto conocimiento dada mi formación temprana en el campo de la moda. Además he visto diosas que son: ¡ver para creer!

Greta Garbo

Las comparaciones son odiosas, pero es poner en una fila (como comunes delincuentas) a una Marlene Dietrich, una Santa Lucia, que encima se hace ver llevando un plato con sus ojos y que “para más inri” es la patrona de sastres y modistas o una desaliñada Diosa Celta y la elección es fácil.

Entre las lentejuelas y el lamé de la estrella de cine, las capas de tela superpuestas sin ton ni son y de colores chillones de las santas y vírgenes (¡no hay más que ver como las visten en las fiestas patronales!) y el desaliño tipo “saco de patatas” de las hippies celtas: ¡me quedo con el oropel de Hollywood!

Rita Hayworth

Con atributos como: la inteligencia, la belleza, el misterio y el glamour, es imposible que uno no les preste atención aunque estés durmiendo. Además corres el riesgo de llevarte un tortazo si la que te visita es Rita Hayworth o Joan Crawford.

Todo esto viene porque hace unos días, concretamente cuando se cumplían los 20 años del fallecimiento de Hedy Lamarr, se me apareció en sueños. Yo ni me acordaba de la fecha, pero ella “estuvo al quite” para recordármelo. No solo Hedy se me ha aparecido, también lo han hecho: Lana Turner, Maria Montez, Rita Hayworth, Dorothy Lamour, Dolores del Rio o incluso Anna May Wong. Menos Dietrich de la que siempre me acuerdo, todas se manifiestan de un modo u otro. Bueno... anoche al acostarme después de escribir parte de estas líneas se manifestó...
¡¡La Dietrich no iba a ser menos!!

Hedy Lamarr

Normalmente lo hacen antes de fechas destacadas a través de cualquier medio disponible a mi alcance. Días antes de que suceda su “aparición” me apetece no sé por qué razón ver una película de alguna de ellas, consultar un libro, oír algún disco o buscar info para Sopa de Mitos. También hablo con algún amigo de cualquiera de ellas sin venir a cuento o incluso me pongo a escanear una foto sin razón alguna aparente para subir a mi cuenta de Instagram. Con frecuencia son actrices que destacan ese día por algo.

¡Muchas veces ni siquiera pienso en ellas como primera opción sea para lo que sea que haga!

Maria Montez

Como mi mundo básicamente se reduce a las cuatro paredes de mi “cueva” es poco probable que me influya el mundo exterior. Es verdad que "mi fondo de armario cerebral" no tiene fin, pero ante la duda que le pueda asaltar a alguien con respecto a este asunto que nos ocupa, cuento con Escolopendra Venenossa como testigo presencial de estos asombrosos sucesos.

Hace ya unos años, cuando preparaba la tourneé de mi exposición “A Touch of Paradise” sobre estrellas de cine, me vi en la necesidad de pintar nuevos cuadros. Quedaban 15 días para la presentación en Sevilla que se inauguraba el 18 de septiembre. Como de costumbre lo dejé todo para última hora y no había pensado a quien pintar todavía. Pasaba los días mirando un montón de fotografías y descartando muchas de ellas. Al final me decidí por Maria Montez y Dorothy Lamour. Ambas fallecieron un mes de septiembre. La primera el día 7 y la segunda el día 22. La expo por cierto finalizaba el día 26. Hay lo dejo…

Dorothy Lamour

Entrando ya en si soy o no soy gafe, alguna vez me ha pasado que comprando una foto a mi Proveedor de Mitos de una actriz en concreto, de la que me he encaprichado, falleciese meses después. Teniendo en cuenta que colecciono fotos de actrices (si aún siguen vivas) muy mayores, esto es más bien casualidad. ¡Gracias a Dios no es lo habitual!

Escolopendra Venenossa me dice que ellas me envían mensajes porque de tanto ser adoradas por tanta gente durante años se han convertido en "arquetipos con vida propia", como si fueran diosas de la antigüedad y me agradecen que las devuelva a la vida porque necesitan seguir siendo recordadas.

Marlene Dietrich

Actualmente existen diferentes movimientos o creencias tanto espirituales como religiosas que abrazan a las deidades femeninas. Coincido en ideas y sentimientos con cada una de ellas, pero solo rindo culto a: ¡las Diosas del Cine!

“Rindamos pleitesía a la belleza…
Admiremos a Dolores, a Marlene, a Hedy…
Son Diosas de un paraíso casi olvidado,
que vuelven para recordarnos,
que no merecen ser devoradas por el olvido.”
María Escolopendra Venenossa

Venenosos Salu2 desde Crystal Lake!
Todas las fotos colección del autor.

¡No os preocupéis también me acuerdo de vosotras...! 
Frances Drake (22 de octubre de 1912 - 18 de enero de 2000)
Audrey Hepburn (4 de mayo de 1929 - 20 de enero de 1993)

 “La palabra que mejor define a Marlene es Erda. La diosa de la tierra.”
Mel Ferrer